La producción europea de patata cae entre un 8% y un 12%

Las adversas condiciones climáticas pasan factura al sector de la patata, que verá como disminuye su producción en los principales países productores.
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Los productores europeos asociados en la NEPG (Bélgica, Holanda, Francia y Alemania) han dado a conocer las cifras. Pese a que el número de hectáreas cultivadas crece, el volumen de producción será menor. Se estima que la superficie cultivada estará en torno a las 511.000 hectáreas, que significan un incremento de un 3,2% respecto a la temporada anterior; y respecto a la media de los últimos 5 años significa un incremento de un 1,7%.  Un caso singular es el fuerte incremento de la superficie plantada en Holanda donde sube hasta casi un 8% si se compara con las cifras de 2021.

A expensas de lo que puede suceder en los meses sucesivos, la producción global de los países integrantes en la NEPG puede oscilar entre los 20 y los 21 millones de toneladas.

Las circunstancias son muy variables entre las diferentes regiones o países. Franceses y belgas están más afectados por esta reducción de volúmenes, especialmente estos últimos, que pueden alcanzar cifras de -20% de producción. Los holandeses están menos afectados por la ola de calor, sobre todo las zonas norte del país, donde la lluvia ha hecho mayor acto de presencia.

La situación en general es bastante complicada, sobre todo para aquellos que afrontan dificultades de suministro y temen no poder cumplir sus contratos debido a los escasos rendimientos.

El verano 2022 será recordado como una temporada difícil y un año de altos costes, no solo porque los rendimientos por hectárea han sido escasos, sino porque a esta situación se ha sumado una importante carestía de los costes de la energía y de regadío.

Otra de las dificultades futuras puede surgir durante el periodo de almacenamiento en el que se puede dar una temprana germinación, lo que desembocaría en mayores dificultades para los operadores. La pérdida de peso del tubérculo y los niveles de desperdicio (debido entre otros factores al bruising) puede ser elevados.

Preocupación por los contratos ya firmados

Los contratos para la campaña 2022-2023 se firmaron a principios de año, momento en el que la guerra en Ucrania no había estallado y la situación económica europea se centraba especialmente en la recuperación post pandémica. Sin embargo, el conflicto bélico trastocó las previsiones económicas de las empresas, que desde ese momento vieron como sus costes subían de forma alarmante. Estos contratos firmados por los productores no cubren, en la actualidad, los costes productivos.

El precio en el mercado de 25 euros por 100 kilos ya no cubre los gastos productivos y la espada de Damocles se cierne sobre muchos productores, que reclaman que los gastos se repartan entre toda la cadena.

Con estas circunstancias económicas más la incertidumbre que se cierne sobre todo el sector, muchos productores se plantean varias opciones como el cambio de cultivos o simplemente el abandono.

Francia inicia sus exportaciones antes de lo previsto

El miedo a la falta de suministro por parte del gigante galo ha provocado que las exportaciones de patata francesa se aceleren y comiencen antes de hora.

“Se vive cierto recelo sobre la posibilidad de que los volúmenes de producto sean menores de lo que oficialmente se comenta y los importadores queremos asegurarnos el suministro de producto”, aseguran diversos compradores.

En el lado opuesto, se encuentra la posición de los operadores franceses, que además del deber de satisfacer la demanda del mercado, deben mantener un posicionamiento de precios que tenga en cuenta todos los aumentos de costes de los últimos meses

 

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