Por la compra de productos de la marca, los clientes de Tesco consiguen cupones que pueden cambiar por una hortaliza (a elegir entre calabacines, brócolis, coliflores, repollos y calabazas). Con esta iniciativa quieren dinamizar el consumo de frutas y hortalizas entre los niños pequeños, dado que solamente el 18% de los mismos consume cinco raciones diarias de frutas y verduras, según el servicio nacional de salud.
La campaña se lleva a cabo durante los meses de verano, en la tienda online y en 50 grandes centros de Tesco, y cuenta con varias acciones: activación en el punto de venta para informar a los consumidores (en la zona de comida infantil), mensajes en la tienda online de Tesco, y algunos centros cuentan con pop ups en la zona de entrada de las tiendas donde personal de Ella’s Kitchen entrega cupones, folletos, recetas y material educativo para los pequeños.
¿Va a animar mucho el consumo de frutas y verduras entre los niños? Imagino que bien poco, y será más positivo para Ella’s Kitchen que para el sector hortofrutícola. Pero la campaña se ajusta a los valores positivos que quieren defender ambos negocios. El fabricante está certificado como una B Corporation, y el supermercado tiene el compromiso de promocionar los productos saludables. De hecho, ha incluido la campaña dentro de su iniciativa “Better Baskets”, que tiene como objetivo que sus clientes sustituyan en sus cestas de la compra productos poco saludables por productos más saludables.
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Mientras que el consumo de frutas y hortalizas por parte de los niños no parece dar muchas alegrías, el consumo de platos preparados en el Reino Unido sí que es un mercado en expansión. Ella’s Kitchen es una de las marcas principales en un mercado que según Statista va a crecer hasta los £1700 millones en el 2025 (partiendo de £1400 millones en el 2020). Los padres buscan conveniencia (además del ritmo de vida acelerado, cada vez hay más hogares uniparentales), pero también alimentos reales, nutritivos y saludables, y en algunos casos ecológicos, sin olvidar el efecto de la crisis del coste de la vida. A esto hay que sumar el interés que suscitan los alimentos que ayudan con la respuesta inmune y contribuyen a la salud de la flora intestinal. Por eso crece la presencia de estas opciones en los supermercados, tanto en los lineales de temperatura ambiente como en los de refrigerados, y últimamente en los de congelado, que se posicionan como una alternativa algo más barata que los refrigerados, y más saludable que los de temperatura ambiente.
La idea es que los niños se acostumbren a la abundancia de frutas y verduras en sus comidas, y cuando crezcan, mantengan este hábito, pero esta vez con productos preparados en el hogar a partir de ingredientes.































































































