Día de la Alimentación: 10 claves para que tu alimentación cuide tu cuerpo y el planeta

hortalizas frutas

La creciente toma de conciencia sobre lo que comemos, junto a un mayor acceso a información, abre la puerta a nuevos retos para el sector agroalimentario.

Los consumidores empiezan a preocuparse no sólo de los impactos medioambientales sino también de lo que llega a sus mesas desde el punto de vista nutricional y de la seguridad alimentaria. La relación íntima que existe entre producción agraria e impacto ambiental, con estudios cada vez más desarrollados en materia de cambio climático y biodiversidad, se está haciendo más nítida. Y lo que resulta más novedoso: extender esta relación desde la producción agraria, a la sostenibilidad y finalmente a la nutrición.

Así, conocer a fondo lo que comemos se convierte en una apuesta clara por nuestra salud y la del planeta, al mismo tiempo. Y no sólo por problemas conocidos como el sobrepeso (los españoles viviremos 2,6 años menos por culpa del sobrepeso, lo que cuesta el 9,7% del gasto sanitario español), sino por otras variables como las que arrojan estudios de investigadores biomédicos que, por ejemplo, encuentran en nuestros organismos docenas de metabolitos de diferentes sustancias agroquímicas y una veintena de derivados de los plásticos. Y aquí hay que recordar que los productos ecológicos, no solo son más respetuosos con el medio natural, sino que suponen en materia de seguridad alimentaria un valor seguro.

Uno de los mejores indicadores de esta creciente preocupación son las aplicaciones para móviles del sector “salud y bienestar” que triunfan cada vez más, a pesar de que no todos los especialistas en producción, sostenibilidad y salud estén de acuerdo con los criterios utilizados. Las aplicaciones dan puntuaciones a los alimentos en función de su valor nutricional, el grado de procesado, el tipo de producción o, entre otras, la existencia sustancias que provocan disrupción endocrina. Estén o no de acuerdo los especialistas de cada sector, o las propias marcas, el caso es que la oferta se ha disparado con la demanda y estas aplicaciones han venido para quedarse.

En Fundación Global Nature (FNG) tienen claro que el futuro de la alimentación pasa por una dieta equilibrada y una compra más responsable con el planeta. Para ello, es necesaria una implicación de toda la cadena del sector alimentario, desde el campo hasta el supermercado, así como del consumidor que ha de ser capaz de reconocer el valor ecológico y saludable en los productos. Y, sobre todo, son necesarias políticas de consumo que cambien las reglas del juego: una política de Estado decidida a apoyar la producción ecológica y de proximidad, reconocida científicamente como la forma productiva más respetuosa con el medio ambiente, con el clima y con nuestra salud. Y, a su vez, políticas que ayuden a los consumidores a informarse adecuadamente y no a ritmo de modas o recurriendo a dietas y alimentos milagro.

FNG trabaja desde hace años esta línea que une producción agraria, con respeto medioambiental y calidad nutricional. En la entidad, existe una firme convicción de que una mayor toma de conciencia sobre la alimentación saludable hará que la manera en la que producimos alimentos cambie definitivamente y reforcemos así los compromisos medioambientales. En esta línea está, por ejemplo, su proyecto LIFE Food and Biodiversity, que fomenta la inclusión de criterios de biodiversidad en sellos, estándares o certificaciones en el sector agroalimentario.

En busca del valor añadido

España es uno de los países con más biodiversidad de Europa y una gran mayoría de nuestras especies viven y dependen del medio agrario. También es un país eminentemente agrario y con uno de los mayores crecimientos en producción agraria ecológica, la más segura en cuestiones de seguridad alimentaria y la más respetuosa con esa biodiversidad. Existe, por tanto, una gran diversidad de alimentos a nuestra disposición, lo que facilita establecer canales cortos de distribución y, si trabajáramos por un mayor valor añadido basándonos en biodiversidad y en salud, en exportaciones aumentarían las posibilidades de ser más competitivos ante mercados emergentes.

Aunque no es sencillo consolidar una línea que una producción agraria, con respeto medioambiental y calidad nutricional que genere un modelo entorno a ello, hay países como Francia que lo han puesto ya encima de la mesa y están desarrollando estrategias para una alimentación sostenible y, a la vez, saludable.

LIFE Food and Biodiversity

Este proyecto europeo es un referente porque persigue objetivos claves para que el cambio sea posible y significativo. El principal objetivo de este proyecto es mejorar la gestión de la biodiversidad de estándares y etiquetas del sector agroalimentario, apoyando a organizaciones diversas para que incluyan criterios y medidas de mejora de biodiversidad en los sellos y promoviendo que las empresas productoras y distribuidoras incluyan dichos criterios en sus guías de aprovisionamiento.

DECÁLOGO

Fuera mitos: 10 claves para que tu alimentación cuide tu cuerpo y el planeta

Cuidar tu nutrición es un vehículo para cuidar tu salud y, además, contribuir a la sostenibilidad. Lo importante es contar con información de calidad. Por ello, desde FGN, te ofrecemos 10 sencillas pautas para que cuides tu cuerpo y el planeta.

En las ciudades, cada vez hay más accesibilidad a los alimentos, pero esto no conduce a una mejor alimentación. El acceso a los productos frescos retrocede en favor de alimentos procesados, con mayor contenido de sal y azúcar. Por su parte, los hábitos cada vez más sedentarios en las ciudades y la falta de educación por la nutrición en nuestros jóvenes nos está llevando a un desorden nutricional y a patrones de consumo más insostenibles.  En 2008, la población urbana superó por primera vez a la rural y se prevé que en 2030 el 60% de la población mundial vivirá en las ciudades. Esto ha cambiado, y cambiará más aún, nuestros hábitos y, por supuesto, la forma de alimentarnos.

En cualquier caso, es posible encontrar el camino para que la alimentación sea un vehículo de salud.

  1. Usa la cocina

Cuando cocinas en tu casa no añades ingredientes extraños ni empaquetas tu comida en plástico: los alimentos frescos son base de tu receta, por lo que de manera natural estarás incorporando los nutrientes de los que muchas veces carecen los alimentos procesados. La mayoría de los alimentos procesados tienen niveles altos de sal y/o azúcar en comparación con sus versiones caseras.

  1. Come local y de temporada

Cuando compras productos locales, no solo contribuyes a la economía de tu entorno, sino que evitas emisiones de gases de efecto invernadero relacionados con el transporte. Además, tienes más criterio para saber qué compras, a quién y si las condiciones en las que se ha producido te convencen. Los productos fuera de temporada o vienen de muy lejos (con una alta huella ambiental derivada del transporte) o se han producido en unas condiciones forzadas (por ejemplo, usando energía para generar un microclima más cálido). Además, no suelen tener el sabor que tienen cuando los compras en su mejor momento.

  1. Consume productos ecológicos siempre que puedas

Que nadie te cuente historias, los productos ecológicos son más sanos y tienen un menor impacto sobre el medio natural. Hay diversos metaanálisis publicados por la comunidad científica que lo respaldan: fijan más carbono, conservan mejor el suelo y no impactan sobre la biodiversidad.

  1. Menos carne y de mejor calidad

Comer o no comer carne es decisión tuya. Eso sí, reducir la ingesta de carne tiene un impacto directo sobre la reducción de la huella ambiental de nuestra alimentación. No obstante, existen formas de producir carne que se salen de estos esquemas, como es el caso de la carne de ganadería extensiva. Estos animales dependen menos de insumos externos, ayudan a mantener el paisaje y suelen estar gestionados por pequeños propietarios locales.

  1. Tus padres ya lo decían, ¡son lentejas!

Las legumbres son una parte fundamental de la dieta mediterránea y una fuente muy valiosa de proteínas. Si sustituyes una parte por legumbres (lentejas, garbanzos, judías, etc.), reduces tu huella ambiental, ayudas a conservar la biodiversidad y recibes un aporte proteico más que satisfactorio.

  1. Evita el desperdicio de comida

Compra solo lo que necesites, hazte listas de compras realistas y ajustadas a tu consumo, aprende a conservar lo que te sobre, pero no tires comida. Un tercio de la comida que se produce en nuestro planeta acaba en la basura. Cualquier alimento producido ha necesitado tierra, abonos, agua, energía. Y todo eso no habrá servido para nada si acaba en la basura.

  1. Ojo con los alimentos de moda

Regularmente, aparecen en el mercado productos que parecen tenerlo todo: un origen exótico que nos seduce, unas propiedades medicinales inigualables, un uso ancestral por parte de algunas culturas. Pero, ¿realmente no existe ningún producto local que tenga esas propiedades? ¿Cómo de sostenibles son si viajan miles de kilómetros? No te dejes arrastrar por las modas.

  1. Cuestiona la plaga del ‘sin’.

Los productos plagados de ‘sin’ muchas veces llevan a engaños. El exceso de ‘sin’ en un alimento también puede ser un síntoma de demasiado procesamiento. Sin azúcar añadido (¿acaso lo necesita?); sin gluten (¿de verdad lleva gluten ese alimento?); sin colorantes (¿no tiene color la mayoría de los alimentos?) o sin conservantes (¿en un producto no perecedero?). Mejor revisar y buscar información de calidad.

  1. Cuanto menos embalaje mejor

¿Necesitas que la verdura o la fruta vayan en una bandeja? ¿Tienes la posibilidad de comprar a granel? Si puedes hacerlo, evitarás el impacto ambiental que hay detrás de la fabricación de esos embalajes y, posiblemente, de un reciclaje deficiente.

  1. ¡Siente pasión por la comida!

Si la comida despierta tu curiosidad, tienes mucho ganado. Interesarse es el primer paso para una alimentación sana y sostenible. Prueba, lee, comparte con tus amistades, cocina para ellos, sé crítico con lo que lees y escuchas… cuanto más conozcas, más criterio tendrás para juzgar lo que es bueno para ti y para el planeta.

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