La aventura apenas tiene seis meses de recorrido, pero el salto es de envergadura: Author Fresh gestiona actualmente el suministro de alrededor de 50 millones de kilos de patata al año, un volumen que, según explica la compañía, continúa creciendo.
La empresa se ha convertido en el colaborador encargado de gestionar toda la parte agraria del abastecimiento de Fritoper: selección y relación con productores, planificación de volúmenes, asesoramiento varietal y fitosanitario, ensayos, contratos, control de calidad y coordinación de las entregas a fábrica.
El objetivo es sencillo de formular, pero complejo de ejecutar: que Fritoper pueda centrarse en fabricar patatas fritas mientras Author Fresh garantiza que la materia prima necesaria llegue de forma estable, homogénea y con los parámetros adecuados.
Externalizar para profesionalizar la compra
La iniciativa nació de la necesidad de Fritoper de reforzar y profesionalizar su departamento de compras agrícolas. Inicialmente, la compañía planteó desarrollar internamente esta estructura, pero finalmente optó por externalizarla y confiar a Author Fresh la gestión integral.
“Nuestro modelo consiste en crear una red estable de agricultores y programar con ellos la producción con antelación”, asegura Manuel Baides de Author Fresh.
Autor Fresh se encarga así de acompañar al productor desde el propio planteamiento del cultivo. Interviene en cuestiones relacionadas con semilla, variedades, fitosanitarios o manejo y, posteriormente, realiza los controles de calidad antes de que la patata llegue a fábrica. Solo cuando el producto cumple las condiciones establecidas se autoriza la expedición.
El resultado es una estructura diseñada para dar seguridad a ambas partes: Fritoper gana estabilidad en volumen y calidad, mientras los productores trabajan dentro de programas previamente establecidos.
Diez camiones diarios obligan a mirar a toda Europa
La dimensión industrial del proyecto exige un calendario continuo de suministro. Las plantas de Fritoper consumen en torno a diez camiones diarios de patata, por lo que depender de una única zona productora no sería viable.
Autor Fresh ha construido por ello un mapa de aprovisionamiento que recorre España, Portugal y Francia siguiendo el calendario natural de las distintas áreas productoras.
La campaña comienza en zonas como Sevilla, Cartagena o Valencia para desplazarse posteriormente hacia el centro peninsular —Salamanca o Valladolid—, continuar hacia León y Galicia y, finalmente, apoyarse en Francia durante los meses en los que este origen permite mantener el suministro.
Esta movilidad territorial es uno de los pilares del modelo: cada zona entra en producción cuando ofrece las mejores condiciones para garantizar que las fábricas mantengan un flujo constante de materia prima.
La patata para freír
Entrar en el mundo de la patata industrial ha supuesto igualmente un aprendizaje varietal para Autor Fresh. La fabricación de chips exige parámetros muy concretos y, además, una elevada regularidad. El objetivo es trabajar con el menor número posible de variedades para evitar cambios significativos en el comportamiento industrial y en las características finales del producto.
La planificación se realiza con mucha antelación. Los programas de suministro se cierran prácticamente a un año vista: en noviembre se comienza ya a definir la producción que abarcará desde mayo hasta mayo del ejercicio siguiente.
Un núcleo estable de agricultores
Pero Autor Fresh quiere que su entrada en patata tenga también otra vertiente: construir una relación más estable con los productores que sostienen ese volumen.
“Queremos darles estabilidad, asesoramiento, garantía y volumen”, explica la compañía. El planteamiento pasa por que los productores tengan suficiente seguridad para mantener la actividad, reinvertir en sus explotaciones y crecer junto a Fritoper.
En esa filosofía aparece además una palabra que Autor Fresh quiere convertir en una de las bases del proyecto: transparencia. La empresa pretende profundizar en el conocimiento de los costes reales de producción y utilizar esa información como punto de partida para cerrar programas que permitan también una rentabilidad adecuada al agricultor.




















