Agrícola Navarro de Haro vive uno de los momentos más ambiciosos de su historia. La empresa familiar con sede en Palomares (Almería) tiene en marcha la construcción de unas nuevas instalaciones que supondrán una inversión de 12 millones de euros y que cambiarán radicalmente su capacidad operativa. “Para nosotros significa poder seguir creciendo en la comercialización de todos nuestros productos, y sobre todo en sandía. A nivel familiar supone uno de los mayores retos, porque claramente apostamos por el futuro de nuestra empresa”, explica el gerente, José Navarro.
Las obras ya están en marcha y contemplan una superficie total de 12.200 m2 entre: 5.000 de confección, 1.500 de cámaras frigoríficas, 1.000 para descarga, 3.000 destinados a envases y 1.700 de oficinas y servicios. La nueva planta contará con tres líneas de envasado de sandía con una capacidad conjunta de 100.000 kg/h y dará empleo a unos 150 trabajadores.
60 millones de kilos en esta campaña
Para esta campaña, la empresa ha programado unos 60 millones de kilos de sandía, una cifra ligeramente inferior a los 65 millones inicialmente previstos, condicionada por la falta de espacio en plena transición constructiva. La producción se repartirá entre las instalaciones principales de Palomares y una nueva línea habilitada en Cuevas del Almanzora.
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“Hemos tenido que hacer algún cambio de fincas y de ubicaciones por el tema de las lluvias, pero de momento vamos según la planificación”, señala Navarro. El gerente se muestra optimista de cara a la temporada: “Yo espero que sea una gran campaña de sandía, con calor para que tengamos un consumo constante y con sandía de calidad”.
Medio siglo de carrera
Este momento de expansión coincide con un hito personal de enorme significado para la empresa: José Navarro cumple 50 años dedicado al sector hortofrutícola. Medio siglo de trayectoria que arrancó con una bicicleta BH azul, continuó con una Puch Cobra y un Renault R8 recorriendo España, y que pronto le llevaría a cruzar fronteras sin hablar idiomas, “comiendo a ojo y pasándolo muy mal muchas veces”, recuerda.
Hoy, lejos de pensar en la jubilación, se encuentra “mejor que nunca, con más fuerza y ganas de seguir trabajando, innovando y haciendo que la empresa siga creciendo”.
Su familia lo define como un apasionado capaz de contagiar esa energía a quienes le rodean. Una pasión que, décadas después, sigue siendo el motor de Agrícola Navarro de Haro.
































































































