La mejora genética del calabacín está entrando en una nueva etapa. A las exigencias tradicionales de productividad, calidad de fruto y comportamiento poscosecha se suma la necesidad de ofrecer una mayor seguridad frente a las virosis, especialmente en los ciclos donde la presión de los patógenos resulta más elevada. Este fue uno de los principales mensajes del Encuentro Calabacín 2026, organizado por
Gautier Semences en Santa María del Águila (El Ejido, Almería).La compañía aprovechó la jornada para compartir con productores y profesionales del sector su estrategia de investigación, los avances en fitopatología y las novedades de un catálogo que busca responder a diferentes mercados y calendarios productivos.
Más investigación para un cultivo estratégico
España ocupa una posición prioritaria en los programas de mejora de Gautier. Según los datos expuestos durante el encuentro, el país exporta más de 400.000 toneladas de calabacín anuales, de las que más del 76% proceden de Almería. Francia y Alemania concentran conjuntamente más de la mitad de estas exportaciones.Esta especialización productiva explica el peso del mercado español en la investigación de la obtentora. De los más de 130 ensayos de I+D que realiza anualmente en calabacín, más de 30 se desarrollan en España, con el objetivo de comprobar el comportamiento de las nuevas variedades en las condiciones reales de cultivo.David Madiot, responsable de Gama de Cucurbitáceas de Gautier Semences, explicó que la mejora genética debe responder a cinco criterios fundamentales: rendimiento, calidad de fruto, arquitectura de planta, resistencias y adaptación local.«Nuestro trabajo parte siempre de las necesidades del productor. En un mercado tan exigente como el español, no basta con incorporar una resistencia: necesitamos variedades que combinen seguridad sanitaria, rendimiento, facilidad de manejo y calidad de fruto. Para conseguirlo, contamos con equipos de desarrollo cercanos al terreno que trabajan en estrecha colaboración con nuestros especialistas en mejora genética y fitopatología, apoyándose en nuestros laboratorios e infraestructuras de investigación. Esta conexión entre ciencia y conocimiento del mercado es fundamental para desarrollar soluciones realmente adaptadas a cada zona de producción», explicó David Madiot.El reto no consiste únicamente en conseguir plantas más productivas, sino en mantener esa productividad a lo largo del ciclo, facilitar las labores de recolección y ofrecer frutos que satisfagan las exigencias de agricultores, comercializadores y consumidores.Para avanzar en estos objetivos, Gautier ha reforzado sus instalaciones y herramientas de investigación. Entre ellas destacan los sistemas de análisis de imágenes mediante inteligencia artificial, empleados para agilizar la evaluación de los materiales vegetales, así como las tecnologías de tratamiento de semillas y los laboratorios especializados en fitopatología.
La resistencia no significa inmunidad
Uno de los apartados más técnicos de la jornada estuvo dedicado al desarrollo de resistencias frente a los patógenos que afectan al calabacín.Silvia del Val, especialista en fitopatología de Gautier Semences, explicó que la resistencia genética permite a una planta impedir, limitar o retrasar el desarrollo de un patógeno, reduciendo sus consecuencias sobre el cultivo. Sin embargo, insistió en una distinción importante: una variedad resistente no es necesariamente inmune y puede manifestar síntomas de infección.La investigación comienza con la identificación de problemas sanitarios en campo. A partir de muestras de plantas afectadas, los laboratorios utilizan técnicas de diagnóstico, entre ellas pruebas inmunológicas y PCR, para identificar los agentes responsables. Posteriormente, los mejoradores trabajan en incorporar las resistencias a materiales que ya presentan buenas características agronómicas.Se trata de un proceso de selección que requiere sucesivas generaciones y ensayos, tanto en condiciones controladas como en campo, hasta alcanzar una combinación adecuada de resistencia, productividad y calidad.Esta labor adquiere especial relevancia frente al virus del rizado amarillo del tomate de Nueva Delhi (ToLCNDV), uno de los principales condicionantes sanitarios del calabacín, junto con otros virus que pueden comprometer el rendimiento y la comercialización de la producción.
DELHISOL N167 gana protagonismo en los ciclos tempranos
Dentro de las novedades varietales, una de las protagonistas fue DELHISOL N167, incorporada a la gama New Delhi & Performance y especialmente orientada a las plantaciones de agosto y primeros de septiembre, así como a los ciclos de primavera.La variedad presenta resistencia intermedia a cinco patógenos: ToLCNDV, virus del mosaico amarillo del calabacín (ZYMV), virus del mosaico de la sandía (WMV), virus del mosaico del pepino (CMV) y oídio (Px).Este paquete de resistencias cobra especial interés en las fechas tempranas, cuando la incidencia de virosis puede ser elevada. Durante la presentación se destacó también su capacidad de adaptación a las condiciones de calor y al blanqueo de los invernaderos.
En cuanto a su comportamiento agronómico, DELHISOL presenta una planta de vigor intermedio, entrenudos cortos y estructura abierta, características que facilitan el acceso al fruto y simplifican las labores de manejo y recolección.Desde el punto de vista comercial, ofrece calabacines de un color verde oscuro, brillantes, cilíndricos y uniformes, con posibilidades de recolección en diferentes calibres.La incorporación de esta variedad permite ampliar la cobertura del catálogo en las plantaciones tempranas. El siguiente desafío de Gautier será continuar desarrollando materiales con estas características para completar otros periodos del calendario productivo.
Un catálogo que va más allá del verde oscuro
Como destacó Manuel Martínez, responsable de Gautir Semences en Almería, la diversificación constituye otro de los ejes de trabajo de la compañía, que mantiene una oferta de calabacines verdes, blancos, amarillos, redondos y de otras tipologías destinadas tanto al mercado en fresco como a diferentes segmentos comerciales.En calabacín verde oscuro, la gama Master Fresh cuenta con materiales consolidados como Centauro, mientras que la línea Frutastic reúne variedades partenocárpicas como Maveric, Iconic y Vitalic, destinadas a diferentes ciclos de cultivo.Estas últimas permiten mejorar el cuajado sin necesidad de polinización y representan una alternativa especialmente interesante para determinadas condiciones de producción, incluido el cultivo ecológico. La empresa trabaja actualmente para incorporar resistencias a virosis a esta línea genética.En el segmento de calabacín blanco, donde Gautier dispone de una trayectoria consolidada con variedades como Amalthée y Calistée, la investigación también avanza hacia nuevos materiales que combinen las características comerciales tradicionales de esta tipología con mayores resistencias.Esta estrategia abre posibilidades para diversificar la producción y acceder a mercados diferenciados, sin concentrar toda la oferta en el calabacín verde oscuro convencional.La jornada puso así de manifiesto que el futuro de la mejora varietal no dependerá de una única característica. Combinar resistencias, adaptación a cada ciclo, productividad y calidad comercial será determinante para mejorar la rentabilidad del cultivo, una línea de trabajo en la que Gautier Semences pretende seguir ampliando sus soluciones para el productor almeriense.