En contraste con esta inestabilidad a la que está sometida la patata para industria, la patata de Cartagena se encuentra en un estado excelente, con producciones de gran calidad y un desarrollo incluso adelantado respecto a lo habitual. “La parte temprana del Campo de Cartagena se ha sembrado bien y todo apunta a que llegará en buenas condiciones a finales de abril o primeros de mayo”, explica el directivo Javier Amutio.
La evolución de esta zona contrasta con otras áreas productoras donde las lluvias y las tormentas han provocado retrasos en la siembra o dificultades en el desarrollo del cultivo, como ha ocurrido en parte de Andalucía.
Reducción del 50% de los contratos para industria
La firma vasca, uno de los operadores históricos del sector de la patata en España y con actividad productiva en distintas zonas del país, afronta la nueva campaña con prudencia. La compañía ha decidido reducir en torno a un 50% sus contrataciones con la industria, una decisión motivada por la fuerte volatilidad que atraviesa el mercado.
Según explica Amutio, la industria transformadora ha experimentado un crecimiento notable en los últimos tres o cuatro años, especialmente en segmentos como patata congelada, chips o productos procesados. Sin embargo, esa tendencia se ha frenado recientemente. “La industria había hecho previsiones de crecimiento importantes y ahora ese crecimiento no se está dando. Parte del producto que estaba previsto para ese canal no está siendo absorbido”, señala.
Esta situación genera un desequilibrio que afecta a toda la cadena, desde el productor hasta el envasador. Cuando los volúmenes previstos no se cumplen, las empresas deben recurrir al mercado libre para completar contratos o ajustar sus compras, lo que introduce más incertidumbre en los costes y en la planificación de la campaña.
La patata de verdete pierde rentabilidad
En este contexto de cambios en el mercado y ajustes en las estrategias comerciales, el sector también observa cómo determinados segmentos pierden atractivo económico. Es el caso de la patata de verdete, que según el directivo ha dejado de ser rentable en las condiciones actuales del mercado.
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El incremento de los costes y la volatilidad de los precios hacen cada vez más difícil mantener determinados modelos productivos que dependen de márgenes muy ajustados.
Un mercado condicionado por el consumo y la logística
Más allá de la evolución de la campaña, Amutio subraya que el sector de la patata afronta desafíos estructurales. Uno de ellos es el descenso continuado del consumo per cápita en España, que lleva años reduciéndose. Parte de las ventas se han desplazado hacia la gran distribución, pero el consumo total no ha aumentado.
Otro factor que gana peso es la logística, cuyo impacto en el precio final del producto es cada vez mayor. El encarecimiento del transporte, la falta de conductores y la concentración del sector logístico están modificando el equilibrio de costes en productos básicos como la patata.
“Cada vez será más importante la ubicación y la capacidad logística. En un producto como la patata, que tiene un valor relativamente bajo, el coste del transporte influye mucho”, explica.
Control del origen al destino
Ante este escenario, Amutio mantiene su estrategia basada en controlar todo el proceso desde el origen hasta el destino final, incluyendo la venta de semilla a agricultores, el asesoramiento varietal y la gestión del producto en diferentes canales: retail, mayorista, horeca y transformación. La firma comercializó el pasado año alrededor de 71 millones de kilos de patata.
































































































