Sanidad vegetal: un compromiso esencial con la agricultura sostenible

En el Día Internacional de la Sanidad Vegetal, se refuerza la importancia de la ciencia, la innovación y la protección integrada para garantizar la productividad, la sostenibilidad y la seguridad alimentaria
SANIDAD-VEGETAL

La sanidad vegetal es hoy uno de los pilares estratégicos de la agricultura moderna, tanto en Europa como a nivel global. En un contexto marcado por el cambio climático, el aumento de la presión de plagas y enfermedades y un marco normativo cada vez más exigente, la salud de las plantas ocupa un lugar central en la toma de decisiones técnicas de las explotaciones agrícolas.

Garantizar cultivos sanos es fundamental para asegurar la productividad agrícola, proteger el medio ambiente y contribuir a la seguridad alimentaria. Para hacer frente a estos desafíos, es imprescindible un enfoque integrado, basado en el conocimiento científico, en decisiones técnicas responsables y en el uso racional de soluciones eficaces que protejan los cultivos sin comprometer el equilibrio de los ecosistemas agrícolas.

La sanidad vegetal se basa en la prevención, la monitorización y el control de organismos nocivos, de acuerdo con los principios de la producción integrada, que promueven el uso de productos fitosanitarios únicamente cuando está económica y ecológicamente justificado.

En los últimos años, los programas de protección de cultivos han evolucionado hacia modelos cada vez más integrados, respaldados por la monitorización continua y por modelos predictivos que permiten anticipar riesgos y ajustar las intervenciones a los umbrales económicos de daño. Este enfoque favorece una gestión más eficiente y sostenible, mediante la rotación de modos de acción, la protección de la fauna auxiliar y la reducción del impacto ambiental.

Soluciones técnicas adaptadas a los principales cultivos mediterráneos

En viñedo, enfermedades fúngicas como el oídio y el mildiu siguen representando riesgos significativos para la productividad y la calidad de la cosecha. Su gestión eficaz se basa en una monitorización rigurosa y en la implementación de programas fungicidas que combinan sustancias activas con diferentes modos de acción, integrando soluciones de contacto, penetrantes y sistémicas a lo largo de todo el ciclo vegetativo. Esta diversidad técnica permite un control eficaz de las enfermedades, reduce la presión de resistencias y refuerza la resiliencia del cultivo.

En el olivar, cultivo emblemático del Mediterráneo, la sanidad vegetal afronta retos crecientes, especialmente en el control de la polilla del olivo (Prays oleae). La adopción de soluciones de control biotécnico basadas en feromonas para la confusión sexual se consolida como una estrategia altamente selectiva, eficaz y respetuosa con la fauna auxiliar, permitiendo reducir de forma significativa el uso de insecticidas y promover una gestión más equilibrada del olivar.

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De forma complementaria, el uso cuidadoso de herbicidas selectivos y no selectivos contribuye a reducir la competencia por agua y nutrientes, disminuir el estrés fisiológico de los árboles y mejorar la vitalidad del olivar. Al mismo tiempo, facilita las labores agrícolas y reduce la presión de plagas y enfermedades.

En frutales, la diversidad de plagas y enfermedades exige estrategias de sanidad vegetal adaptadas a sistemas productivos complejos. La combinación de sustancias activas con distintos modos de acción, junto con la integración de técnicas biotécnicas como la confusión sexual, ha demostrado ser eficaz en la reducción de la presión de plagas clave, permitiendo responder a los principales riesgos fitosanitarios de acuerdo con los principios de la producción integrada.

De Europa a Brasil: innovación al servicio de la sanidad vegetal

En Europa, ASCENZA y Selectis sitúan la sanidad vegetal como un eje central de su actividad, desarrollando soluciones alineadas con los principios de la producción integrada y adaptadas a las especificidades de cada mercado.

En Portugal y España, destacan soluciones como Vildigo® Prays (Selectis) y Miringo® Prays (ASCENZA) para el control sostenible de Prays oleae, así como Register® Duo y Matsuda® Duo para una gestión eficiente de las malas hierbas. En Italia, Matsuda® Duo se integra en programas técnicos de control de infestantes, contribuyendo a la vitalidad de los cultivos mediterráneos.

En Francia, dentro de un marco normativo especialmente exigente, Carbobasic® y Equiset® sobresalen en el control del oídio y el mildiu del viñedo, mientras que Baltimore® y Azupec® 80 GD combinan diferentes modos de acción con un perfil técnico equilibrado.

En Brasil, ASCENZA pone a disposición del mercado soluciones fungicidas de referencia como Azox® 250 SC, Cerimônia® y Claque®, así como soluciones para el control de plagas y malas hierbas, como Blade® y Bivack®, fundamentales para la estabilidad y sostenibilidad de los sistemas productivos.

Sanidad vegetal: un pilar de la agricultura del futuro

Conmemorar el Día Internacional de la Sanidad Vegetal es reconocer que proteger la salud de las plantas es un paso esencial para garantizar una agricultura productiva, sostenible y resiliente. La combinación de ciencia, innovación y soluciones adaptadas a la realidad del terreno seguirá siendo decisiva para afrontar los desafíos actuales y futuros del sector agrícola.

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