El escenario político en Bruselas ha cambiado de forma sustancial en el último año, y el sector hortofrutícola empieza a notar los primeros efectos. Así lo ha expuesto Jacobo Truan, socio de la consultora EPPA, en el II Congreso ‘Del Suelo a la Mesa’, celebrado este martes en el Palacio de Congresos de Aguadulce (Roquetas de Mar, Almería).
Su intervención ha marcado el tono político de la jornada: la Comisión Europea ha girado desde el Pacto Verde y la estrategia ‘De la Granja a la Mesa’ hacia lo que hoy se denomina la Brújula de la competitividad, un nuevo paradigma que prioriza la simplificación normativa, la viabilidad del sector agrario y la competitividad frente a terceros países.
El instrumento concreto que canaliza este cambio es el llamado paquete ómnibus y, en particular, el Ómnibus X, el paquete de simplificación de alimentos y piensos con impacto directo en el día a día del sector. La Comisión Europea lo presentó el 16 de diciembre y entre sus medidas más relevantes figuran la priorización de los productos biológicos, la revisión de los límites máximos de residuos para productos procedentes de terceros países y la flexibilización de los criterios de exclusión y renovación de sustancias fitosanitarias, para no perder herramientas sin alternativas viables.
Simplificar, no desregular
Aunque, de partida, es un cambio positivo, Truan ha matizado que “esto no es una desregulación». La intención de la CE es ajustar y simplificar el sistema, manteniendo el nivel de exigencia, pero siendo mucho más pragmática. Un cambio que él mismo ha atribuido, en parte, a las movilizaciones del campo en 2024 y 2025: «Han tenido sin duda un impacto real, un efecto despertador en la Comisión Europea».
Las instituciones, ha señalado, están empezando a integrar en la evaluación de sustancias el análisis de disponibilidad de alternativas y las consecuencias agronómicas y económicas de no renovarlas.
La propuesta de la Comisión deberá negociarse con el Parlamento y el Consejo europeos, y el texto final no estará listo antes de finales de 2026. “Acabamos de empezar el partido. La cuestión de fondo es si este cambio será suficiente para corregir las deficiencias de los últimos cinco años”, ha subrayado Truan.
Tecnología TIF como respuesta normativa
Pedro Pablo Díez, responsable de Calidad, I+D+I y Sostenibilidad de Solplast, ha ofrecido una visión técnica sobre las soluciones disponibles para la desinfección de suelos dentro del marco normativo actual. Díez ha expuesto con detalle el papel de los plásticos TIF (Totally Impermeable Film) cuya función es sellar el suelo durante la desinfección química o la biofumigación para evitar la pérdida de los gases activos generados en el proceso. La diferencia de eficacia respecto a un plástico convencional de polietileno es de hasta seis órdenes de magnitud.
La normativa europea EN 17098 regula estos materiales, pero Díez ha subrayado que la referencia más exigente sigue siendo la estadounidense. En este sentido, Solplast tiene sus films registrados ante la Agencia Medioambiental de EE.UU. (EPA), organismo que fija límites de permeabilidad vinculantes y determina las zonas de seguridad asociadas a cada aplicación. Un registro, ha recalado, que no todos los materiales del mercado pueden acreditar.
Durante su ponencia ha abordado también la cuestión de la sostenibilidad de estos plásticos, aclarando que los films TIF fabricados bajo determinadas especificaciones técnicas sí son reciclables dentro de la corriente de polietileno sin que el proceso pierda calidad.
EsProyecta: sostenibilidad sin herramientas no es sostenibilidad
Francisco Guillén, gerente de EsProyecta, ha cerrado el bloque normativo con una ponencia sobre sostenibilidad del suelo en la que se ha recordado que en solo cinco años, entre 2019 y 2024, se han perdido 76 sustancias activas, muchas de ellas sin alternativas reales disponibles, y que los plazos de autorización de nuevos productos fitosanitarios en Europa superan ya los diez años, frente al año o año y medio que puede tardar un medicamento de uso humano.
Para el gerente de EsProyecta, la ecuación es simple pero contundente: si el sistema vivo del suelo (su microbiota, su biodiversidad edáfica, su estructura) no puede recuperarse por falta de herramientas, el resto de los objetivos medioambientales se convierte en papel mojado.
A la regulación legal, además, se suman las exigencias privadas de los clientes, que en algunos casos restringen aún más las sustancias utilizables y comprimen los límites máximos de residuos hasta niveles que generan resistencias y mermas de eficacia. “¿Con qué criterio de sostenibilidad se ha realizado eso?”, ha cuestionado Guillén.
Como ha recordado, no puede hablarse de futuro sostenible si no se garantiza primero la supervivencia económica y agronómica del agricultor en el presente.
Un congreso que consolida el suelo como eje estratégico
El bloque científico ha reunido a expertos como Felipe Bastida (CEBAS–CSIC), que ha abordado la salud del suelo y su microbioma; Adrián Ferrero (CEO de Biome Makers), que ha presentado avances en inteligencia artificial aplicada a la genética del suelo y Miguel de Cara (IFAPA), que ha profundizado en el control integrado de enfermedades de origen edáfico.
Por último, el bloque de comercialización ha centrado su atención en la competitividad y la nueva realidad del mercado global, con Juan Carlos Pérez Mesa (Catedrático de la Universidad de Almería y Co-director de la Cátedra COEXPHAL-UAL) analizando el impacto de la geopolítica en comercio agroalimentario, y con una mesa redonda en la que han estado presentes Luis Miguel Fernández (COEXPHAL), Juan Jesús Lara (CASI) y Fernando Paniagua (CACOITA), quienes han puesto de manifiesto la necesidad de proteger y mejorar el suelo como recurso estratégico para garantizar la productividad, la calidad y la competitividad del sector frente a otros orígenes.
Más de 350 asistentes
El II Congreso ‘Del Suelo a la Mesa’, organizado por COEXPHAL y ACOLOR con la colaboración de Corteva, Eastman, Lainco y Solplast, ha contado con más de 350 asistentes, entre profesionales, técnicos, investigadores, empresas y agricultores de toda España.
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En esta segunda edición, el suelo y su manejo se han abordado desde una perspectiva global, tal y como ha indicado el gerente de COEXPHAL, Luis Miguel Fernández Sierra: “Es importante destacar la necesidad de buena gestión del suelo desde el inicio del cultivo. La desinfección —ya sea mediante la desinfección química, solarización o con productos autorizados compatibles con la normativa europea— es clave para empezar bien la campaña. Pero igual de importante es cerrar el círculo con la regeneración del suelo, haciéndolo más resiliente, fértil y productivo”.
El objetivo del evento sigue siendo la transferencia real de conocimiento y la divulgación práctica, especialmente en un momento en el que agricultores y técnicos se enfrentan a retos técnicos, normativos, fitosanitarios y comerciales cada vez más complejos. Un conocimiento que, además, es fundamental, ya que el suelo es el origen de todo.
































































































