La cosecha de pera en Lleida cae muy por debajo de su potencial

El sector advierte de una campaña muy complicada por el mal cuajado, el avance del fuego bacteriano y el impacto acumulado de los episodios climáticos extremos
pera

La campaña de pera en Lleida se presenta este año con uno de los escenarios productivos más difíciles de los últimos ejercicios. Las organizaciones agrarias y los productores alertan de una caída muy acusada de la cosecha, condicionada por varios factores: problemas de cuajado, mayor incidencia del fuego bacteriano y los efectos acumulados de fenómenos meteorológicos extremos que han afectado al cultivo en campañas recientes.

Según las primeras valoraciones del sector, la producción podría situarse más de un 50% por debajo del potencial habitual de las explotaciones. Aunque la bajada respecto al año pasado sería más moderada, en torno al 15% o el 20%, los productores recuerdan que la campaña anterior ya partía de niveles bajos, tras varios años marcados por cosechas irregulares y daños climáticos.

El fuego bacteriano agrava la situación

Uno de los principales motivos de preocupación es el avance del fuego bacteriano, una enfermedad que continúa sin soluciones plenamente eficaces y que está aumentando la presión sobre las explotaciones. El sector reclama más investigación y herramientas fitosanitarias que permitan frenar su expansión, especialmente después de varios años en los que la enfermedad ha ido ganando presencia en distintas zonas productoras.

A este problema se suma el mal cuajado registrado esta primavera, una incidencia que no afecta únicamente a Lleida, sino también a otras zonas productoras de Catalunya, del conjunto de España y de países europeos competidores como Italia, Bélgica o Países Bajos. En Italia, además, el fuego bacteriano también está provocando pérdidas relevantes en la producción de pera.

El clima deja de ser un problema puntual

Los productores advierten de que los episodios de pedrisco, sequía y cambios bruscos de temperatura han dejado de ser incidencias aisladas para convertirse en un factor estructural. Esta mayor variabilidad climática condiciona cada vez más la viabilidad del cultivo y complica la planificación de las campañas.

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En este contexto, las organizaciones agrarias reclaman la puesta en marcha de un plan voluntario de reconversión varietal. El objetivo sería adaptar las explotaciones a las nuevas condiciones agronómicas y comerciales, sin abandonar fincas que siguen siendo productivas y en las que los agricultores han realizado importantes inversiones durante los últimos años.

Menos oferta europea y presión sobre los precios

La menor disponibilidad de pera en Lleida y en otras zonas productoras europeas podría traducirse esta campaña en una oferta más limitada en los lineales y en una reducción de las exportaciones. El sector considera que esta situación debería reflejarse en mejores precios en origen, especialmente en un contexto de costes de producción al alza.

La tensión internacional y el encarecimiento de los insumos están incrementando la presión sobre las explotaciones. Por ello, los productores insisten en que será necesario mejorar la rentabilidad en campo para garantizar la continuidad del cultivo.

Mientras tanto, otros cultivos como manzana, melocotón o nectarina presentan perspectivas más estables, aunque el sector no descarta ajustes productivos en determinadas zonas en función de la evolución climática de las próximas semanas.

La campaña de pera en Lleida queda así marcada por la incertidumbre, en un momento en el que el sector reclama soluciones estructurales para afrontar tanto los retos fitosanitarios como los climáticos y económicos.

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