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Un proveedor de coles de Bruselas demanda a Aldi en UK

Tras la repentina rescisión del contrato por parte de la cadena, el proveedor tuvo que cerrar su empresa
Miguel Flavián

Las relaciones entre proveedores y supermercados siempre son tirantes por la asimetría de poder, la velocidad a la que van las operaciones y la capacidad que, muchas veces, tienen los supermercados de cambiar de proveedores. En tiempos complicados, estas relaciones se tensan todavía más. Por eso, entre los productores británicos fue muy bien recibida la entrada en vigor del código de conducta de las relaciones entre los agentes de la cadena y la creación de la figura del árbitro de la cadena en el año 2013.

Aunque, a pesar de la salvaguarda que supone el código, en los dos últimos años las relaciones se han ido deteriorando a consecuencia de la crisis y cada vez se hacen evidentes más disputas. La última es algo insólita, pero valiente: la empresa W. Clappison Ltd., productora de coles de Bruselas del norte de Inglaterra, ha denunciado a Aldi ante los tribunales por darle de baja como proveedor sin avisarle con un tiempo prudencial para prepararse ante las consecuencias de perder el negocio con Aldi, ni darle razón alguna para no seguir trabajando con ellos.

Clappison Ltd era una de las últimas grandes empresas que quedaban en Yorkshire que cultivaba y envasaba coles de Bruselas en Inglaterra. Trabajaba con Aldi desde el año 2010 y la cuenta de Aldi representaba casi el 50% de su negocio total. En las conversaciones que se realizaban cada año, los compradores de Aldi siempre habían asegurado al proveedor que iban a seguir trabajando con ellos. En uno de los últimos años, W Clappison había invertido £400.000 en un nuevo sistema de envasado y en comprar más terreno para asumir los volúmenes que tenía previsto pedirle Aldi. Sin embargo, en febrero del año pasado Aldi notificó al proveedor que ese año no iba a trabajar con él. Al perder este cliente, la empresa ha tenido que cerrar.

Por eso se ha presentado la demanda y desde Clappison solicitan una compensación de casi £3,7 millones, ya que al cerrar han perdido también el negocio que tenían con otras dos cadenas muy importantes del país, Morrisons e Iceland.

El juicio se está realizando estos días, y tardaremos en conocer el veredicto final. Pero ya es el segundo caso que conocemos de proveedores de Aldi que cierran este año. En marzo entraba en liquidación UK Salads, que también había perdido la cuenta de Aldi y eso había forzado a la empresa a entrar en quiebra y liquidar activos, con un stock de £15 millones de ensaladas listas para servir o en crecimiento para entregar en las fechas próximas. Y, aunque no hayan pasado por estos problemas que afectan a la viabilidad de la empresa, durante este último año han existido otros conflictos entre marcas y distribuidores motivados por las negociaciones de precios y la negativa de varias cadenas a aceptar subidas. Esto ha supuesto que a lo largo del año faltaran, por ejemplo, en los lineales de Tesco productos de marcas de empresas tan reconocidas como Heinz, Colgate y Mars.

La demanda

Clappison Ltd., con sede en Yorkshire, en el norte de Inglaterra, alegó que Aldi Stores Ltd. señaló que «se podía confiar» en ellos como cliente y que por eso habían invertido miles de libras en expandir su negocio, según la demanda que se presentó el 15 de abril ante el Tribunal Superior y que se ha hecho pública recientemente.

Según esta demanda, Aldi le comunicó verbalmente a Clappison en febrero de 2023 que no contaban con ellos para la temporada 2022-23, y no proporcionó confirmación por escrito o una razón para su decisión hasta el mes siguiente, incumpliendo con el Código de Buenas Prácticas de Suministro de Productos de Consumo (Groceries Supply Code of Practice). Clappison remarca que la Orden de Investigación de Mercado de Prácticas de la Cadena de Suministro de Productos de Consumo (Groceries Supply Chain Practices) de 2009 incorpora el código a todos los acuerdos entre minoristas como Aldi y sus proveedores. Por lo tanto, los tratos previos del proveedor con Aldi requerían que el supermercado diera un «aviso razonable» si quería dejar de comprar productos, lo que W. Clappison especula habría sido al menos de 24 meses. Además, según el código, Aldi solo podía reducir sus compras «por razones comerciales genuinas» y tenía que tratar a sus proveedores «de manera justa y legal».

Grace Johnson, gerente de productos de Aldi en ese momento, escribió al proveedor y indicando que Clappison había quedado fuera «debido a no ser comercial y a que Aldi buscaba consolidar el negocio». El mes siguiente, informó de que otro proveedor tenía «atributos comerciales más sólidos y una oferta más diversa de productos». Clappison defiende que estas no son razones comerciales genuinas y Aldi debería haber evaluado el impacto de su decisión, que supondría que Clappison no podría continuar en el negocio del suministro de coles de Bruselas.

Aldi sabía, o debería haber sabido, que Clappison generalmente comenzaba a sembrar semillas en la primera semana de febrero y que su suministro a Aldi representaba casi la mitad del negocio del proveedor, según la demanda. A raíz de la «relación a largo plazo» con Aldi, Clappison realizó inversiones en instalaciones de envasado «de última generación» y una línea de pelado, entre otras, y obtuvo préstamos por más de medio millón de libras para hacerlo. Aldi también sabía, o debería haber sabido, que Clappison había incurrido en costos por más de £1.2 millones a través de sus inversiones realizadas a pedido directo de Aldi para el suministro de coles de Bruselas al supermercado, dijo el proveedor.

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