El pacto entre la UE y Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) se aplica de forma provisional tras más de 25 años de discusiones y abarca un mercado de 720 millones de personas, valioso para sectores exportadores, pero también genera preocupación porque en el bloque latinoamericano hay líderes agrícolas globales. Ofrece oportunidades y amenazas.
España, considera que la industria agroalimentaria también lo aprovechará, y más en el contexto actual difícil para el comercio.
¿Qué supone desde el primer día el pacto UE-Mercosur?
El acuerdo implica reducciones arancelarias desde el primer día, pero la liberalización es gradual y más o menos larga, según el producto.
Dentro de los alimentos que España exporta, los plazos para la total apertura al aceite de oliva son quince años; para el orujo de oliva, cuatro años; para vinos embotellados, ocho; y para porcino, entre ocho y diez.
Pero para la venta de espumosos, azafrán, algunas frutas o leche en polvo la liberalización se hace realidad desde el primer momento, según la información del Ministerio de Economía y de las oficinas comerciales de España en naciones de Mercosur.
Desde esos canales comerciales oficiales se ha transmitido a las empresas exportadoras que agilicen sus planes porque el acuerdo empieza a funcionar con el principio de «primer llegado, primer servido».
Esto significa que las concesiones y las cuotas son compartidas con otros países de la UE, por lo que las firmas españolas deben ser rápidas para beneficiarse de ellas.
Por otro lado, entre las concesiones a Mercosur destacan las de vacuno, aves de corral, etanol, aunque con cupos y de forma gradual; en cárnicos se limitan a una fracción de la producción de la UE (1,5 % vacuno y 1,3 % aves de corral).
Cautelas y temores
El director general de Cooperativas AgroAlimentarias, Gabriel Trenzado, reconoce a Efeagro que hay ventajas, pero añade que con los plazos transitorios no se espera que hasta «dos, tres o cinco años» se vean resultados en los sectores con intereses más ofensivos.
«De la noche a la mañana no va a cambiar el comercio pero hay que ver cómo se van configurando los flujos», señala, además de resaltar el momento de «incertidumbre» y el «miedo» en las producciones más defensivas frente a una avalancha de importaciones.
Opina que en la negociación del acuerdo «no se tuvo en cuenta» a la agricultura: «Puede ser muy bueno para el conjunto de la economía española, pero para el sector agroalimentario habrá que ponerlo en la nevera».
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Por ello, las cooperativas piden que las cláusulas de salvaguardia se apliquen con rapidez y que la Comisión Europea (CE) haga un seguimiento «transparente y a largo plazo» si ve impactos para no «destruir» su agricultura, que ahora vive «problemas como la falta de relevo o de mano de obra y una regulación más estricta».
Balanza agroalimentaria
España tiene un déficit comercial de alimentos, bebidas y tabaco con Mercosur, con importaciones por 4.069 millones de euros, diez veces superiores a las exportaciones (381,6 millones), según los datos de Economía de 2025.
Los productos más exportados a Mercosur son el aceite de oliva y las frutas de hueso; los más importados son tortas y habas de soja, el café y los crustáceos.






























































































