Cómo cocinar la alcachofa para que nos ayude a mejorar la digestión

plato de alcachofa

La alcachofa favorece la digestión de las grasas gracias al clorogénico y la cinarina.

La literatura científica ha descrito en numerosas ocasiones los beneficios de la alcachofa, algunos nutricionales y otros de carácter funcional. Uno de los aportes más provechoso tal vez sea el de favorecer los procesos digestivos durante las comidas.

Según la nutricionista alicantina Gemma Tendero, esto se consigue debido a que la alcachofa “produce sales biliares y porque la fibra de esta verdura atrapa las grasas que no utilizamos”. Estas grasas inutilizadas pueden generar atascos y la fibra de la alcachofa ayudaría a desecharlas. El resultado es una digestión menos pesada.

La alcachofa es rica en clorogénico (cafeoilquínicos) y en cinarina (dicafeoilquínicos), lo cual estimula la producción de la mencionada bilis en el hígado y facilita posteriormente su vaciado en la vesícula biliar, lo que favorece la digestión de las grasas. Ambas sustancias son derivados naturales del ácido cafeico y son beneficiosas para reducir el colesterol malo y aumentar la termogénesis (producción de calor del organismo), según informa la Asociación Alcachofa de España.

Pero, ¿cómo se debe cocinar la alcachofa para conseguir este efecto? La nutricionista explica que la mejor manera de favorecer la digestión es cocinarlas al vapor o hervidas. “Si quieres una buena digestión no te la tomes cruda porque así generan digestiones pesadas, y fritas tampoco porque el rebozado no es nada recomendable”, añade.

Otro aspecto que relaciona alcachofas y digestión es el que menciona la también nutricionista Laura Ramos, de Badajoz, al hablar de los gases que esta verdura genera a algunas personas. Para combatir este problema la nutricionista aporta un truco: “Evitaremos esto si las cocinamos con comino e hinojo”.

Y después de cocinarlas, ¿cómo podemos acompañarlas? “Conviene utilizar el método del plato”, explica Laura Ramos. “Lo ideal es que en el plato predomine la alcachofa y luego se acompañe de proteína, que puede ser atún, marisco, jamón, etc; y también se le añadan unos pocos hidratos de carbono. Que tenga un 25% de hidratos de carbono, un 25% de proteínas y la gran mayoría de alcachofa”.

En definitiva, según explica Diego A. Moreno, investigador del Laboratorio de Fitoquímica del Departamento de Ciencia y Tecnología de Alimentos de CEBAS-CSIC y colaborador de la Asociación Alcachofa de España, “como alimento vegetal, con pocas calorías (prácticamente libre de grasa), rico en vitaminas, minerales y fibra, la alcachofa es un alimento muy útil en las programaciones nutricionales y dietas bajas en calorías”.

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