De amplia distribución mundial, el escarabajo de la patata es originario de Norteamérica y penetró en Europa en el primer cuarto del siglo pasado. En España lo hizo en 1935 y actualmente está ampliamente distribuido, siendo hasta ahora Menorca y Eivissa los únicos territorios nacionales donde no se había detectado.
En la Isla, indican desde el departamento de Agricultura del Consell insular, solo se detectó un brote en 2003 que consiguió erradicarse.
Ha sido en las últimas semanas que los técnicos han vuelto a registrar varios focos de esta plaga tan común en huertos de la Isla, tanto profesionales como urbanos y aficionados de zonas del levante insular, como Maó y Sant Lluís.
Escarabajo de la patata
Tanto las larvas como los adultos se alimentan del tejido foliar y su detección preocupa por la gran voracidad de las larvas, especialmente en las últimas edades, ya que puede provocar la defoliación completa de las plantas atacadas y, por tanto, impedir el crecimiento del tubérculo.
La plaga, catalogada como cuarentenaria y que obliga a hacer inspecciones al menos una vez al año para descartar su presencia en zonas protegidas, ataca principalmente los cultivos de patata pero también otros de forma importante, como la berenjena y en menor medida el tomate.
Una vez detectada su presencia, es necesario informar inmediatamente al Consell insular y adoptar medidas para prevenir la propagación de la plaga.
Preocupación para el sector de la patata
En Menorca es muy común la producción de patata y la detección de este escarabajo genera inquietud entre los agricultores.
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Además, se reproduce rápidamente: cada hembra pone como media entre 300 y 400 huevos que eclosionan entre 4 y 12 días. La puesta se prolonga hasta mediados de verano y las larvas permanecen agrupadas en la parte inferior de la hoja hasta la primera muda.
Las larvas maduras se entierran hasta emerger ya como insectos adultos. El número de generaciones puede llegar a cuatro en territorios cálidos y los adultos son muy longevos, pudiendo vivir de uno a dos años. Son invernantes y salen en primavera o al principio del verano.
Ahora, una vez detectada la plaga en la Isla, es necesario utilizar productos autorizados y alternar materias activas para evitar resistencias.


















