Grupo Paloma: “lo importante no es llegar pronto, sino hacerlo con calidad”

Tradicionalmente reconocida por sus tomates premium, la firma murciana ha construido, en los últimos años, una nueva línea estratégica en fruta de hueso
David Franco

Todo ello se ha realizado gracias a la reconversión hacia nectarinas subácidas, de gran calidad gustativa, que viajan muy bien y ya están presentes en los mercados en la semana 18.

Desde hace aproximadamente una década, la compañía ha ido ganando un espacio propio en fruta de hueso, especialmente en nectarina temprana, un segmento en el que la precocidad ya no resulta el único argumento comercial. David Franco, director comercial del Grupo Paloma, asegura que “el verdadero salto no consiste solo en entrar antes en campaña, sino en hacerlo con fruta de calidad.”

La empresa ha estado trabajando en los últimos años en una profunda reconversión varietal, orientada a materiales subácidos, con mejor comportamiento organoléptico, mayor consistencia y una vida útil más adecuada para llegar a los destinos europeos con plenas garantías.

De la precocidad al sabor

La campaña de nectarina arranca en torno a la semana 17, con un fuerte crecimiento en las semanas siguientes y un pico de cosecha entre las semanas 19 y 20. La producción se concentra especialmente en la zona de Águilas (Murcia), muy próxima a la costa, donde el microclima permite adelantar el calendario de forma natural. También se poseen explotaciones en Lorca y Blanca, zonas con una diferencia térmica más grande y que alargan la disponibilidad hasta aproximadamente el 5 o 10 de junio.

Franco insiste en una idea clave: “el objetivo no es producir fruta temprana a cualquier precio. En los últimos cinco años se ha renovado entre el 70-75% de la superficie de nectarina, apostando por nuevas variedades subácidas que han cambiado la percepción de la fruta temprana murciana. Ahora podemos hacer la transición del invierno a la primavera con color, buenos grado brix, textura y una calidad gustativa realmente destacable”.

Fruta bajo malla

La empresa trabaja actualmente unas 250 hectáreas de nectarina, con una producción estimada de 5,5 millones de kilos. Toda la fruta se cultiva bajo malla, no como una herramienta para forzar la precocidad, sino como un sistema de protección frente a las inclemencias meteorológicas para preservar la calidad del cultivo.

La ubicación temprana de Águilas permite al Grupo Paloma llegar primero a mercados cercanos como España, Italia o Francia. A medida que avanza la temporada y la fruta gana consistencia, el radio comercial se amplía hacia Reino Unido, Alemania y Escandinavia. La mejora varietal ha sido el detonante determinante para adelantar la salida hacia estos destinos.

En palabras del ejecutivo, la nueva generación de variedades ha permitido ganar una o dos semanas en el calendario europeo, con fruta que ya en las semanas 18 y 19 presenta óptimas condiciones de firmeza, sabor y vida útil.

La nectarina es, por ahora, el eje central de la fruta de hueso del grupo. No obstante, ya se está testando con nuevas tipologías en los campos de ensayo. Entre ellas, melocotón y platerina, siempre bajo el mismo criterio: materiales tempranos, pero con estándares gustativos superiores.

Uva desde junio

La campaña de fruta de hueso enlaza prácticamente con la de uva. Tras finalizar la nectarina, el grupo inicia la recolección de uva temprana en la zona de Mazarrón, también cercana a la costa, comenzando con uva roja a partir del 15-20 de junio y con suministro hasta finales de octubre, e incluso primeros días de noviembre, gracias a la cosecha y al programa de conservación en cámara. Con esta fruta se llegará a los 7 millones de kilos. A esta cifra se suman unos 4 millones de kilos de granada, otros 5 de nectarina y 40 millones de kilos de tomate, producto que sigue ocupando un lugar central en la identidad de la empresa.

El emblema de la casa: el tomate

Casi el 30% de la superficie de este hortícola está dedicada a especialidades, variedades de segmento medio-alto y premium, con productividades más bajas, pero mayor diferenciación comercial. Entre ellas destaca el Sugar Drop, una variedad exclusiva de Paloma, situada en un nicho de alta calidad y menor rendimiento productivo.

Para sostener esta estrategia, la empresa ha desarrollado una estructura de producción basada en invernaderos de alta tecnología, con multitúneles, calefacción, pantallas térmicas, ventilación y sistemas avanzados de manejo. Franco lo resume de forma contundente, “la compañía cuenta con una estructura productiva difícilmente comparable en España”.

Sostenibilidad como cultura empresarial

La sostenibilidad es otro de los pilares de la compañía. No aparece como un simple argumento comercial, sino como una línea de trabajo integrada en la gestión diaria. Grupo Paloma desarrolla políticas de reducción del uso de fitosanitarios, optimización del riego, reducción del consumo de agua, eficiencia energética y medición del impacto ambiental.

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La empresa fue pionera en la certificación de huella hídrica y huella de carbono, un ámbito en el que comenzó a trabajar ya en 2016. Además, sus nuevas fincas se diseñan incorporando planes de biodiversidad y protocolos orientados a una producción agrícola responsable.

El cambio climático es, para la compañía, uno de los grandes retos de futuro. De ahí que buena parte de las inversiones actuales se destinen a estructuras productivas más resilientes, nuevos invernaderos, tecnologías de control climático y herramientas de inteligencia artificial aplicadas al negocio agrícola. La firma lleva años destinando una parte significativa de sus recursos, casi un 10%, a mitigar el impacto de la volatilidad climática sobre los cultivos.

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