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Udapa acelera su apuesta por la producción de semilla

Alfonso Sáenz de Cámara, gerente de la cooperativa alavesa Udapa, habló con Fruit Today sobre los desafíos del sector y la nueva apuesta de la entidad por la patata de semilla como línea de negocio

En este momento, ¿como se encuentra la salud de los envasadores?

Existe una cierta preocupación sectorial porque el crecimiento de los precios ha provocado que el volumen vendido baje entre un 7% y un 8% en España. Por el contrario, en cuanto a valor, la distribución ha facturado más debido a la inflación. Esta situación arrancó tras una mala cosecha principal en 2022 que condicionó gran parte del año 2023, época muy difícil ya que hubo muy poco producto y los precios subieron mucho en origen.

La lectura positiva de la situación actual es que los transformados siguen creciendo, a pesar de que esto no equilibra la situación anteriormente explicada.

Vivimos años en los que las cosechas no son abundantes, y al mismo tiempo hay una mayor demanda de patata en global, aunque en particular en patata fresca el consumo sigue disminuyendo.

¿Compensan económicamente las mayores ventas que se dan en IV o V gama?

Para nosotros, que contamos con los dos negocios, sí compensa, o más que compensar, ayuda. Es cierto que el negocio del procesado se ha comportado mejor que el de fresco, pero es un negocio más pequeño. Contamos con un margen que nos ayuda a disipar una parte del coste no repercutible para el fresco.

Debo señalar que, sobre todo, la distribución ha sido consecuente con la situación a pesar de que hubo un tiempo en que, por las circunstancias de las malas cosechas antes mencionadas, nos apretó muchísimo y sufrimos por los márgenes y las exigencias de calidad. En aquel momento nos apretamos el cinturón para no subir de golpe los precios, después recuperamos el margen y hoy estamos viviendo una situación de ajuste.

¿Se plantean realizar nuevas inversiones?

Sí, en nuestra central de procesado invertiremos unos 12 millones de euros para dos nuevas líneas entre este año y el que viene. La patata transformada es realmente una tendencia y estamos inmersos en proyectos con soluciones más avanzadas para las industrias alimentarias que hacen platos preparados.

¿Cómo afecta a una central envasadora el problema de la falta de patata de semilla?

Esta situación lo que provoca es menor producción en los ejercicios venideros, más precio y una mayor tensión. Cuando hay falta de producto se puede exigir siempre menos.

Lo preocupante es que la situación se haga estructural y tiene todos los visos de que así será. En el norte de Europa, sobre todo, hay mucha competencia por tener más agricultores produciendo patata para industria, siendo muchos los que dejan de producir patata de siembra para pasar a producir para las industrias. Esto genera una gran preocupación entre los profesionales ya que no nos va a quedar otra que ocuparnos del abastecimiento e involucrarnos en los procesos productivos que, por otro lado, no es nada malo.  Esto implicará un cambio de modelo de producción.

En el campo, cuando falta semilla se agudiza el ingenio y se emplean calibres más gruesos y se parten. O si falta de una variedad, todavía contamos con capacidad para suplantarla por otra.

¿Qué se puede hacer ante esta situación?

Esta situación ha venido para quedarse y todo indica que se volverá estructural. En el caso de Udapa, llevamos años produciendo parte de nuestra propia semilla y vamos a dar un salto importante apostando por producir para todos nuestros compromisos, no solo en la zona norte sino en todo el estado. Será un reto importante tanto para el año que viene, como para el futuro.

Esta actuación no se puede improvisar, llevamos 16 años haciendo patata de siembra certificada porque estamos en una de las zonas donde está permitido. Ahora vemos la posibilidad de que se pueda convertir en una línea de negocio y aceleramos el camino en este nuevo reto. De hecho, ya colaboramos con empresas holandesas para producir variedades exclusivas.

¿Cree que aquellas cadenas que trabajan con patata nueva todo el año podrían tener problemas con la patata de Israel?

No lo sé. Hay cadenas que quieren patata nueva todo el año y ahora están trabajando con Israel, pero puede cundir el rechazo de parte de la población por los acontecimientos políticos.

¿Qué le preocupa del mundo de la patata?

En líneas generales, me preocupa la supervivencia del sector. El mundo de la patata tiene mucha intranquilidad por asegurarse un producto del que cada día hay menos y, en segundo lugar, creo que asistiremos a un cambio de modelo de producción porque vemos que el modelo de la agricultura familiar pierde fuerza, síntoma de que esto no funciona bien. Como cooperativa solo nos queda hacer una organización del campo en torno a proyectos comunes, buscar y potenciar modelos de cooperación entre los agricultores, donde, por ejemplo, se puedan hacer compras conjuntas de maquinaria y tecnología. Si no pensamos en un nuevo modelo, esto se convierte en terreno abonado para los fondos de inversión.

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