El Grupo Operativo supraautonómico BioChargae ha iniciado su actividad con el objetivo de desarrollar soluciones que permitan mejorar la sostenibilidad y la rentabilidad de las explotaciones agrarias a partir del aprovechamiento de recursos generados en las propias fincas.
El proyecto plantea transformar restos de poda, cáscaras y otros subproductos de cultivos leñosos, como cítricos y almendros, en biochar, un material que posteriormente se combinará con microalgas producidas en la propia explotación. El objetivo es obtener un bioinsumo capaz de mejorar la fertilidad del suelo, favorecer la retención de agua y reducir la dependencia de fertilizantes externos.
La iniciativa se centrará especialmente en cultivos leñosos y será validada en condiciones reales en fincas de cítricos de Productores del Campo, en Alcalá del Río (Sevilla), y en una explotación de almendro en Toro (Zamora).
Biochar y microalgas para mejorar el suelo
Una de las principales innovaciones del proyecto será la activación del biochar con microalgas. La combinación busca aprovechar las propiedades del biochar para mejorar la estructura del suelo junto con el potencial de las microalgas para favorecer la actividad biológica y el desarrollo de los cultivos.
El proyecto estudiará la capacidad de este nuevo bioinsumo para contribuir a que las plantas afronten mejor situaciones de escasez de agua, estrés y pérdida de fertilidad, además de reducir la necesidad de incorporar determinados insumos procedentes del exterior.
BioChargae pretende avanzar así hacia modelos agrícolas más circulares, en los que las propias explotaciones puedan aprovechar parte de sus residuos para generar recursos destinados nuevamente al cultivo.
Sensores y tecnología para optimizar agua e insumos
La propuesta incorpora también una herramienta digital de apoyo a la toma de decisiones, junto con sensores destinados a recopilar información sobre el suelo, la planta y las condiciones del entorno.
La plataforma permitirá integrar datos agroclimáticos y ofrecer al agricultor información práctica para optimizar el riego, la fertilización y la aplicación de los nuevos bioinsumos. Uno de los objetivos es que esta tecnología pueda ser accesible también para explotaciones pequeñas y medianas.
Los trabajos ya han comenzado en la finca de Alcalá del Río, donde se han instalado los sensores para el procesamiento de datos agroclimáticos. También se han colocado dos fotobiorreactores de 500 litros de agua dulce para el cultivo de microalgas, conectados al sistema de riego de la explotación.
El carbono como posible fuente adicional de ingresos
Otra de las líneas de investigación se centrará en analizar la cantidad de carbono que puede quedar fijado en el suelo mediante la aplicación de biochar.
BioChargae estudiará si esta capacidad de almacenamiento de carbono podría generar, en el futuro, oportunidades para los agricultores mediante su participación en mercados voluntarios de créditos de carbono. De este modo, la mejora ambiental asociada al uso del biochar podría convertirse también en una potencial vía complementaria de ingresos para las explotaciones.
Un proyecto de casi 600.000 euros
El Grupo Operativo está integrado por Fundación Ayesa, Volterra Ecosystems S.L., G2G Algae Solutions S.L., AICIA, Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, Productores del Campo S.C.A. y Pentanux (Almoxata S.L.).
La composición del grupo combina conocimiento tecnológico, experiencia en microalgas y biochar, análisis del suelo, capacidad cooperativa y validación directa de las soluciones en campo, con el propósito de trasladar posteriormente los resultados al conjunto del sector.
BioChargae cuenta con una inversión total de 599.383,59 euros y se desarrolla en el marco del Plan Estratégico de la PAC 2023-2027. El proyecto está financiado en un 80% por la Unión Europea, a través del FEADER, y en un 20% por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).


























































