El sector alerta del impacto del PPWR y reclama reglas claras y armonizadas

El Fresh Produce Forum de Fruit Logistica acogió un intercambio entre la industria del envase y los representantes de la cadena hortofrutícola europea, en un encuentro organizado por Freshfel Europe y Pro Food
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Claridad regulatoria, normas de aplicación coherentes y calendarios previsibles, así como la protección del mercado único: estas son las principales demandas del sector hortofrutícola europeo ante la próxima entrada en aplicación general del Reglamento de Envases y Residuos de Envases (PPWR).

Según los representantes del sector, la falta de definiciones claras, de plazos de aplicación razonables y de un enfoque armonizado a escala de la UE podría traducirse en un aumento de los costes a lo largo de toda la cadena de suministro. Una situación que pondría en riesgo la competitividad de las empresas, la disponibilidad de frutas y hortalizas frescas y, en última instancia, el consumo de productos saludables y el correcto funcionamiento del mercado único europeo.

Estas conclusiones se pusieron de manifiesto durante el Fresh Produce Forum celebrado en el marco de Fruit Logistica, en la sesión titulada “Unwrap the PPWR – Impacts, challenges and perspectives for the Fresh Produce Supply Chain”, promovida conjuntamente por Freshfel Europe y Pro Food.

El encuentro reunió a representantes de la industria del envase y del sector hortofrutícola para analizar el marco de aplicación del Reglamento, el papel de los actos delegados y las futuras directrices, así como los principales retos operativos y económicos a los que se enfrentará el sector en los próximos años.

La sesión fue inaugurada por Philippe Binard, delegado general de Freshfel Europe, la asociación europea que representa a toda la cadena de suministro de frutas y hortalizas frescas, desde la producción hasta la distribución. En su intervención inicial, Freshfel Europe ofreció una visión global del PPWR, poniendo el foco en los calendarios de aplicación y en las implicaciones específicas para el sector hortofrutícola, un sector que representa una parte marginal del total de envases alimentarios en Europa, pero que se ve fuertemente afectado por el Reglamento y, en algunos aspectos, discriminado frente a otros sectores con una mayor cuota de envases.

El envase, recordaron, desempeña un papel esencial para garantizar la calidad del producto, la seguridad alimentaria y la reducción del desperdicio a lo largo de la cadena de valor.

A continuación, Maria Pamies Vallvé, asesora de políticas de sostenibilidad de Freshfel Europe, centró su intervención en los aspectos relativos a la aplicación del Reglamento, detallando los avances en los actos delegados y las futuras directrices de implementación. Asimismo, subrayó las cuestiones críticas identificadas en la reciente encuesta de la EFSA realizada por la Comisión Europea, destacando la necesidad de un enfoque coherente, basado en datos y alineado con las características operativas específicas de la cadena hortofrutícola.

Por parte de Pro Food, Roberto Zanichelli, miembro de su Comité de Comunicación y representante del grupo de fabricantes de envases para alimentos frescos dentro de la Federación Italiana del Caucho y del Plástico (Federazione Gomma Plastica), participó en el debate señalando que el sector no se opone a la regulación, pero sí reclama que la aplicación del PPWR se guíe por un enfoque pragmático y basado en evidencias, utilizando análisis de ciclo de vida (LCA).

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El objetivo, indicó, es evitar decisiones ideológicas que puedan incrementar el desperdicio alimentario y comprometer la sostenibilidad global de la cadena. Zanichelli advirtió además de las importantes implicaciones económicas del Reglamento, alertando de que la ausencia de definiciones claras y estables en los actos delegados podría generar elevados costes de adaptación, inversiones mal orientadas y una mayor incertidumbre para las empresas, con consecuencias negativas para la sostenibilidad del sector. También llamó la atención sobre los problemas derivados del Anexo V y de las posibles listas nacionales de exenciones diferenciadas, que podrían socavar el principio del mercado único y provocar una fragmentación normativa.

En representación de EUROPEN, la organización europea que agrupa a toda la cadena de valor del envase, Marzia Scopelliti, senior public affairs manager, destacó que la fase de definición de los actos delegados y de las directrices de aplicación resulta crucial para garantizar claridad, coherencia y previsibilidad regulatoria. Estas condiciones son, subrayó, esenciales para que las empresas puedan planificar sus inversiones y el cumplimiento normativo dentro de un marco de seguridad jurídica sólida.

Uno de los temas centrales del debate fue el riesgo de fragmentación del mercado único europeo. En este sentido, Ann De Craene, en representación de VBT, trasladó la preocupación de los productores hortofrutícolas ante la posibilidad de que los Estados miembros adopten listas nacionales de exenciones divergentes para frutas y hortalizas. Un escenario que podría generar distorsiones competitivas y obstáculos a la libre circulación de mercancías, comprometiendo el correcto funcionamiento del mercado único.

Como conclusión del encuentro, el sector coincidió en que, sin un enfoque armonizado a escala de la UE y sin una evaluación objetiva de los impactos ambientales, económicos y sociales de las distintas soluciones de envasado, la aplicación del PPWR podría provocar un aumento de los costes en toda la cadena. Esto afectaría a la competitividad empresarial, a la disponibilidad de frutas y hortalizas frescas y, en última instancia, a los niveles de consumo, que ya muestran una tendencia a la baja en muchos países europeos, sin aportar beneficios medioambientales tangibles.

Ante la próxima aplicación general del PPWR, prevista para la segunda mitad de 2026, el sector hortofrutícola europeo reclama reglamentos de aplicación basados en datos y capaces de salvaguardar el mercado único. Un objetivo que, subrayan, solo puede alcanzarse mediante la plena implicación de los agentes del sector y orientando las medidas hacia la sostenibilidad ambiental, la seguridad alimentaria y la protección integral del mercado único europeo.

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