Enza Zaden celebró el pasado lunes 29 de junio un encuentro con medios especializados para presentar las novedades que trae esta nueva edición de la Melon&Watermelon House Fair 2026.
El evento se celebra hasta este jueves 2 de julio en su Centro de Investigación de El Albujón (Murcia), bajo el lema «Dando consistencia a través de la seguridad en el rendimiento en el campo y la alta calidad».
La jornada, que la compañía organiza desde 2012 y que en 2017 adoptó el formato House Fair, reúne este año a visitantes procedentes de Europa, Norteamérica, Nueva Zelanda, África, Centroamérica y también de Asia, en una demostración del alcance internacional que ha ido ganando el evento.
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Alba Redondo, del departamento de Marketing, junto con Mario Noviello, Product Manager; Lionel Juan, responsable comercial de melón en Francia; Tamilla Venzke, departamento de Poscosecha; y Genci Armero, comercial de melón y sandía, son los responsables de guiar a los asistentes por un recorrido que combina campo, degustaciones y análisis de tendencias de consumo.
La sandía, la gran protagonista
Si algo define esta edición es el espacio reservado a la sandía. Enza Zaden entró en este cultivo en 2017, al adquirir un programa de mejora con cerca de 100 años de expertise, centrado inicialmente en Estados Unidos. Allí, la compañía ha alcanzado en torno al 27% de cuota de mercado, situándose entre los líderes del sector en ese país. El siguiente paso, actualmente en curso, es desarrollar el programa también para Europa, trasladando ese liderazgo al resto del mundo.
«Antes Enza era sinónimo de melón; hoy Enza también es sandía», resumieron los ponentes, subrayando que el catálogo ya cubre distintos calibres, variedades con y sin semilla, diferentes tipos de piel e incluso distintos colores de carne. Entre las variedades presentadas destaca Cracker Jack, una variedad Crimson sin semillas desarrollada para aportar valor en toda la cadena gracias a su alto rendimiento en campo, su facilidad de recolección, su firmeza y su vida útil, además de su sabor. La acompañan Big Jack, en la misma tipología, y Sunstone, esta última de carne amarilla, pensada para packs mixtos que combinan colores.

Otros materiales de su portfolio son la mini negra sin semillas Tyrion, y materiales aún precomerciales como una mini sin semillas de piel rayada, y una sandía tipo Tiger de carne amarilla.
En el capítulo de novedades de melón, en fase precomercial tienen variedades Honey Dew y un melón amarillo con manchas ‘tipo dino’, de planta más fuerte, pensado como alternativa para clientes que buscan 

El trabajo de mejora genética se centra también en dotar a las nuevas variedades con resistencias a las nuevas razas de oídio y a pulgón, dos de los principales retos sanitarios que señalan los productores, o a minador en zonas como Brasil.
Además, no dejan de lado otros factores fundamentales como el sabor, la búsqueda de materiales con calibres homogéneos, el rendimiento y una mayor resistencia a estrés biótico y abiótico.
Conveniencia que atraviesa toda la cadena
Uno de los mensajes centrales de esta edición es que la innovación de Enza Zaden ya no depende solo de la genética. La compañía ha reforzado sus equipos multidisciplinares para integrar fitopatología, poscosecha, marketing intelligence y ventas, con el objetivo de dar 

Ese enfoque se apoya en un estudio de consumo realizado con una agencia externa a más de 3.000 consumidores en España, Italia, Francia, Reino Unido y Alemania, cuyos resultados se comparten con los clientes durante las jornadas. Uno de los datos más elocuentes es que “el 85% de los consumidores recurre ya a productos de conveniencia”.
Esta tendencia no se limita al melón o la sandía cortados y listos para consumir, sino que incluye nuevos formatos y tamaños, presencia creciente en redes sociales y usos inéditos, como batidos de melón o recetas saladas con sandía que ya circulan de forma viral en Estados Unidos.
El reto, según Enza Zaden, es adaptar la genética a esta demanda sin sacrificar el sabor. Se necesita fruta con algo más de firmeza para poder cortarse y conservarse en formatos de IV gama, pero sin llegar a una textura excesivamente dura que perjudique la experiencia de consumo. “En Enza Zaden no queremos sandías ultrafirmes. Preferimos materiales más firmes y crujientes pero no renunciamos al sabor”.
En este equilibrio trabaja de forma constante el departamento de Poscosecha, con Tamilla Venzke a la cabeza, que mide de forma objetiva parámetros como firmeza, pérdida de agua o vida útil, y que colabora estrechamente con Marketing y Ventas para trasladar esas exigencias al programa de mejora desde las primeras fases de desarrollo.
Las jornadas incluyen también un espacio para la calabaza, un cultivo que Enza Zaden incorporó a estas jornadas en 2024 como complemento del melón y la sandía. “La calabaza permite a los productores mantener su actividad y los empleos fuera de la temporada alta de estos dos cultivos”.

























































