










Luis es multiproducto porque igual baila bachata, que locuta en la radio, corre maratones o hace la travesía a nado de Santa Pola a Tabarca. Pero, además, en el día más frío en varias décadas (7 de enero), nos llevó a la playa de la Malvarrosa (Valencia) para nadar, incluido traje de neopreno y la misma boya naranja que utilizó durante la DANA.
Aunque va de duro, tiene un corazón que no le cabe en el pecho. Perdió el sentido de la vergüenza hace mucho tiempo y es capaz de posar en camisa verde fosforito (comprada en Johannesburgo) y sombrero a juego. Es listo como el hambre y aunque no fue buen estudiante, tiene una gran memoria fotográfica; su cuñada siempre le recuerda que es la Wikipedia de la familia.
Le he visto improvisar en la radio y me he quedado boquiabierta de lo bien que lo hace. ¿Cuánto tiempo lleva locutando?
Más de quince años, es un auténtico hobby y he estado siempre ligado a diferentes emisoras de música latina como Olímpica, Latinos, Zeta o Tropicalísima.
¿Y cuándo empezó su afición por la música?
Durante el servicio militar. Comencé en un pub poniendo música y ahí arrancó todo. Empecé con el ‘remenber’ y al volver a Valencia, mi primera mujer y yo nos apuntamos a clases de baile y ya no lo he dejado nunca.
Le he visto bailar en múltiples ocasiones y usted se convierte en la estrella de la pista. Me da mucha envidia su buen ritmo
¿Dónde le tocó la mili?
En Melilla, donde los legionarios me captaron. Aunque enseguida lo tuve muy claro porque en la Legión te pagaban 30.000 pesetas, llenas de valores que aún utilizo hoy en día, y en la mili 1.200.
¿Qué había estudiado?
Hice una FP en electrónica, pero yo quería ser comercial, como mi padre. No recuerdo cuanto tiempo hace que supero los 50.000 kilómetros al año, acompañado siempre de música.
Pero sí que ha tenido que estudiar para otras cosas
La verdad es que soy inquieto. Tengo el carnet de patrón para embarcaciones de recreo, con ampliación a las islas. También hice varios cursos de socorrismo en playa y piscina y me saqué el carnet de entrenador de fútbol UEFA B.
¿Cuántas vidas lleva a cuestas?
Creo que unas cuantas, porque he vivido muy intensamente tanto mi faceta profesional, desde los 18 años, como la personal y he viajado por todo el mundo. Me he casado dos veces y ahora tengo una pareja estable. Mis dos hijos viven con nosotros. La vida está para vivirla ante cualquier situación.
Por ejemplo, en la DANA. Hablé con usted y me pareció uno de los tantos héroes anónimos que hubo
No, los héroes son para las pelis. Lo mío es una mera cuestión de valores. Sí, desgraciadamente mis hijos vivían en una de las zonas más afectadas, junto al Barranco del Poyo. La misma tarde que ocurrió la tragedia intenté llegar como pude hasta ellos, fue imposible, los coches flotaban por todas partes. Era un inmenso caos.
Regresé a mi casa y volví a las 5 de la mañana del día siguiente y no había nada más que destrucción y cadáveres. Después de comprobar que mi familia estaba bien, me acerqué al final de la calle, donde había una residencia y centro de día. Allí encontré temblando a dos ancianos que habían pasado toda la noche agarrados a la cama, pedían auxilio a gritos. Los saqué de ahí como pude. Después, junto a mi hijo, encontramos otros que no pudieron resistir. Sin palabras, todo lo que mis ojos vieron.
Creo que pasó dos meses, 24 horas, ayudando sin parar
Sí, así es, pero no fui el único. La solidaridad rebosaba en el ambiente. Montamos una ONG para dar de comer, ‘Longanizas sin fronteras’.
Le digo que era una ONG porque la financiación era personal, no pudimos legalizarla porque los trámites eran demasiado lentos y costosos para algo que solo era eventual y cuyo objetivo fue que la gente tuviera algo bueno que llevarse a la boca. Y qué mejor que un bocadillo de panceta, longazina y ali oli. También monté un crowdfunding y compramos estanterías para un instituto, instrumentos para un aula de música y otro cole, etc.
¿Y esto de la natación es algo nuevo?
No, todos los días intento nadar en piscina esté donde esté. Cuando empecé no sabía nadar, pero fue una recomendación médica ya que tuve cuatro operaciones de rodilla y alguna que otra cosilla. Todos los deportes que practicaba, fútbol y correr, han quedado excluidos de mi vida, aunque cada día sueño con volver. De eso hace doce años y para empezar fuerte nadé la travesía del puerto, que son dos kilómetros. Todo lo que he hecho en mi vida ha sido una competencia continúa contra mí mismo. Ahora todos los años hago la travesía Tabarca-Santa Pola, de media distancia, unos 6 kilómetros.
Me quiere decir que es usted un cabezón
En cierta manera, lo que me propongo, lo tengo que conseguir. También he corrido ultra maratones, siendo el más largo con 11.000 metros de desnivel acumulado, desde Alfondeguilla hasta Camarena de la Sierra, unos 117 kilómetros en 26 horas. Lo peor de esta prueba es el desnivel en Peñagolosa y en la Mola de Sarrión. Y las 30 veces que te preguntas: ¿qué hago yo aquí?
He tenido entrevistados a los que les daría vergüenza exhibirse en neopreno, pero a usted lo veo tan resuelto
A estas alturas de la vida, no tengo sentido del ridículo ni nada que esconder. Solo me importa lo que realmente es importante.
¿Su camisa tiene historia?
La vida es una historia y esta camisa forma parte de ella. Tengo que decirle que tengo otros modelos también muy interesantes, uno para cada momento de mi historia. Ninguno pasa desapercibido.
Vamos, discreción pura.

































































































