“No sabemos lo que va a pasar, pero puede ser un año interesante”, resume. El comportamiento del mercado en los próximos meses dependerá de múltiples factores: el desarrollo de la climatología, el ritmo de consumo y la evolución de la patata de conservación”
Tras una campaña anterior marcada por el exceso de producción, el sector entra ahora en un nuevo ciclo donde el equilibrio entre oferta y demanda será determinante.
La campaña de patata extratemprana, especialmente en zonas como Cartagena, ha estado condicionada por episodios de viento registrados a finales de enero y principios de febrero, que han superado los 70 km/h. Estas condiciones han afectado directamente al desarrollo del cultivo, provocando una reducción significativa del calibre.
El impacto no se traduce en una pérdida total de producción, pero sí en un producto de menor tamaño, especialmente en las primeras recolecciones. Sin embargo, esta situación no se mantendrá durante toda la campaña. A medida que avance la temporada, especialmente a partir de mayo, se espera una normalización de los calibres, con producciones más ajustadas a lo habitual en esas fechas.
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Este escalonamiento entre zonas productoras, como Cartagena y Sevilla, puede jugar a favor del mercado. La diferencia en los calendarios de producción permite evitar solapamientos excesivos y facilita una mayor estabilidad en la oferta, un factor que el sector considera positivo en un año de difícil previsión.
Aun así, el mercado sigue condicionado por el volumen de patata de conservación que todavía permanece en Europa, con precios competitivos que limitan el margen de la patata nueva en las primeras semanas de campaña. Este factor obligará a ajustar precios y estrategias comerciales, especialmente en un contexto en el que el consumidor sigue siendo sensible al precio.
Desde Patatas Córdoba, esta realidad se interpreta con pragmatismo. La coexistencia entre patata nueva y de conservación responde a distintas necesidades del consumidor, y el mercado acabará regulándose en función de la oferta disponible.
Ampliación de la empresa
Más allá del contexto productivo, la compañía ha dado en los últimos años un paso adelante en su estructura. La ampliación de sus instalaciones y la incorporación de nuevas líneas han permitido a Patatas Córdoba aumentar su capacidad de confección y mejorar su operativa, adaptándose a las exigencias de la distribución moderna. En la actualidad la compañía se asienta en una superficie de 16.000 metros cuadrados, con una nave de confección de 5.500 metros cúbicos y cuatro cámaras de almacenamiento.
Este refuerzo industrial posiciona a la empresa en una mejor situación para gestionar campañas complejas como la actual, donde la flexibilidad y la capacidad de adaptación resultan claves. La compañía combina esta estructura con un modelo que integra todo tipo de necesidades de envasado tanto para la distribución moderna como para el canal Horeca, lo que le permite responder con rapidez a las demandas del mercado.
Todo indica que el impacto del viento en los calibres, el volumen de patata disponible en Europa y la evolución del consumo marcarán el rumbo de los próximos meses. Pero en ese escenario incierto, “las campañas difíciles también pueden convertirse en oportunidades,” asegura el ejecutivo
































































































