Los acuerdos comerciales UK-EU preocupan al sector hortofrutícola británico

El Reino Unido no puede resolver sus problemas de seguridad alimentaria únicamente aumentando la producción nacional. Así lo ha advertido el Fresh Produce Consortium (FPC), que considera imprescindible mantener una cadena de suministro global fuerte, equilibrada y diversificada para garantizar el abastecimiento de frutas y hortalizas durante todo el año
REINO-UNIDO

La organización británica ha lanzado esta advertencia en un contexto de creciente presión política y social para incrementar la producción local, ante los efectos del cambio climático, la inestabilidad de las cadenas de suministro internacionales y el aumento de los costes. Sin embargo, el FPC sostiene que simplificar el debate puede generar nuevas vulnerabilidades para los consumidores británicos.

El director ejecutivo del Fresh Produce Consortium, Nigel Jenney, ha señalado que la solución no pasa únicamente por producir más dentro del país, ya que la disponibilidad de tierra sigue siendo un reto importante y el propio Reino Unido está cada vez más expuesto a los mismos episodios climáticos extremos que afectan a otras zonas productoras del mundo.

“El problema no se resuelve simplemente con producir más aquí”, afirmó Jenney. “Podemos aumentar la producción nacional, pero la seguridad alimentaria depende de alcanzar el equilibrio adecuado entre la producción británica y un abastecimiento estacional diverso procedente de distintas regiones del mundo”.

Las importaciones, una pieza clave del abastecimiento

El FPC subraya que las importaciones de producto fresco siguen siendo esenciales para alimentar al país durante todo el año y para garantizar que los consumidores puedan acceder a una oferta amplia, diversa y asequible de frutas y hortalizas.

Según Jenney, el Reino Unido importa aproximadamente 4 millones de toneladas de producto fresco desde países de fuera de la Unión Europea, lo que representa en torno a la mitad de sus importaciones de frutas y hortalizas. Dentro de estos flujos se encuentran muchos de los productos que los consumidores británicos consumen de forma habitual.

Para el responsable del FPC, esta red global de suministro no debe interpretarse como una debilidad, sino como una parte crítica de la estrategia nacional de seguridad alimentaria.

Preocupación por el reajuste comercial con la UE

La organización ha mostrado su preocupación por las posibles consecuencias de los nuevos acuerdos entre Reino Unido y la Unión Europea, conocidos como el “reset” UK-UE, que podrían introducir nuevas cargas regulatorias y financieras sobre las importaciones procedentes de terceros países.

Desde el FPC advierten de que adoptar legislación europea de forma innecesaria para productos destinados exclusivamente al consumo en Reino Unido podría tensionar el equilibrio actual del sistema de abastecimiento.

Jenney cuestiona que el país asuma que la Unión Europea podrá cubrir por sí sola los volúmenes y la continuidad estacional que necesita el mercado británico. A su juicio, la dimensión y la estacionalidad de la demanda de frutas y hortalizas en Reino Unido requieren un modelo equilibrado entre producción nacional, suministro europeo e importaciones del resto del mundo.

El sector pide no debilitar las relaciones con terceros países

El Fresh Produce Consortium considera que el Gobierno británico no está valorando suficientemente la importancia estratégica de mantener relaciones sólidas con proveedores de fuera de la Unión Europea.

“El suministro del resto del mundo no es opcional; es fundamental para mitigar los riesgos sobre la seguridad alimentaria”, señaló Jenney. En este sentido, la organización alerta de que algunas políticas en desarrollo podrían añadir cientos de millones de libras en costes oficiales innecesarios a las importaciones alimentarias globales, precisamente en un momento en el que la asequibilidad y la resiliencia deberían ser prioritarias.

El sector teme que estas cargas terminen trasladándose a las empresas y, en última instancia, al consumidor, en un escenario ya marcado por la presión inflacionaria, el incremento de costes operativos y la volatilidad del comercio internacional.

Dudas sobre la justificación científica de los controles SPS

El FPC también ha cuestionado la justificación científica de los cambios regulatorios en materia de controles sanitarios y fitosanitarios —SPS— que se están debatiendo.

Jenney considera que las inspecciones oficiales de importación de carácter proteccionista que podrían aplicarse resultan innecesarias y no aportan valor añadido ni al comercio británico ni a los consumidores. Según el responsable del FPC, los controles SPS del Reino Unido sobre frutas y hortalizas procedentes de terceros países han mejorado desde la salida de la Unión Europea, al adoptar un enfoque más basado en criterios científicos.

En su opinión, ese sistema permitió eliminar o reducir significativamente determinados controles fronterizos considerados obsoletos, por lo que una vuelta a esquemas más rígidos podría suponer un paso atrás para el sector.

Un reajuste sí, pero no a cualquier precio

El Fresh Produce Consortium asegura que apoya un reajuste razonable de las relaciones comerciales entre Reino Unido y la Unión Europea, pero advierte de que este no debe hacerse a costa de debilitar la seguridad alimentaria ni de perjudicar el abastecimiento global.

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Jenney afirmó que el sector ha planteado en varias ocasiones soluciones prácticas para construir un sistema de suministro más equilibrado, resiliente y eficaz, que permita maximizar el comercio tanto con la Unión Europea como con el resto del mundo.

No obstante, el FPC teme que las empresas de frutas y hortalizas vuelvan a quedar relegadas en la toma de decisiones políticas y acaben soportando las consecuencias de medidas que consideran cortoplacistas.

Un debate marcado por clima, costes y mano de obra

La advertencia del FPC llega en pleno debate sobre cómo reforzar la resiliencia alimentaria del Reino Unido a largo plazo. El sector afronta de forma simultánea la presión del cambio climático, el fuerte aumento de los costes, la escasez de mano de obra y unas condiciones comerciales internacionales cada vez más volátiles.

Para la organización, garantizar la seguridad alimentaria exige una visión amplia que combine producción nacional, relaciones comerciales estables con la Unión Europea y acceso fluido a proveedores globales. En este contexto, las decisiones regulatorias y comerciales que adopte el Gobierno británico serán determinantes para la competitividad del sector y para la disponibilidad de frutas y hortalizas en el mercado británico.

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