Extremadura recogerá solo un 30% de la cosecha prevista de ciruela

ciruela

La estadística dice que cada año se cosechan en Extremadura entre 90.000 y 100.000 toneladas de ciruela. Por este motivo la región es líder en Europa en cuanto a producción de ese frutal. En esta campaña el recorte va a ser radical. Primero el exceso de agua y las heladas, en el inicio de la primavera, y ahora las tormentas de mayo, han golpeado con dureza a los fruticultores de ciruelas. La previsiones manejadas tanto por Agroseguro como Afruex y UPA-UCE coinciden en el desastre de este año: se ha perdido aproximadamente el 70% de la producción prevista en este cultivo.

El cultivo de la ciruela ejemplifica como ninguno el alcance de unos tres últimos meses adversos climatológicamente hablando. Hacía mucha falta el agua, se añoraba, cuando empezaron a caer las primeras gotas a finales de febrero. Marzo resultó ser un mes inusualmente lluvioso (llovió siete veces más de lo normal de media regional) y, a partir de ahí, los verdaderos problemas para los agricultores.

«Abril ha sido un mes también muy lluvioso. Impidió la buena floración de los frutales y encima hubo heladas. Eso ha propiciado la falta de cuaje de la fruta. El remate final lo han dado las tormentas de mayo», analiza Miguel Ángel Gómez, gerente de la Asociación de Fruticultores de Extremadura (Afruex). «Más de la mitad de las indemnizaciones que se van a pagar, y estamos hablando ya de 40 millones una vez que se terminen de peritar los últimos siniestros, serán no por las tormentas sino por la falta de cuaje que va a dejar una cosecha sensiblemente inferior en productos como la ciruela», subraya Jesús Cano, director territorial de Agroseguro en Extremadura.

El campo extremeño está especialmente preocupado por el impacto de los daños en los frutales por su peso específico. En la comunidad hay 25.000 hectáreas de frutales, se generan casi mil empleos estables y más de seis millones de peonadas en campañas. Los datos de facturación son aún más llamativos. La venta al extranjero es la gran salida comercial de nuestras producciones, no el consumo interior. En 2016, por ejemplo, la exportación de frutas extremeñas alcanzó las 139.146 toneladas. En dinero, 146 millones, a pesar del descenso del melocotón, la nectarina o la cereza. En cambio, la ciruela creció fuertemente.

Según datos avanzados en Madrid en una reunión celebrada esta semana en el Ministerio de Agricultura, el 8% de la producción extremeña de fruta de esta campaña se ha perdido seguro. «Pero es un descenso porcentual aún mayor en el frutal con más hectáreas, con el que somos líderes en Europa, la ciruela. Ahí el descenso supera el 60% como poco», relata el gerente de Afruex.

Nivel de aseguramiento

Hasta este viernes, Agroseguro tenía contabilizadas 8.000 hectáreas de frutales dañadas (de las que la mitad no tienen fruto por la mala floración de abril). Además, se han visto afectadas 6.000 hectáreas de cereal (maíz, trigo, cebada), 4.000 de tomate, 1.000 de viñedos y 300 hectáreas de olivar.

Por zonas, las Vegas Altas del Guadiana, en el entorno de Don Benito-Santa Amalia y en la zona limítrofe de las dos provincias (Campolugar, Madrigalejo, Navalvillar de Pela, Los Guadalperales…), se llevan la palma en cuanto a superficie golpeada por la meteorología desde inicios de año, según el peritaje de Agroseguro. En algunos términos municipales como en Santa Amalia, expresa Ignacio Huertas, secretario general de UPA-UCE, se encuentran afectadas 1.500 hectáreas de tomate y 1.000 de maíz.

«Tenemos daños comprobados en 22.000 hectáreas en total», agrega. «En realidad, son 31.500 hectáreas pero en esa cantidad final se han metido hectáreas repetidas por sufrir doble daño, en un caso por falta de cuaje del fruto y ahora por el pedrisco».

El delegado territorial de Agroseguro aclara. Los datos que ofrece son de hectáreas de cultivos asegurados por parte de los agricultores. Hay más hectáreas golpeadas, sobre todo en parcelas de viñas en Tierra de Barros, pero no tienen seguro. La organización APAG calcula que son unas 4.000 en total entre las que no están aseguradas, la mayoría, y las que sí lo están.

En viñedo el nivel de aseguramiento es escaso. «Solo esta entre el 35 y el 40% de la superficie total en Extremadura», informa Jesús Cano. En cambio, en frutal y tomate casi todas las explotaciones tienen suscritas pólizas de seguros.

«Históricamente la fruta y el tomate son cultivos aseguradas casi en el cien por cien de los casos. Del mismo nadie con esos cultivos se plantea dejar el seguro, aunque sí que hay condiciones incluidas en las pólizas a la hora de calcular daños que son mejorables y se deberían cambiar o al menos hablar sobre eso», añade Gómez.

Fuente: Hoy.es

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