El campo lucha contra la violencia contra la mujer

CERES Andalucía y COAG Andalucía un año más en su lucha infatigable por la visibilización de las mujeres rurales y contra la violencia estructural contra las mujeres y niñas.

Con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer CERES Andalucía quiere volver a reivindicar la necesidad de que la sociedad y la administración tome conciencia de la violencia estructural que sufren mujeres y niñas, especialmente las que residen en el medio rural con menos acceso a servicios de información y atención, aisladas geográficamente y con mayores dificultes para acceder al mercado laboral.

“En el medio rural vivimos en una situación de discriminación que nos aboca hacia la violencia totalmente normalizada”, indica la presidenta de la Confederación de Asociaciones de Mujeres del Medio Rural (CERES), Inmaculada Idáñez. En lo que va de año se han contabilizado 38 mujeres víctimas mortales de violencia de género en España a manos de sus parejas o exparejas, siendo el 34% habitantes de pueblos de menos de 15.000 habitantes, según datos aportados por el Ministerio de Igualdad. Como consecuencia, 26 niñas y niños han quedado huérfanos. Además, de esta lamentable cifra Andalucía es la comunidad autónoma con más víctimas mortales (10).

Por eso consideramos de vital importancia continuar y tomar como un problema estructural de nuestra sociedad la violencia, que debe ser abordada desde diferentes ámbitos comenzando por la educación, donde el lenguaje, los símbolos y los contenidos de las materias educativas se aborden desde la igualdad. Pero también que hombres y mujeres caminen de la mano para poder acabar con la violencia y que la juventud tome el necesario relevo para heredar una sociedad justa e igualitaria, en la que quepamos todas.

Sin embargo, consideramos fundamental en la lucha por la eliminación de la violencia contra la mujer su independencia económica. Es necesario hacer una llamada de atención ante la falta de oportunidades laborales que existen para las mujeres del medio rural. La relación directa que sigue existiendo en los pueblos entre mujer y cuidados tiene consecuencias nefastas hacia la falta de tiempo para buscar empleo o para salir a trabajar y, como último recurso, falta de oportunidades para participar en la vida pública y social, una cuestión que nos parece relevante porque entendemos que cuando salimos de casa y nos relacionamos con otras personas es cuando se nos abren puertas para reconocernos como personas agredidas y en situación vulnerable.

En este sentido, desde CERES Andalucía se reitera que no toda la solución hacia la violencia está en la denuncia que interpone la víctima: “este es un paso más y una vía de escape para algunos casos de violencia contra la mujer en los que la vida está en peligro, pero no la única”. Que las mujeres encuentren espacios donde poder hablar, donde poder identificar sus problemas y las formas de huir e independizarse del agresor nos parece mucho más importante: “nosotras organizamos numerosas jornadas y talleres de diferente enfoque con mujeres en el ámbito rural y somos conocedoras de que muchas de ellas incluso viven tensión en la pareja cuando plantean que van a participar en una actividad a lo largo de una jornada con otras mujeres para hablar de temas de igualdad aunque incluso estos temas estén enfocados al acceso al empleo. El machismo impera en la cultura rural y aún perviven muchos roles que sólo nos ven de limpiadoras de las casas y cuidadoras y ahí es donde nos quieren seguir viendo”. Nuestra confederación junto a COAG Andalucía consideramos que la relación entre esta cultura y la violencia es directa, no son cuestiones aisladas. La discriminación y el trato desigual hacia las mujeres es el caldo de cultivo del que posteriormente derivan las víctimas mortales, pero debajo hay todo un sistema de injusticias alimentándolo.

 

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