¿Es transgénica la sandía sin semillas?

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En los últimos años la sandía sin semillas ha irrumpido fuertemente en el mercado por su facilidad a la hora de comerse. Sin embargo, esta variedad también ha suscitado muchas dudas a los consumidores acerca de su origen. ¿Cómo es posible obtener sandías sin semillas? Te lo contamos en este post.

¿Qué es un transgénico?

Antes de conocer si la sandía sin semillas es transgénica o no debemos conocer qué significa el concepto de “transgénico”. Estamos ubicando a los transgénicos dentro del sector alimentario, pero lo cierto es que pueden abarcar otros ámbitos como por ejemplo el textil o el farmacéutico.

Un transgénico es un organismo genéticamente modificado que posee genes provenientes de otra especie diferente. En este sentido, diferenciamos entre transgénico y organismo genéticamente modificado (OGM).

OGM hace referencia a un organismo que ha sido alterado mediante ingeniería genética, pero no tiene por qué contener genes de una especie distinta. En muchos OGM se busca sencillamente eliminar o “cortar” un gen determinado para desactivar cierta característica indeseable de ese organismo.

Las sandías sin semillas no son transgénicas

Una vez aclarados estos términos, debemos saber que las sandías sin semillas ni son organismos genéticamente modificados ni son transgénicos.

¿Qué son entonces? Su origen real se debe a la propia selección agrícola de variedades vegetales de interés que los seres humanos hemos ido realizando a lo largo de los años. Aprovechando las mutaciones naturales de las plantas, los seres humanos cruzamos aquellos ejemplares cuyas características más nos interesan.

Estas prácticas de hibridación y cruzamiento llevan realizándose durante miles de años, desde los inicios de la agricultura. Esto ha posibilitado que en la actualidad tengamos tomates más turgentes, zanahorias naranjas, y otras muchas características fácilmente reconocibles en cualquier fruta o vegetal que en la actualidad consumimos. En antaño su aspecto era bastante diferente.

El origen de la sandía sin semillas

Sin embargo, en el caso concreto de la sandía sin semillas su origen es algo más reciente. De hecho, la sandía sin semillas fue desarrollada en Japón allá por el año 1939 y lleva siendo comercializada en otros países desde hace varias décadas.

En realidad la sandía sin semillas se obtiene mediante hibridación, cruzando dos plantas cuyo juego de cromosomas es incompatible. Por un lado se toma el polen masculino de una sandía diploide (2N) con la flor femenina de una sandía tetraploide (4N). Este número hace referencia a los pares de cromosomas que las sandías poseen dentro de sus células, siendo de dos series de cromosomas en el primer caso y de cuatro series en el segundo.

Este proceso da lugar a una sandía estéril incapaz de producir semillas maduras. De esta forma, podríamos decir que las sandías sin semillas sí que se deben a factores genéticos, pero no tienen nada que ver con el concepto de transgénico que todos conocemos ni de ingeniería genética.

Por supuesto, el consumo de este tipo de sandía es totalmente seguro y saludable, al igual que las sandías con semillas. La única diferencia apreciable es la ausencia de semillas, por lo demás estamos ante una sandía normal y corriente.

 

 

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