Edición genómica y comercio global, ejes del debate del Congreso Mundial de Semillas

Más de 1.700 delegados de 75 países participaron en el World Seed Congress 2026, organizado por ISF en el Centro de Congresos de Lisboa del 18 al 20 de mayo
EDICIÓN-GENÓMICA

Lisboa acogió en mayo el mayor encuentro internacional del sector semillero. El World Seed Congress 2026, organizado por la International Seed Federation (ISF) junto con la asociación portuguesa ANSEME, reunió en el Centro de Congresos de Lisboa a más de 1.700 delegados procedentes de más de 75 países para debatir los grandes retos que condicionan la producción y el comercio global de semillas: la regulación de las nuevas técnicas genómicas, la cohesión regulatoria entre mercados, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad de las cadenas de suministro.

Un sector bajo presión, con la innovación como palanca

El congreso se celebró en un momento de elevada tensión para los sistemas agroalimentarios. Las disrupciones geopolíticas, los efectos del cambio climático y las barreras regulatorias fragmentadas entre regiones están redefiniendo cómo se mueve la semilla a escala global y cómo se distribuye el riesgo a lo largo de la cadena de valor.

Con un mercado semillero estimado en 90.000 millones de dólares y un volumen de exportación anual de 7,2 millones de toneladas métricas, la industria representa un eslabón crítico para garantizar cosechas de calidad y seguridad alimentaria en todo el mundo. Las empresas semilleras invierten entre el 15 y el 30% de su facturación en I+D, una proporción superior a cualquier otro sector de la agricultura.

La edición genómica, en el centro del debate

Uno de los asuntos centrales del programa de este año fue la regulación de la edición genética, una tecnología que ya cuenta con productos en el mercado, como el tomate alto en GABA en Japón o la soja de alto contenido oleico en Estados Unidos, pero que sigue enfrentando un panorama normativo muy dispar.

Treinta y dos países han establecido regulaciones específicas sobre edición genética, con dos grandes enfoques: los que los consideran OGM pero aplican procedimientos simplificados, y los que los excluyen de esa categoría siempre que el producto final no contenga ADN foráneo. Europa avanza en esa dirección con el Reglamento sobre Nuevas Técnicas Genómicas (NGT), cuya posición de primera lectura ha sido formalmente adoptada por los Estados miembros de la UE.

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En los debates celebrados durante la jornada inaugural, los participantes subrayaron que la falta de armonización regulatoria entre regiones sigue siendo el principal obstáculo para que la innovación varietal llegue con agilidad a los agricultores. La conversación giró en torno a cómo construir puentes entre marcos normativos distintos sin forzar a ninguna región a abandonar su propio modelo, y cómo el comercio puede operar con confianza en ese contexto.

Se planteó también el ejemplo de China, que ha pasado de 60 a 2,5 millones de hectáreas con variedades OGM en apenas cuatro años, o el de India, que ha lanzado recientemente dos nuevas variedades modificadas respondiendo a necesidades sanitarias concretas. Ambos casos ilustran que la adopción tecnológica está acelerando en grandes mercados productores, lo que añade presión a los debates regulatorios en Europa y otros mercados importadores.

El comercio internacional, entre la eficiencia y la incertidumbre

Otro bloque destacado del congreso fue el futuro del comercio semillero internacional. ISF ha publicado en el marco del congreso una declaración en la que advierte de los riesgos de imponer requisitos de producción nacional, señalando que contradice los principios de la OMC y puede generar desabastecimientos y ventajas indebidas para determinados países.

Desarrollar una variedad comercial es, por naturaleza, un proceso global: la selección puede llevar hasta ocho años, seguida de uno a tres años de producción y distribución, con cada fase realizada habitualmente en países distintos según criterios climáticos, técnicos y logísticos. La diversificación geográfica de la producción, en este contexto, no es solo una estrategia de eficiencia, sino también de gestión de riesgos frente a eventos climáticos extremos o fitosanitarios.

Los participantes coincidieron en que la coherencia regulatoria es condición necesaria para que el mercado opere con confianza, aunque alcanzarla puede llevar entre dos y diez años según los escenarios más optimistas. Mientras tanto, la trazabilidad, la certificación y los modelos de comercio para productos con edición genética (separados o integrados con los convencionales) emergen como soluciones intermedias de valor creciente.

Perspectivas del sector

En el World Seed Congress se debatió sobre temas de especial relevancia como los sistemas de semillas inclusivos, biodiversidad vegetal y el papel del sector ante la próxima COP31, prevista en Turquía en noviembre de 2026. ISF, como observador oficial de la CMNUCC, buscará ampliar el reconocimiento de la contribución del sector semillero a la adaptación climática de la agricultura.

La presencia de más de 300 mesas de negociación y 60 expositores convirtió además el congreso en uno de los principales espacios de transacción comercial del año para el sector a escala global.

La próxima edición se celebrará en 2027 en Toronto (Canadá).

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