El conjunto de frutas tropicales sigue en claro ascenso, ya que el consumidor las percibe como saludables y novedosas. Con el aguacate como rey indiscutible, otras frutas como mango o papaya ven aumentada su presencia en la cesta de la compra.
Como todo lo que ocurre en agricultura, tenemos una de cal y otra de arena. Por el lado positivo, destacan el aumento del consumo y de la producción, así como unos precios adecuados para el productor. Por el lado negativo, además de los vaivenes en el transporte y el aumento de costes a raíz del conflicto en la zona del Estrecho de Ormuz, hay que sumar las consecuencias que produce El Niño.
Este fenómeno meteorológico puede suponer una reducción de la producción en los países productores habituales, como Perú, Sudáfrica, México, Colombia o Ecuador, debido a unas temperaturas y precipitaciones anormales en los meses de diciembre, enero y febrero.
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Por otro lado, la evolución del cambio climático va a abrir nuevas oportunidades para Europa. En aguacate, países que no cultivan actualmente esta fruta lo podrán hacer por el aumento de las temperaturas. Algunos de ellos son Francia, Italia e incluso algunas zonas de Grecia. Poniendo esto en cifras, en 2014 eran 12 los países que exportaban más de 5.000 toneladas de aguacates; en 2030, serán unos 30.
Aunque es un sector en pleno crecimiento, ya está trabajando en las mejoras necesarias para seguir añadiendo valor para el consumidor: reconocimiento de marca, trazabilidad, formatos, conveniencia y sostenibilidad, entre otros aspectos.














































