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PIPEO, un ‘agro-Erasmus’ laboral para impulsar el relevo generacional

A través de PIPEO, jóvenes de entre 17 a 30 años, ya sean estudiantes o profesionales titulados, puede estar hasta 12 meses realizando prácticas remuneradas y ganando experiencia internacional en empresas de países como Dinamarca, Irlanda u Holanda.
PIPEO PRACTICAS JOVENES AGRICULTORES

Uno de los principales retos del sector agrícola es el relevo generacional. Según el estudio ‘Agro-millennials. Perfil de los nuevos agricultores/as y ganaderos/as del siglo XXI’ realizado por COAG y ETSIAM, en la próxima década se necesitará un mínimo de 200.000 nuevas incorporaciones al campo español para que haya un relevo generacional sostenible. El tiempo apremia. Seis de cada diez agricultores se jubilarán de aquí a 10 años y solo 27.000 explotaciones tienen como titulares a menores de 35 años.

“Desafortunadamente en prácticamente todos los sitios la figura del sector agrario está muy infravalorada a pesar de ser la piedra angular de cualquier sociedad. Sin agricultores no hay comida, así de simple, el tema del relevo debería ser la máxima prioridad”. Roland Planas, creador de la empresa PIPEO, lo tiene claro. Y se ha propuesto motivar y ayudar a los jóvenes para que apuesten por el agro, un mundo que le apasiona.

Tras 4 años de experiencia en diferentes proyectos de movilidad juvenil, se dio cuenta de que no había grandes opciones de experiencias formativas internacionales para los estudiantes y jóvenes profesionales de la rama agropecuaria, y en 2019 ideó PIPEO.PIPEO

Esta iniciativa comparte algunos de los aspectos positivos de programas como el Erasmus (inmersión en otros países y culturas, posibilidad de perfeccionar idiomas y conocer otros entornos, crecimiento personal y profesional…), pero con la ventaja de tener una experiencia laboral real en empresas. “Con Erasmus la realidad es que los docentes no tienen espacio ni tiempo para poder tener una buena red de empresas en el extranjero donde enviar a sus alumnos, ahí es donde entramos nosotros ofreciendo seguridad y casi 150 empresas en cada país en distintos ámbitos: horticultura, fruticultura, jardinería, viveros, ganadería, lácteos…

“Contamos con una oficina colaboradora en destino encargada de hacer un seguimiento de las empresas y del bienestar de los alumnos durante su estancia, cosa que quita mucha carga a los profesores. Aparte de siempre garantizar el alojamiento y un dinero de bolsillo semanal o remuneración que les permita estar tranquilos”.

A través de PIPEO, jóvenes de entre 17 a 30 años, ya sean estudiantes o profesionales titulados, puede estar hasta 12 meses realizando prácticas remuneradas y ganando experiencia internacional en empresas de países como Dinamarca, Irlanda u Holanda.

Sus servicios son compatibles con las subvenciones Erasmus que facilitan centros de enseñanza y compatibles para convalidar las FCT. Además, cuentan con el apoyo de TecnoCampus, centro afiliado de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

Modelos distintos

En Pipeo siempre animan a los jóvenes a salir de su zona de confort. “Nosotros somos la red que los protege si caen, pero ellos vuelan solos”.

Los países donde trabajan “no son perfectos, pero sin duda ofrecen condiciones laborales bastante atractivas para los jóvenes españoles, a parte de la historia productiva de estos países y todo lo que se puede aprender de ellos en sectores como la horticultura bajo cristal, la ganadería sostenible y producciones orgánicas de todo tipo”, explica a Fruit Today Roland Planas.

Frente a la cultura de prácticas que hay en España, en el resto de Europa “tienen un concepto muy distinto, donde la formación y el aprendizaje se alarga hasta donde a uno le llegue la curiosidad. Y eso se ve reflejado en sus políticas”, asegura.

Cada país tiene unas condiciones distintas, ya sea la edad máxima para participar, la experiencia o el requisito de que sean estudiantes o no. Pero en todos los destinos las prácticas “deben ser remuneradas. Obviamente no se percibe la misma cantidad que un trabajo como tal, pero los gobiernos de allí entienden y apoyan la estancia cómoda de los estudiantes internacionales, que pueden recibir un mínimo compensatorio por su coste de vida allí y pueden vivir tranquilos durante esta experiencia temporal”.

De cara al futuro, en PIPEO pretenden ofrecer la experiencia a la inversa, facilitando prácticas a estudiantes extranjeros en empresas de España. “Es un proyecto futuro que tenemos entre manos. Creemos que verdaderamente el sector agrario español tiene mucho que ofrecer en formación de alumnos europeos. Pero actualmente no es una realidad por lo mencionado anteriormente, las prácticas aquí no se remuneran y eso realmente es una desventaja actual”.

Freno al relevo generacional

Roland Planas visita escuelas agrarias prácticamente todos los meses para promocionar sus programas y asegura que “las aulas rebosan pasión, vocación y ganas de tirar adelante con todo”. Entonces, ¿por qué falta relevo generacional? “Realmente que más jóvenes no se quieran dedicar a este sector aparte de por ignorancia y desconocimiento real de la labor de los agricultores, tiene que ver con las leyes actuales y la poca voluntad política, que han creado un ambiente insostenible económicamente para que el sector crezca y los jóvenes tengan que buscar otras alternativas”.

A su juicio, se debería invertir y definir fondos específicos para animar a los jóvenes a emprender, apoyándolos no solo económicamente, sino también promoviendo los negocios locales y ofreciendo soporte para impulsar la viabilidad de las propuestas de negocio.

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