El calendario juega un papel decisivo en la calidad del tomate, y hay un instante concreto en el que todas las variables confluyen. Ese momento ha llegado para el Tomate Amela, el producto más emblemático de Cooperativa La Palma, que alcanza ahora su mejor expresión organoléptica de la campaña.
Como informan desde la empresa, en estas semanas, Amela alcanza el equilibrio que lo ha convertido en uno de los tomates más valorados del mercado: dulzor intenso, textura firme y jugosa, y un perfil umami profundo que define su carácter. Un tomate pensado para consumirse en crudo, sin artificios, y disfrutarlo con calma, dejando que cada bocado hable por sí solo.
Este producto, que ya fue reconocido como uno de los grandes referentes del sector por su calidad y diferenciación en los Premios FLIA 2022, refleja la forma de trabajar de la cooperativa granadina: respeto por el ritmo del cultivo, por la tierra y por el sabor. El Amela se cultiva con el máximo cuidado por los agricultores de La Palma, bajo criterios de sostenibilidad y con un enfoque claro hacia el uso de técnicas de residuo cero.
La cooperativa cuenta actualmente con cerca de 1.300 trabajadores y una sólida infraestructura productiva y logística, con centros de recepción, manipulación y envasado en Carchuna, Puntalón y Vélez de Benaudalla (Granada), además de nuevas instalaciones en El Ejido y La Cañada de San Urbano (Almería), fruto de su expansión en 2025.
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Tip para degustarlo
Desde la cooperativa recuerdan que el Amela es un tomate recién recolectado, por lo que recomiendan dejarlo reposar a temperatura ambiente durante unos días para que alcance su momento óptimo de consumo. El tiempo, en este caso, es parte esencial de su sabor.
Para quienes saben esperar al instante justo, este es, sin duda, el momento del Amela.
Más información, en la web de Granada La Palma.
























































































