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Optimismo para la patata andaluza

La patata andaluza inicia su campaña en una situación más favorable que el año pasado por la ausencia de problemas como la falta de agua o las heladas

La superficie sembrada ronda, según las fuentes consultadas, los mismos parámetros que la pasada campaña y podría estimarse en las 7.800 hectáreas.

La ausencia de afectaciones climáticas indica que las producciones tempranas españolas serán de mayores volúmenes que la campaña pasada. “La superficie dañada por las lluvias de Semana Santa no es nada comparado a los daños por las heladas de 2023, que duraron hasta el 3 de marzo. Estamos desando empezar la campaña de arranque de producto nuevo lo más pronto posible,” explica Javier Boceta, directivo de Meijer España.

El sector sigue enfrentándose a unos problemas que ya se están convirtiendo en estructurales como el recorte de fitosanitarios tanto para la patata de consumo, que no tiene herramientas con las que luchar contra el gusano de alambre, como para la patata de siembra, que debe hacer frente al pulgón.

Una situación altamente contradictoria, “ya que, durante seis meses al año, al mercado español entran patatas de terceros países que han utilizado los fitosanitarios que aquí tenemos prohibidos,” asegura Boceta. Y que, a pesar de las prolongadas protestas de este año, sigue sin resolverse.

Según todas las fuentes consultadas por esta publicación, la falta de patata de siembra será un serio problema durante los próximos años. Sin embargo, la escasez y el encarecimiento de ésta será mayor en Egipto y otros países africanos, donde este año ya ha faltado más de un 30%. “Sin duda, habrá menos producción en el sector de la semilla europea, pero hay que tener en cuenta que Europa es una gran exportadora mundial y, al menos, los europeos, aunque sea más cara, gozan de mayor capacidad económica para comprarla.”

Dos asuntos preocupan y mucho al sector para una campaña tan corta (solo dura cinco semanas con volumen, desde el 5 de mayo al 10 de junio). Uno, la posibilidad de que el mal tiempo se presente en estas fechas y haya días en los que no se pueda trabajar, con la consiguiente pérdida de un porcentaje de la capacidad de arranque y dos, la entrada masiva de patata egipcia.

La entrada de producto egipcio coincidiendo con la cosecha andaluza o de Cartagena es un serio peligro para el producto nacional temprano, que podría ser frenado por los volúmenes africanos. “Se trata de una responsabilidad de todos, desde la producción a los envasadores. Hay que primar nuestro producto frente a las importaciones egipcias. En cualquier caso, las patatas egipcias son patatas de invierno y, desde el punto de vista culinario, nada tienen que ver con nuestra calidad, pero no podemos perder de vista las entradas con este origen.”

Las estadísticas

Andalucía y Cartagena son las primeras zonas de producción europea. En Andalucía, con la provincia de Sevilla a la cabeza, se estiman unas 7.800 hectáreas de cultivo y en Cartagena, alrededor de 3.500.

España registra un descuadre de superficie, dependiendo de la fuente. Por un lado, el MAPA asegura que se llegan a las 65.000 hectáreas, pero el sector solo tiene reconocidas unas 44.0000, con la región de Castilla y León como la zona más amplia. El mayor desajuste se encuentra en Galicia, cuna de la patata, donde se estiman unas 17.000 hectáreas y donde otras fuentes solo hablan de 5.200 e incluso 3.500 hectáreas.

Por otro lado, del monto total hay que excluir las 4.200 hectáreas de Canarias, lugar a donde no pueden llegar patatas de la península por ciertas plagas de cuarentena, pero que irrisoriamente, sí reciben patatas de Egipto, Inglaterra o Dinamarca. Todo un sinsentido y anacronismo que todavía persiste.

Producción de patata de siembra

Debido a la reducción de hectáreas de patata de siembra y respecto a la posibilidad de que algunas empresas se plantean producir en áreas regladas para ello, como en zonas de Álava, el directivo se muestra un tanto escéptico porque “las parcelas son muy pequeñas y están en manos de agricultores mayores, que rara vez tienen relevo generacional. No es comparable a las dimensiones de los cultivos en Francia, donde hay 100 hectáreas bajo un mismo linde y puedes tener un buen equipo técnico a cargo.”

Lo nuevo de Meijer

Este año la firma sevillana ha puesto en el mercado la variedad Lady Jane, una patata dispuesta a revolucionar su segmento, el de la industria del frito. Se trata de un tubérculo de alto rendimiento y resistente al mildiu.

Meijer lleva ensayando con esta variedad más de 14 años y en 2024 ha tomado la decisión formal de introducirla a nivel industrial.

Por otro, la variedad microondable Jazzy, que tradicionalmente se cultivaba en Andalucía y Murcia pasará a cultivarse en Castilla y León. “Al existir producción en Castilla habrá disponibilidad durante más meses y, en cierta forma, se frenará la entrada de producto francés de esta variedad,” concluye el directivo.

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