¿Es posible acertar con el recambio correcto solo con ese dato? Sí… pero hay matices.
En este artículo repasamos qué información aporta realmente el modelo del motor, qué otros datos conviene tener a mano y cómo trabajan los especialistas para llegar al recambio adecuado incluso cuando el cliente solo puede decir: “es un Lombardini no-sé-cuántos”.
Por qué es tan fácil equivocarse al pedir un recambio
Los motores que encontramos en tractores, motocultores, coches sin carnet, generadores o embarcaciones suelen tener:
- Distintas versiones de un mismo modelo (por normativa de emisiones, potencia, uso, etc.).
- Componentes que han ido cambiando con los años: bombas de inyección, turbos, sistemas de arranque, centralitas…
- Adaptaciones específicas del fabricante de la máquina (no es lo mismo un motor suelto que el mismo motor montado en un microcoche o en un generador marino).
Por eso, cuando alguien llama diciendo:
“Es un Lombardini 3LD, necesito el pistón”.
en realidad está dando solo una parte del puzzle. Falta saber:
- Qué versión exacta del 3LD es.
- En qué tipo de máquina está montado.
- Qué evolución de pieza montaba de origen.
Con esa información a medias es cuando aparecen los clásicos:
- Recambios que no encajan físicamente.
- Piezas que no trabajan igual (inyectores, bombas, reguladores…).
- Tiempo perdido en devoluciones, envíos y máquina parada.
El modelo del motor: qué te dice y qué no te dice
Conocer el modelo del motor (por ejemplo, Lombardini 15LD 440 o Kohler KDW 1603) ya permite:
- Saber la familia de motor (cilindrada, tipo de combustible, arquitectura general).
- Acotar un catálogo de recambios probable.
- Diferenciar, al menos, si hablamos de un motor monocilíndrico pequeño, uno de tres cilindros, etc.
Pero no suele ser suficiente para clavar el recambio en piezas como:
- Elementos de inyección (bombas, inyectores, rampas).
- Componentes eléctricos y electrónicos.
- Versiones de culata, pistones o árboles de levas.
- Kits de juntas específicos de variante.
Por eso, los especialistas recomiendan acompañar el modelo con al menos uno de estos datos:
- Número de serie / código completo de la placa.
- Foto de la placa del motor (nítida).
- Foto de la pieza a sustituir montada en el motor.
- Tipo de aplicación: tractor, microcoche, carretilla, barco, generador…
Cuantos más datos, menos margen de error.
Dónde encontrar la información clave en el propio motor
Aunque no tengamos la pieza delante, casi siempre podemos acercarnos al motor y rescatar más información.
Lo habitual es que el motor lleve una placa de características donde aparecen:
- Marca (Lombardini, Kohler, Ruggerini, etc.).
- Modelo (por ejemplo, 3LD 510, KDW 1003, LDW 702…).
- Código largo o “spec”: una combinación de letras y números que define la versión concreta.
- A veces, número de serie.
Esa placa suele estar en:
- Un lateral del bloque motor.
- La tapa de balancines.
- El cárter, zona frontal o lateral.
Si el usuario solo ha anotado el modelo, una buena práctica antes de pedir un recambio es:
- Localizar la placa.
- Hacer una foto muy clara donde se lean todos los caracteres.
- Enviarla al proveedor junto con el modelo y la máquina donde va montado.
Con eso, el distribuidor puede cruzar datos con sus despieces y evitar enviar “a ojo”.
Los manuales de despiece: el “mapa del tesoro” del recambio correcto
Detrás de cada recambio que llega a tiempo y encaja a la primera suele haber algo más que intuición: un manual de despiece.
Un manual de despiece es, básicamente, el motor explotado en piezas: dibujos en vista explosionada, cada componente numerado y con su referencia exacta, agrupado por sistemas (motor, combustible, admisión/escape, eléctrico, refrigeración…).
Para un usuario final es casi imposible tener todos esos manuales actualizados encima de la mesa, pero para los distribuidores especializados son el pan de cada día.
Desde Asvarta, empresa asturiana especializada en motores y recambios Lombardini, Kohler (Rehlko), Ruggerini y Lombardini Marine, explican que trabajan continuamente con los manuales de despiece oficiales de cada marca. Su proceso típico cuando alguien pide un recambio solo con el modelo del motor suele ser:
- Localizar el motor en el manual de despiece oficial correspondiente (por marca, modelo y, si se tiene, código de versión).
- Abrir la vista explosionada del sistema donde está la avería (por ejemplo, circuito de combustible, arranque o refrigeración).
- Identificar visualmente la pieza que describe el cliente o que aparece en la foto enviada por WhatsApp.
- A partir del dibujo, obtener la referencia exacta del fabricante y cruzarla con su catálogo para comprobar disponibilidad y posibles alternativas.
De cara al usuario, la diferencia es grande: no le piden que sepa cómo se llama la pieza ni que maneje códigos internos. Basta con que aporte el modelo del motor, algo de contexto y, si es posible, un par de fotos, para que el especialista haga el trabajo fuerte apoyándose en esos manuales.
No todos los proveedores trabajan así. Los que tienen acceso a manuales de despiece oficiales y saben leerlos pueden afinar mucho más, incluso cuando el punto de partida es tan pobre como “es un Lombardini de un coche sin carnet”.
Estrategia práctica: cómo usar solo el modelo para llegar al recambio correcto
Imaginemos que, por lo que sea, no tenemos acceso físico al motor (está en otra finca, en otro taller o en un puerto a 200 km) y solo sabemos:
“Es un Lombardini 3LD 510 montado en un coche sin carnet.”
¿Qué puede hacer en la práctica un proveedor especializado con ese dato y sus manuales de despiece?
- Ubicar la familia de motor.
Sabe que el 3LD 510 es un monocilíndrico diésel muy usado en agrícola y microcoches. - Cruzar el uso típico.
Al tratarse de un coche sin carnet, revisa en sus tablas internas y despieces qué marcas/modelos de microcoches montan ese motor y con qué variantes. - Ir al despiece correcto.
Abre el manual de despiece del 3LD 510 en su configuración para coche sin carnet y localiza el sistema relacionado con la avería (arranque, inyección, etc.). - Acotar el recambio según la avería descrita:
- ¿Es un problema de arranque? → zona de motor de arranque, batería, instalación.
- ¿Pierde aceite? → juntas de tapa, cárter, retenes.
- ¿No tiene fuerza? → inyección, compresión, filtro de aire…
- Confirmar con preguntas-resumen:
- “¿El motor lleva arranque eléctrico o manual?”
- “¿Sabes aproximadamente de qué año es el coche/máquina?”
- “¿Ha cambiado ya esa pieza alguna vez?”
Es decir, con el modelo y el contexto de uso, más el apoyo del manual de despiece, ya se puede mejorar mucho el porcentaje de aciertos, siempre que quien atiende conozca bien la casuística real.
El papel de las fotos (y del WhatsApp) como atajo
En la práctica, lo que está salvando muchas identificaciones de recambios hoy no es un gran sistema informático, sino algo mucho más simple: fotos enviadas por móvil.
- Foto de la placa del motor.
- Foto de la pieza montada en su sitio.
- Foto de conexiones (tubos, cables, soportes).
Con eso, el especialista puede:
- Ver de un vistazo qué versión
- Detectar si la máquina ya ha sufrido adaptaciones o “inventos”.
- Confirmar tamaños y orientaciones de piezas antes de enviar nada.
Empresas como Asvarta utilizan a diario este sistema: el cliente manda fotos por WhatsApp, ellos abren el manual de despiece correspondiente en pantalla, localizan la pieza y devuelven al cliente la referencia correcta y, muchas veces, el enlace directo para comprarla.
Errores más frecuentes cuando solo se da el modelo del motor
Cuando el cliente se queda en “solo sé que es un 15LD” o “es un motor diésel en un tractor viejo”, suelen aparecer siempre las mismas trampas:
- Confundir modelos muy parecidos.
Mezclar 15LD 400 con 15LD 440, o variantes con distinta bomba de inyección, por ejemplo. - Suponer que todos los motores iguales llevan las mismas piezas.
El mismo modelo puede montar distintas marcas de alternador, diferentes colectores, etc. - No indicar el tipo de máquina.
No es lo mismo un 3LD en un motocultor que el mismo 3LD en un microcoche; algunas piezas cambian por espacio, normativa o montaje. - Comprar en marketplaces genéricos sin asesoramiento.
Se elige la pieza “que se parece” por foto, llega, no encaja… y toca repetir pedido. - No revisar nunca la placa del motor.
A veces el modelo anotado es directamente incorrecto: alguien lo escribió de memoria hace años y el error se arrastra.
Checklist final: qué tener a mano antes de pedir un recambio
A modo de cierre, una lista práctica para el lector:
Antes de llamar o buscar tu recambio, intenta tener:
- Modelo exacto del motor.
- Foto de la placa del motor donde se vea el código completo.
- Tipo de máquina y marca/modelo (tractor, microcoche, generador, barco…).
- Descripción sencilla de la avería (qué hace / qué no hace el motor).
- Si es posible, foto clara de la pieza a sustituir.
- Y, si eliges proveedor, mejor uno que trabaje con manuales de despiece oficiales y pueda apoyarse en ellos para identificar la referencia exacta.
Con todo eso en la mano, y con el apoyo de un especialista como Asvarta, acertar en el recambio es mucho más fácil, incluso si al principio solo sabías una cosa: el modelo del motor.

























































































