Por Jean Michel Beranger, director de la Asociación Princesa Amandine.
La categoría, por tanto, debe evolucionar de producto básico a una propuesta de valor diferencial. Patata Princesa Amandine demuestra que es posible hacerlo desde la propia variedad: una patata única, disponible durante todo el año, gracias a una producción distribuida en distintos territorios. De mayo a agosto, la patata primor se cultiva en Andalucía, Murcia y Castilla y León, en España; así como en Silveira y Torres Vedras, en Portugal. De septiembre a abril, la patata de conservación procede de diferentes zonas de Francia, entre ellas Norte-Picardía, Champaña, Beauce y Val de Saône. Esta diversidad de territorios y condiciones de cultivo permite garantizar la continuidad del producto y, al mismo tiempo, preservar una experiencia reconocible y consistente a lo largo de los doce meses del año.
Y sus características intrínsecas son clave para diferenciarla. Su carne firme, su característico sabor a mantequilla, su versatilidad culinaria y su capacidad para no deshacerse en la cocción ofrecen una experiencia propia y fácilmente reconocible. Atributos especialmente relevantes en una categoría en la que el consumidor busca cada vez más certezas: saber qué está comprando y poder anticipar cómo se comportará el producto en cocina.
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Los hábitos de consumo también están cambiando. La transformación de los hogares y los momentos de consumo hacen necesario adaptar también nuestra propuesta a nuevas realidades. Hoy convivimos con diferentes tamaños de familia, ritmos de vida más acelerados y una mayor demanda de soluciones prácticas que permitan ahorrar tiempo sin renunciar a la calidad. La innovación en formatos responde a los nuevos estilos de vida, por ejemplo, la malla de 1,5kg se adapta al consumo tradicional, mientras que el formato de 400g para microondas y la V gama cocinada al vapor ofrecen soluciones para quienes disponen de menos tiempo.
Pero diferenciarse también implica saber comunicar. No basta con contar con una variedad de atributos propios; es necesario conseguir que el consumidor los conozca, los entienda y los valore. Por eso Patata Princesa Amandine combina televisión, redes sociales y distintas colaboraciones con prescriptores para acercarla a diferentes públicos y momentos de consumo. También destaca la alianza y colaboración con entidades como el Parque Warner de Madrid, que con la compra del producto permite acceder a descuentos de hasta 50% en entradas, convirtiendo una elección cotidiana en una experiencia de ocio compartida, que da un plus al consumidor.
El reto, en definitiva, no es solo vender una patata, sino ofrecer motivos para elegirla y reconocer su valor.




















