AINNAGRO: una nueva agencia para la innovación agroalimentaria

AINNAGRO nace fruto de la alianza entre la Fundación Ingenio de Murcia y la Fundación Cellbitec de Almería, dos entidades que han decidido unir conocimiento científico, experiencia en campo y visión empresarial para acelerar la innovación aplicada a la agricultura
AINNAGRO

Al frente de la dirección del proyecto se encuentra Adolfo García, también presidente de la Fundación Ingenio, y cuenta como asesores de I+D+i con Antonio del Saz, director de I+D de la Fundación Cellbitec y María Boluda, directora técnica de Fundación Ingenio.

“Sin investigación aplicada, el futuro de la agricultura será incierto”

García, con una larga trayectoria en el sector cooperativo, conoce de primera mano la presión que experimentan las empresas agrícolas. La naturaleza perecedera de sus productos obliga a vender rápido y a abordar cada campaña con urgencia. “Ese contexto ha hecho que muchas compañías se centren en la operativa diaria y posterguen la planificación estratégica y la inversión en innovación”.

Sin embargo, la nueva generación de productores está cambiando esa dinámica. “Cada vez existe más conciencia de que, sin investigación e innovación, el futuro del sector estará limitado”, subraya García. Para el director de AINNAGRO, la clave está en orientar el conocimiento científico hacia las necesidades reales del agricultor: problemas de plagas, adaptación varietal al clima mediterráneo, eficiencia hídrica, robotización y competitividad.

El reto del relevo generacional

AINNAGRO busca recuperar el magnetismo del campo para atraer a jóvenes formados. García recuerda cómo, a mediados de los 80, los invernaderos impulsaron el regreso a la agricultura de una nueva generación preparada técnica y académicamente. “Esa historia debemos repetirla. La alimentación es una cuestión estratégica para cualquier país. Si el agricultor no puede vivir dignamente de su cultivo, abandona la tierra”, afirma el directivo, quién insiste también en un punto crucial: aprovechar el 100% de la planta.FLIA Nominierte 2024

Las pérdidas generadas por plagas o por variedades poco adaptadas no son sostenibles para un sector que trabaja con márgenes estrechos y enfrenta graves dificultades para encontrar mano de obra. De ahí, la apuesta por la robotización de procesos repetitivos y la selección varietal orientada al territorio.

La visión de Cellbitec: ciencia con propósito social

Desde la voz de Antonio del Saz, la investigación debe partir de una premisa clara: escuchar. “El sistema científico ha estado históricamente desconectado del sector primario”, reconoce. La Fundación Cellbitec, con fuerte componente social, reinvierte los beneficios derivados de nuevas cadenas de valor circulares en proyectos contra el cáncer, enfermedades neurodegenerativas y mejora de la salud pública.

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Para que la innovación llegue al campo, Del Saz defiende los principios de credibilidad y velocidad razonable. Los agricultores necesitan ver resultados tangibles, no promesas que maduran en diez años. A corto plazo, soluciones accesibles; a medio y largo plazo, investigación con impacto. Solo así se genera confianza y se abre paso a proyectos de mayor ambición.

AINNAGRO quiere cerrar brechas

Tanto García como Del Sanz coinciden: hoy no existe una interlocución real entre agricultores, centros tecnológicos y laboratorios. AINNAGRO nace para cubrir ese vacío. La agricultura aporta experiencia práctica, límites y conocimiento heredado de generación en generación; la ciencia, metodología, análisis y transferencia. El diálogo debe ser constante y bidireccional.

Caso de éxito: Zuchiollo, cuando la investigación escucha al mercado

Uno de los ejemplos más visibles de este nuevo enfoque es Zuchiollo, un producto desarrollado a partir de un encargo de la cooperativa UNICA. La empresa buscaba diversificar su catálogo con una referencia diferenciadora y que aportara valor añadido.

Zuchiollo es una hortaliza híbrida con un sabor entre pepino y calabacín, apta tanto para consumo crudo como cocinado, un atributo poco habitual en el mercado. Su desarrollo llevó cuatro años de investigación, pruebas agronómicas, adaptación varietal y test de mercado. Hoy atraviesa su tercera campaña comercial, con producción aún limitada y foco principalmente en Europa, donde ha sido muy bien recibida.

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