Nuestro vecino ibérico, Portugal consume unos 90 kilos por persona y año, con una diferencia cultural sobre el producto muy marcada.
Respecto al gasto, las patatas abarcan un 1,94% del presupuesto de los hogares destinado a alimentación doméstica y el gasto per cápita asciende a 34,62 euros anuales.
Frescas
Las patatas frescas son las más compradas por los hogares españoles y representan el 68,3 % del volumen total, aunque en los últimos cuatro años se experimenta un retroceso en la demanda. En términos de valor, también lideran la categoría con un 62,9% del total y registran un aumento de alrededor del 4,5 % en facturación.
Procesadas
Las procesadas ocupan el segundo lugar en la categoría, con un 27,1% del volumen total y un 29,8% el valor del mercado. Este segmento está incrementando su relevancia en las cestas de los hogares españoles, ya que crece en torno al 1,5% en volumen, que se traduce en un aumento de la facturación del 1,1%.
En tercer lugar, las patatas congeladas representan el 4,7% del volumen total. Este segmento registra un aumento significativo del 10% y su participación en valor asciende al 7,3%, impulsado por un notable incremento del 16,1% en facturación durante 2024.
Consumo fuera de los hogares
Casi 190 millones de patatas se consumen fuera de los hogares. Es una cifra que entre los entre los 2023 y 2024 creció un 3,4%, el equivalente a unos 6,20 millones de producto. El consumo per cápita fue de 5,35 kilos por persona en el año 2024, con un incremento de un 2%.
Por regiones, el mayor consumo per cápita lo encontramos en el área metropolitana de Madrid, Andalucía, algunas provincias del norte (Álava, Navarra, Guipúzcoa, Vizcaya y Cantabria). El consumo más bajo se da en el área metropolitana de Barcelona con unos 4,43 kg/persona/año.
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Por edades, los mayores consumidores fuera del hogar son las personas entre 50 y 59 años, que comen alrededor de 7,5 kg/persona y año, seguidos de los mayores de 65 años con una cantidad de 6,60 kg. Estas cifras se sitúan por encima del consumo per cápita nacional, que es de unos 5,3 kg. Destacar que la población más joven, la que tiene entre 15 y 19 años, tiene un consumo per cápita inferior a 2,19 kg. En este segmento, ni siquiera compensa la aportación de las cadenas de comida rápida o hamburgueserías, en las que la patata frecuenta los menús.
¿Cuál es la tendencia?
El consumo sigue descendiendo, al igual que lo hace en frutas y hortalizas. Ya se sitúa en un 10,7% por debajo de los cinco periodos anteriores, en una tendencia que, con ciertos altibajos, sigue ligeramente a la baja.
La patata procesada, se mantiene como en los dos últimos periodos y por debajo de la media en un 2,3%. En cambio, la patata congelada gana terreno, con un aumento de casi un 20% respecto a la media, con el volumen más alto de la serie.
En líneas generales, los precios de la patata han seguido subiendo en sus diferentes formas, siendo más abultado para las patatas frescas, cuyo precio casi se ha duplicado respecto a hace una década, así como las patatas congeladas.






















