La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) valora la información facilitada por la Conselleria de Agricultura al sector sobre la detección del virus de la clorosis nervial amarilla de los cítricos (CYVCV) en la Comunitat Valenciana, tanto en plantaciones como en viveros de Valencia y Castellón, y la celeridad para poner en marcha medidas de prevención y control de la enfermedad, así como para esclarecer la manera en la que se ha introducido y diseminado exactamente a la citricultura valenciana en aras de evitar que entren otras enfermedades más dañinas.
AVA-ASAJA subraya que esta nueva enfermedad importada evidencia la necesidad de que las autoridades comunitarias intensifiquen los controles en origen y en puertos de entrada de la Unión Europea a las importaciones de material vegetal hortofrutícola y ornamental con el objetivo de impedir la entrada de nuevas plagas y enfermedades en el futuro.
El virus CYVCV, cuyos síntomas se observaron por primera vez en Pakistán en 1988 y ya está presente en Estados Unidos o Italia, afecta principalmente a los limoneros, las limas y al naranjo amargo. Los síntomas incluyen un aclaramiento amarillento de las venas, deformaciones foliares y de fruto, y en los casos más graves, una reducción del 20-40% de la producción.
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El virus puede infectar también a naranjos y mandarinos, que pueden permanecer asintomáticos y actuar como reservorios del patógeno, pero que no tiene consecuencias sobre la producción. Estudios científicos han demostrado que este virus se trasmite por pulgones y mosca blanca, así como por injerto y herramientas de poda. Actualmente no es un patógeno regulado ni considerado de cuarentena en la UE. A finales de 2022 se incluyó en la lista de alerta de la Organización Europea y Mediterránea de Protección de las Plantas, la EPPO.
Según informa la Conselleria de Agricultura, por precaución la Generalitat ha activado una serie de actuaciones preventivas tanto en el campo como en el sistema viverístico. Entre las medidas adoptadas destacan el refuerzo de la prospección y la vigilancia en parcelas comerciales y jardines privados, el seguimiento específico de los posibles insectos vectores, el muestreo y análisis intensivo del material vegetal de reproducción, así como la inmovilización cautelar de las instalaciones viverísticas afectadas.
La Conselleria de Agricultura también intensificará la labor de información y formación dirigida a técnicos, viveristas y agricultores, y el Servicio de Sanidad Vegetal y el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) continuarán trabajando de forma coordinada para intensificar las prospecciones y desarrollar nuevos métodos de diagnóstico más rápidos y eficaces.





























































































