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“Las necesidades de patata en el mundo son muy altas”

Francisco Moya, presidente de la Interprofesional Francesa de Patata Fresca (CNIPT), habló con Fruit Today sobre los principales desafíos del sector, las implicaciones de la fuerte demanda para el procesado y el descenso en la producción de patata de semilla.
Francisco Moya negonor

Hombre de consensos, firme defensor y creyente de las actuaciones a nivel de conjunto, Moya tomó el relevo de la presidencia del CNIPT a finales de 2022.

¿Qué implicaciones tiene que Europa esté sufriendo una altísima demanda de patata para industria y cuáles son sus efectos para el mercado de la patata en fresco?

Estamos asistiendo a un desarrollo muy rápido del mercado de la patata para industria, con un incremento del 35 % de los precios contratos. Las necesidades de patata en el mundo son muy altas debido al desarrollo del consumo de patata transformada, que se traduce en una presión muy fuerte sobre la disponibilidad de hectáreas para la producción de patata para el fresco.

En Europa se están construyendo fábricas de procesado a un ritmo vertiginoso. En concreto, en Francia habrá una factoría que necesitará 500.000 toneladas de patata a partir de septiembre, y no es la única. También sucede en Bélgica, con una fábrica de reciente creación que precisará 350.000 toneladas; y nuevos proyectos de esta envergadura siguen avanzando.

La clave para estas empresas de transformación es tener asegurada la producción porque su mercado es muy potente.

La disminución del consumo de patata fresca es un hecho que cada año se acentúa. ¿Cree usted que un cambio hacia un modelo de formato más pequeño aliviaría la situación?

Es un planteamiento no exento de problemas. Si nos planteamos una reducción de los formatos el nivel de destrío será mayor y esto tendrá un gran impacto en los operadores. El producto con una mayor selección tiene un coste superior. El resto de tubérculos no se valoran de la misma manera, por lo que para compensar el coste global, el precio de venta debe ser elevado. Desde el punto de vista de la producción, a los agricultores les resulta menos complicado trabajar con patata para procesar ya que el nivel de exigencias estéticas es menor y esto a largo término, puede causar importantes problemas de abastecimiento en el fresco.

Resulta inquietante lo que sucede con la producción de patata de semilla.

Efectivamente, en Francia los compromisos de los semilleros con los productores sufren una reducción del 15% anual y el año que viene asistiremos a una falta de hectáreas de patata por este problema.

Las altas temperaturas del verano pasado y la pertinaz sequía ¿qué consecuencias tienen para la producción de patatas?

Además de la reducción en la cosecha que se dio el año pasado y que posiblemente se dé este año también, entran en juego las condiciones de conservación de las patatas que, con temperaturas muy altas en el momento de la recolección, no permite mantener el nivel de calidad adecuado. En España se conoce muy bien este problema que ahora también se da en Francia. Este tipo de situaciones agrava el porcentaje de destrío.

En el panorama actual ¿cómo definiría que deben ser las relaciones con la producción?

Soy partidario de buscar la mayor proximidad posible con el mundo productor y trabajar de manera conjunta, de una manera más cercana, porque la producción también necesita apoyo y, además, opino que debería reestructurarse.

Si los cambios a lo largo de la cadena no están organizados se convierten en un factor de peligro y de especulación. En Francia, afortunadamente, contamos con cierto equilibrio entre el sector productor y los diferentes canales de comercialización, pero esto no sucede en todos los países.

Creo que resulta importante que la producción pueda subir los precios para afrontar los retos de modernización, pero también es imprescindible que el sector de la semilla tenga su hueco y que el de la transformación se desarrolle. No debemos considerarnos competencia porque al final todo nos afecta a todos. Lo más importante es que el consumidor reconozca que se encuentra delante de un buen producto.

Ahora que usted ostenta la presidencia, ¿qué acciones más inmediatas desea llevar a cabo?

Creo que hay que ejercer un papel dialogante y hablar con la gran distribución para adquirir un compromiso de producción con ciertas garantías, ya que no vivimos una época de abundancia de producto. Abogo abiertamente por estrechar relaciones con la distribución ya que si no lo hacemos el agricultor se irá a otros tipos de mercados que le den más garantías y menos riesgos.

La propia distribución vive cambios muy fuertes sobre la forma en que se consume y resulta complicado entender la demanda, que a veces tiene comportamientos contradictorios. Desde el CNIPT intentamos transmitir todos estos problemas porque lo que realmente resulta imprescindible es producir con equilibrio respecto a la demanda.

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