Campo y Tierra arranca la campaña agrícola 2026 en un contexto de transformación interna y relanzamiento estratégico, tras varios años en los que la compañía ha abordado un proceso de reestructuración empresarial. La firma afronta esta nueva etapa con el objetivo de consolidar su posición en el sector y recuperar su capacidad de crecimiento sostenido, apoyándose en una base reforzada tanto a nivel societario como organizativo.
La compañía ha culminado prácticamente su reestructuración bancaria y avanza ahora en la reorganización empresarial, un proceso iniciado hace más de dos años. En este nuevo escenario, Campo y Tierra mantiene a sus socios históricos e incorpora nuevos perfiles, integrados por empresarios y agricultores con experiencia, con el objetivo de reforzar la gestión, la capacidad financiera y la innovación.
El inicio de campaña llega así en paralelo a una renovación completa del modelo organizativo. La empresa ha implantado un nuevo organigrama y un sistema de gestión actualizado que afecta de forma transversal a todas las áreas, desde producción hasta comercialización. Aunque durante esta campaña se trabajará principalmente sobre la base operativa existente, la compañía prevé introducir mejoras progresivas una vez consolidado el funcionamiento interno.
Seguimos unidos con el territorio.
En términos económicos, Campo y Tierra cerró 2025 con una facturación de 13 millones de euros y prevé alcanzar los 20 millones en 2026, impulsada principalmente por el crecimiento en volumen de su producto estrella, la cereza, cuya producción podría pasar de 3 a 5 millones de kilos. La compañía gestiona actualmente 280 hectáreas propias y más de 500 asociadas, operando principalmente en el mercado retail europeo, con Alemania como uno de sus destinos estratégicos.
Uno de los pilares clave de Campo y Tierra sigue siendo su vinculación con el territorio. La empresa trabaja con más de 100 pequeños agricultores, que representan aproximadamente el 60 % de su producción, consolidando un modelo basado en relaciones a largo plazo y en el acompañamiento continuo al productor. En este sentido, la compañía no solo actúa como comercializadora, sino que amplía progresivamente su oferta de servicios, incluyendo el suministro de insumos y nuevas soluciones como la aplicación foliar mediante drones.
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El impacto en el empleo también refleja la dimensión territorial del proyecto. Campo y Tierra supera las 300 personas contratadas en los picos de campaña, con previsión de alcanzar entre 40 y 60 empleos fijos en un modelo de actividad anual más diversificado.
De cara al futuro, la estrategia de la compañía pasa por ampliar su portfolio de productos y avanzar hacia un modelo que combine cultivos con suministro durante todo el año y otros de carácter estacional. Todo ello sin perder el foco en la eficiencia operativa, la calidad —avalada por certificaciones como GlobalGAP, SMETA, GRASP, Producción Integrada, IFS o BRC— y la sostenibilidad, con medidas ya implantadas como el uso de energía solar en sus instalaciones.
Con el arranque de la campaña 2026, Campo y Tierra lanza un mensaje claro al sector: una nueva etapa basada en la profesionalización, la confianza y la ambición. Un punto de partida con el que la compañía busca ampliar su protagonismo en el mercado y reforzar su papel como agente clave en el desarrollo agrícola y económico de su entorno.
















































