La aprobación de la Reforma Laboral creará una «gran inseguridad» en el campo

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En la práctica, afecta de lleno al sector hortofrutícola, porque implica grandes cambios en la contratación temporal, la más habitual en el sector, como ya adelantó Fepex.

La aprobación en el Congreso de la convalidación del Real Decreto-ley de medidas urgentes para la reforma laboral y la garantía de la estabilidad en el empleo está generando ríos de tinta por la polémica del voto erróneo del diputado del PP Alberto Casero.

En palabras del propio Ministerio de Trabajo y Economía Social, la reforma «aborda los principales problemas del mercado laboral y avanza hacia un modelo de trabajo decente». Pero en la práctica, afecta de lleno al sector hortofrutícola, porque implica grandes cambios en la contratación temporal, la más habitual en el sector.

Limitación del contrato temporal

La modalidad de contrato temporal por circunstancias de la producción para situaciones imprevisibles o por desajuste temporal de empleo no podrá durar más de seis meses, siendo ampliables hasta otros seis meses.

Para supuestos de situaciones previsibles y de duración reducida y delimitada, esta modalidad de contrato podrá utilizarse durante 90 días, pero nunca de manera continuada.

Por su parte, los contratos de sustitución permitirán cubrir la suspensión del contrato con reserva de puesto de trabajo, la jornada reducida por causa legal o convencional y las vacantes durante un proceso de selección, pero sin exceder de tres meses.

Coto a los temporales ‘fraudulentos’

La nueva norma señala que los temporales fraudulentos serán convertidos en indefinidos, así como quienes acumulen 18 meses de trabajo en un plazo de 24 meses (frente a los 24 meses en un periodo de 30 meses vigente actualmente), en el mismo o diferente puesto de trabajo con la misma empresa o grupo de empresas, mediante dos o más contratos por circunstancias de la producción, directamente o a través de su puesta a disposición por empresas de trabajo temporal.

Las empresas contarán con un plazo de tres meses desde la entrada en vigor de la norma para transformar los contratos temporales en indefinidos, es decir, desde enero hasta marzo.

Contrato fijo-discontinuo

Respecto al contrato fijo-discontinuo, se concertará para trabajos de naturaleza estacional o vinculados a actividades productivas de temporada, para el desarrollo de aquellos que no tengan dicha naturaleza pero que, siendo de prestación intermitente, tengan periodos de ejecución ciertos, determinados o indeterminados. Las empresas de trabajo temporal podrán utilizar este tipo de contratos.

Fepex: «Complica la contratación y genera una gran inseguridad»

En un webinar, organizado por FEPEX junto con Garrigues, se analizaron los principales puntos aprobados, siendo el artículo 15, relativo a la duración de los contratos de trabajo y el 16 relativo a los contratos fijos-discontinuos, los que más afectarán ya que regulan la contratación temporal, que es inherente al sector hortofrutícola por la estacionalidad de sus producciones.

Publicada en el BOE el 30 de diciembre, la reforma laboral ha sido requerida por la Comisión Europea vinculada a los fondos de recuperación y resiliencia, siendo sus principales objetivos reducir la temporalidad, así como incrementar la empleabilidad de la población más joven, según expuso la directora del Departamento de Empleo, Diversidad y Protección Social de la CEOE, Rosa Santos, quien formó parte del equipo negociador de la CEOE en la negociación de la reforma laboral con el Gobierno y los sindicatos.

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En esta línea los principales cambios aprobados en la reforma, entre otros, afectan a la contratación temporal, habiendo desaparecido el contrato por obra y servicio, y manteniéndose dos tipos de contratos temporales: el de circunstancias de la producción y el de sustitución de trabajadores.

El contrato de circunstancias de la producción se podrá realizar bajo tres circunstancias: el incremento ocasional e imprevisible, las oscilaciones de producción y las situaciones ocasionales y previsibles y de corta duración, según expuso la Asociada Senior del Departamento Laboral de Garrigues, María José Calvet. Sobre este punto es sobre el que más cuestiones surgieron en el webinar organizado por FEPEX, dada la dificultad de delimitar cuales son las circunstancias de producción en cada caso.

Fernando Crespo, socio del Departamento Laboral de Garrigues, expuso también los principales cambios del articulo 16 relativo a los contratos fijos discontinuos, que a partir de ahora se deberán formalizar necesariamente por escrito y establecen una mayor concreción, teniendo que reflejar elementos esenciales de la actividad laboral, entre otros, la duración del periodo de actividad, la jornada y su distribución horaria, entre otros. Por su parte, Federico Durán, Of Consel del Departamento Laboral de Garrigues, analizó el papel de la negociación colectiva.

Para FEPEX, el “Real Decreto-ley 32/2021, de 28 de diciembre, de medidas urgentes para la reforma laboral, la garantía de la estabilidad en el empleo y la transformación del mercado de trabajo” afecta de lleno al sector hortofrutícola, porque implica grandes cambios en la contratación temporal, que es la más habitual en dicho sector, consecuencia de su idiosincrasia y de la estacionalidad de las campañas. La reforma no ha tenido en cuenta las características propias del sector de frutas y hortalizas, según expuso el presidente del Comité de Relaciones Laborales de FEPEX, Juan Hernández, complica la contratación y está generando además una gran inseguridad en su futura aplicación.

La reforma va a suponer un reto para las empresas del sector hortofrutícola, que deberán replantearse a corto plazo su estrategia de contratación, según FEPEX. Las nuevas modalidades contractuales, afectan a la competitividad del sector, dado el carácter intensivo de sus cultivos y la importante demanda de mano de obra necesaria para mantener su actividad productiva, lo que ocasiona que en el sector hortofrutícola el factor trabajo sea considerado como uno de los factores, posiblemente el principal, determinante de la competitividad de las explotaciones, dado que representa en algunos casos hasta el 50% del coste final de producción.

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