Saber cuántos kilos se van a recolectar la próxima semana, cuándo será necesario reforzar las cuadrillas o qué momento resulta más adecuado para intervenir ante una plaga. Son decisiones que condicionan la rentabilidad de una explotación y que hexafarms pretende facilitar mediante la digitalización y la inteligencia artificial.
Carlos de Valdivia, representante de la compañía en España e ingeniero técnico agrícola, explica que el objetivo es trasladar al campo herramientas capaces de transformar la información recogida en los cultivos en decisiones prácticas. «El foco lo ponemos realmente en un alto rendimiento en el invernadero», señala.
Uno de los pilares de su tecnología es la predicción de cosechas. Mediante cámaras instaladas en las explotaciones y sensores que registran variables como la temperatura, la humedad, el CO₂ o la fotosíntesis, el sistema recopila información que permite estimar la evolución de la producción.
De la predicción a la planificación
Conocer anticipadamente los volúmenes previstos para las próximas semanas facilita la organización de la recolección, la contratación de personal y la coordinación con cooperativas, operadores logísticos y clientes. La herramienta incorpora también los datos reales de cosecha, que contribuyen a actualizar la información disponible.
«La idea es ayudar y reducir la pérdida. Ese es el objetivo», resume De Valdivia. La tecnología busca reducir la incertidumbre que acompaña a la planificación agrícola, especialmente en explotaciones con importantes necesidades de mano de obra y compromisos de suministro.
hexafarms dispone también de sistemas de monitorización de plagas y enfermedades orientados a determinar el momento más adecuado para aplicar tratamientos químicos o recurrir al control biológico. A ello se suman sensores que permiten seguir las condiciones del suelo y mejorar el control del agua.
Tecnología adaptada al invernadero español
Uno de los retos de la compañía es adaptar sus soluciones a las particularidades de las explotaciones españolas. Frente a los grandes invernaderos de vidrio habituales en Alemania, donde pueden utilizarse cámaras desplazadas mediante raíles, muchas estructuras españolas requieren sistemas más flexibles.
Para responder a esta diversidad, hexafarms ha desarrollado una unidad autónoma y móvil de detección de plagas y enfermedades que se desplaza por el invernadero sin raíles ni instalaciones fijas. Las primeras unidades autónomas se han desplegado ya esta temporada y complementan las cámaras estáticas que la compañía utiliza habitualmente.
La experiencia tecnológica de hexafarms se concentra especialmente en frutos rojos —fresa, arándano y mora— y en hortalizas como tomate, pepino y berenjena. Su aplicación a otros cultivos es posible, aunque exige nuevos procesos de recopilación de datos y aprendizaje del sistema. De Valdivia explica que, en determinados cultivos como tomate, pepino, pimiento, berenjena, calabacín y frutos rojos, la adaptación es cuestión de días, mientras que en el resto de los cultivos es ya cuestión de semanas o meses.
España constituye ahora uno de sus mercados de expansión, con especial interés por Almería y el trabajo con cooperativas y sus equipos técnicos. La compañía ha intensificado este año su actividad en el país y mantiene contactos con operadores del sector.
Más allá de la tecnología, De Valdivia identifica otro desafío: introducir estas herramientas en una agricultura donde siguen pesando los métodos tradicionales. Su implantación dependerá no solo de la precisión de los sistemas, sino también de que agricultores y cooperativas perciban su utilidad para profesionalizar la gestión y tomar decisiones con mayor anticipación.
























































