Cómo almacenar patatas adecuadamente en casa

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En anteriores artículos hemos hablado sobre distintas cuestiones acerca de la patata, como por ejemplo cuál es la forma más saludable de cocinarlas. También sobre cómo prevenir la formación de algunas sustancias perjudiciales que pueden generarse de forma natural tras un incorrecto manipulado o cocinado, como son la acrilamida y la solanina.

En el artículo de hoy explicaremos cómo almacenar patatas en casa de forma adecuada con el fin de prolongar su vida útil. Es decir, conseguir que duren más tiempo en mejores condiciones para el consumo.

La patata sigue viva tras su recolección

Después de ser recolectada, la patata sigue desarrollando procesos metabólicos y fisiológicos como la respiración, donde intercambia gases con su entorno. La velocidad a la que tienen lugar estos procesos depende de varios factores, como por ejemplo algunas hormonas, la temperatura o la humedad del ambiente.

Por ello, si mantenemos a raya algunos de estos factores en la medida de lo posible lograremos que nuestras patatas duren mucho más tiempo en perfectas condiciones.

La temperatura y exposición a la luz son importantes

Seguro que ya sabes que las patatas deben almacenarse en un lugar fresco, oscuro, húmedo y relativamente ventilado. Pero, ¿a qué se deben estas recomendaciones?

La temperatura ideal para almacenar patatas está entre 7 ºC y 10 ºC, cifras que en casa difícilmente vamos a alcanzar. Por ello, debemos buscar el control de otras variables externas como por ejemplo la exposición a la luz.

Como ya comentamos en el artículo dedicado a la solanina, la exposición a la luz favorece que la patata salga de su estado de latencia y comience a generar algunos compuestos indeseables progresivamente. Además, comienzan a aparecer brotes, clorofila y la patata reduce su tamaño y peso a raíz de los procesos de respiración y oxidación propios del tubérculo.

Por todo esto, tiene sentido que almacenemos las patatas en un lugar oscuro, alejado de la exposición a la luz, y también en un ambiente fresco.

Hay que mantener la humedad de la patata

Por otro lado, se recomienda mantener las patatas en un entorno húmedo porque estos tubérculos contienen aproximadamente un 80% de agua en su composición.

La mejor opción es alcanzar valores de humedad relativa en torno al 90-95%. Sin embargo, hay que tener cuidado con la condensación de agua en la superficie de la patata, ya que puede favorecer el crecimiento de microorganismos alterantes como bacterias y hongos.

Por ello, es importante mantener una adecuada ventilación también. Como ya sabemos, la patata sigue respirando. Esto significa que capta oxígeno y cede dióxido de carbono al entorno. Otro motivo más para mantenerlas en un espacio abierto y no cerrado, permitiendo una adecuada circulación del aire.

Es bastante habitual que las patatas se pudran con facilidad cuando las almacenamos en entornos cerrados. Para evitar que esto suceda, podemos utilizar algunos trucos caseros. Como por ejemplo, almacenar las patatas en una bolsa oscura agujereada. También podemos extender las patatas sobre una caja de madera para conseguir una adecuada ventilación en todos los tubérculos.

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