La historia de Amblydromalus limonicus dentro de Koppert se remonta a 1991, cuando comenzaron las primeras colectas y ensayos de cría de esta especie.
Las evaluaciones iniciales mostraron varias características de interés para el control biológico: elevada capacidad depredadora, rápida reproducción y gran movilidad sobre el follaje. El ácaro puede alimentarse de diferentes presas, entre ellas trips y moscas blancas en sus primeros estadios.
Sin embargo, estas ventajas biológicas convivían con una importante dificultad: conseguir una producción estable y a gran escala. Su sensibilidad a las condiciones ambientales y sus necesidades nutricionales hicieron necesario un prolongado trabajo de investigación para desarrollar sistemas de cría adecuados.
Del laboratorio a su utilización comercial
Tras más de dos décadas de desarrollo, en 2012 Koppert lanzó comercialmente Limonica, incorporando A. limonicus a sus programas de control biológico.
En aquel momento, la especie ya había demostrado su potencial en campo, aunque todavía existían limitaciones para ampliar su producción de forma significativa.
El escenario cambió con la aparición y expansión de plagas invasoras como Thrips parvispinus y Scirtothrips spp. La creciente presión de estos insectos llevó a intensificar el trabajo para mejorar la estabilidad, calidad y capacidad de producción del ácaro.
En 2023, la compañía logró avances en sus sistemas de cría y, dos años más tarde, consiguió duplicar la concentración del producto hasta alcanzar 25.000 individuos por botella.
La incorporación de la tecnología Ulti-Mite
El siguiente paso llegó en 2026 con la combinación de Amblydromalus limonicus y la tecnología de liberación Ulti-Mite, dando lugar a Limonica Ulti-Mite.
El sistema utiliza un sobre aluminizado concebido para mantener un microclima favorable para los ácaros, protegiéndolos frente a la desecación y a determinadas variaciones de temperatura.
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Dentro del sobre, los organismos pueden continuar reproduciéndose antes de desplazarse progresivamente hacia el cultivo.
Este sistema permite así una liberación gradual y continuada de ácaros depredadores durante varias semanas, complementando las estrategias de control frente a trips y moscas blancas.
Una respuesta a las nuevas exigencias del MIP
La evolución de esta herramienta refleja también los cambios que está experimentando el Manejo Integrado de Plagas.
La llegada de nuevas especies invasoras obliga a buscar enemigos naturales capaces no solo de depredar la plaga, sino también de establecer poblaciones estables dentro del cultivo y mantenerse activos durante periodos prolongados.
En este contexto, el desarrollo de A. limonicus muestra cómo una herramienta biológica puede necesitar décadas de investigación, desde la identificación inicial del organismo hasta el desarrollo de sistemas que permitan producirlo y liberarlo de manera eficiente.
Lo que comenzó en 1991 como el estudio de un ácaro depredador ha evolucionado así hacia una solución de control biológico adaptada a algunos de los desafíos fitosanitarios que afrontan actualmente los cultivos de alto valor.


















































