Tik tok, Instagram y cómo ser disruptivo con la sandía

Boticaria García ha protagonizado uno de los webinar del Global Event de Rijk Zwaan.

Divulgar con humor es fundamental en la comunicación de Marián García, más conocida como Boticaria García, Doctora en Farmacia, Nutricionista y Divulgadora de amplio espectro en RNE, Zapeando y El Mundo. Su particular forma de enseñar las virtudes y defectos de los alimentos a golpe de gag es un modelo a seguir, y le ha valido una caterva de fieles seguidores en redes y en el mundo real (su libro ‘El jamón de York no existe’ es el segundo más vendido de no ficción en España). Ella ha sido la protagonista de uno de los webinar del Global Event de Rijk Zwaan este pasado martes, ‘Nuevas tendencias en el consumo de sandía y melón’.

«Sois los buenos de la película»

En el vasto mundo de los alimentos, los agricultores son “los buenos de la película”, pero ¿cómo parecerlo? Porque nadie duda del aspecto saludable de frutas y hortalizas, y hay un auge del mundo vegetariano y vegano, pero también sigue vigente el fast food, la asociación de placer con alimentos no saludables, y continúan pululando mitos totalmente infundados como que ‘la fruta engorda después de comer’. “Es un mundo de tiburones. La buena noticia es el interés por comer mejor”.

García lo tiene claro: “lo que engorda no es la fruta, sino el arroz con leche”, y es que nada tienen que ver los azúcares añadidos de un postre lácteo a los intrínsecos de la fruta. Para poner en valor los productos hortofrutícolas lo ideal sería que desde el Ministerio de Sanidad se lanzasen campañas educativas. “Pero como todo esto va despacio, las empresas tienen que incluirlo en su RSC”, resume.

Más no es más, el engament

Los ultraprocesados se asocian a momentos de placer ayudados por potentes campañas de marketing, y el sector hortofrutícola debe mirarse en ese espejo y comenzar a apostar de forma decidida por la innovación en marketing. «O eres disruptivo y te sales de la norma, o es difícil llamar la atención». En este sentido, las redes sociales son una herramienta muy útil para llegar al público objetivo. Marián García destaca Instagram y la emergente Tik Tok por su progresión ascendente (en 2014 Instagram no existía y en 2019 sumaba 15 millones de usuarios, frente a los 24 de Facebook), y el target de edad al que se dirigen, y recuerda que «dar un like es bastante fácil, lo difícil es que compartan tus post».

Desde el último cambio de algoritmo de Instagram, se hace más necesario generar engagement. En un contexto en el que el poder de los influencers empieza a estar en entredicho, aconseja a las empresas colaborar con microinfluencers porque «la gente se preocupa de los que se preocupan por ellos”. Por lo tanto, hacer varias campañas con personas que tengan menos seguidores, pero sean activos e interactúen, puede ser más rentable que hacer una campaña fuerte con un influencer.

La divulgadora ha puesto ejemplos de cómo impulsar productos saludables como el melón y la sandía de forma efectiva: a través ‘challenge’ o retos, proponiendo recetas fáciles, infografías que destaquen sus propiedades de forma sencilla y muy visual… Ella misma lo aplica a través de la campaña #Hacerlacompracon en la que colabora con el Club de Malas Madres y Carrefour.

«La sandía no tiene techo, sus posibilidades son infinitas, además es un buen momento para la alimentación saludable, hay un claro interés de la gente por comer mejor. En el nivel sociocultural medio-alto dar un donut en un parque a tu hijo está mal visto. Se ve como aceptable dar de merienda mini pepinos, por ejemplo. Hay gente que ya ha aprendido a leer las etiquetas y eso está calando en los niños».

El ejemplo USA y los retos del sector

Aunque la pandemia ha supuesto un cierto regreso a los envases plásticos por el temor de los consumidores a contraer el virus, en USA desde hace tiempo asociaciones como la Watermelon Board apelan a «volver a la materia prima», incidiendo en que el 100% de la sandía se puede utilizar.

De forma paralela, la IV y V Gama crecen en todo el mundo por su formato de fácil consumo, aunque esta tendencia choca con la tendencia sostenible. “El packaging cuenta muchísimo, lamentablemente. El marketing y la psicología están ahí, y si a un producto le pones una etiqueta con colores y dibujos, los niños lo prefieren. Hay que apostar por packagings sostenibles, puede ser un factor diferencial”, argumenta García.

También en la línea de la sanidad, García recuerda controversias muy puntuales por contaminaciones de producto derivadas, posiblemente, de mala praxis en el corte, y señala que una solución a este tipo de problemas son los formatos mini, como el de la línea Sandíssima de Rijk Zwaan y, en melón, la gama Ready To Eat, que además tiene puntos de corte fácilmente identificables.

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