Las hortalizas de invernadero españolas alcanzaron un récord de exportación de 4.695 millones de euros entre septiembre de 2025 y mayo de 2026, según el Informe Sectorial 2026 sobre Frutas y Hortalizas, elaborado por AgroBank y Agrifood Comunicación. El valor de las ventas exteriores se acompañó de un saldo comercial positivo de 4.238 millones de euros, también máximo histórico.
El informe refleja, al mismo tiempo, un escenario marcado por la reducción de la producción. Las principales frutas y hortalizas españolas alcanzaron en 2025 los 11,7 millones de toneladas, la cifra más baja desde 2010, frente a los 14,7 millones registrados en 2018. Las precipitaciones irregulares y los episodios de tormentas de los últimos años han condicionado la evolución productiva.
Pese a esta menor disponibilidad, España mantiene su liderazgo como primer productor de frutas y hortalizas de la Unión Europea, con el 29,3% de la producción comunitaria, por delante de Italia. En conjunto, ambos países concentran alrededor del 55% del total comunitario.
El invernadero consolida su fortaleza exportadora
Las hortalizas de invernadero son uno de los principales exponentes de la capacidad exportadora española. El país cuenta con 61.471 hectáreas dedicadas al cultivo de tomate, pimiento, pepino, calabacín y berenjena, un 2,76% más que la media de las cinco últimas campañas.
Andalucía concentra el 76% de esta superficie, mientras que alrededor del 85% del volumen producido se dirige a otros países de la Unión Europea.
También las hortalizas cultivadas al aire libre presentan una evolución positiva en el comercio exterior. Sus exportaciones alcanzaron los 2.971 millones de euros, un 36% más que en 2019/20, mientras que la balanza comercial se situó en 2.408 millones, máximo histórico.
Los cítricos afrontan una campaña de recuperación
El sector citrícola afronta una situación diferente. La cosecha 2025/26 se situó en 5,68 millones de toneladas, un 9,4% por debajo de la media de las cinco últimas campañas y la cifra más baja de la última década.
La menor producción no impidió mantener el valor de las exportaciones, que alcanzaron 2.391 millones de euros entre septiembre de 2025 y febrero de 2026, pese a que el volumen comercializado en el exterior cayó un 13%.
Los precios compensaron parte de la reducción de los volúmenes. El limón cotizó en árbol a 57,36 euros por 100 kilos, un 78,9% por encima de la media de los últimos cinco años.
Para la campaña 2026/27, el informe prevé una ligera recuperación de la producción citrícola, hasta 5,74 millones de toneladas, un 1,1% más.
Melón y sandía alcanzan un récord exportador
El comercio exterior también marca máximos en melón y sandía, cuyas exportaciones alcanzaron en 2025 los 959 millones de euros, la cifra más elevada registrada hasta la fecha.
Las importaciones también marcaron récord, con 181 millones de euros, principalmente fuera de temporada y procedentes de Brasil, Marruecos y Senegal.
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En el mercado nacional destaca el comportamiento de la sandía, cuyo consumo en los hogares creció un 23,1%, hasta alcanzar las 414.284 toneladas.
En melón, Castilla-La Mancha concentra el 37,5% de la producción nacional, con 240.732 toneladas. El tramo final de la campaña estuvo acompañado por una evolución positiva de los precios, impulsada por las temperaturas de septiembre y el comportamiento de la demanda.
Los frutos rojos mantienen su orientación exterior
Los frutos rojos también consolidan su peso en los mercados internacionales. Durante la campaña 2025/26, las exportaciones alcanzaron 385.205 toneladas, valoradas en 1.911,4 millones de euros, un 16,1% más que la media de las cinco últimas campañas.
El saldo comercial se situó en 1.169,3 millones de euros. Dentro de la producción, la fresa alcanzó las 339.920 toneladas, mientras que el arándano continúa ampliando su presencia y llegó a 70.522 toneladas.
En fruta de hueso, España mantiene asimismo una posición destacada, con el 41,5% de la producción de la Unión Europea. Las exportaciones del primer semestre aumentaron un 13%, hasta 332.872 toneladas, mientras que para 2026 se prevé una cosecha de 1,91 millones de toneladas.
Almendra y pistacho disparan la producción
Los frutos secos presentan una evolución diferente, con fuertes incrementos de las cosechas, aunque la balanza comercial continúa siendo negativa.
La producción de almendra alcanzará previsiblemente las 467.271 toneladas, un 27,6% más que en la campaña anterior y un 36,1% por encima de la media.
En el caso del pistacho, la superficie asciende a 79.209 hectáreas, un 43% más que la media de las últimas campañas. La producción prevista alcanza las 34.017 toneladas, un 42% más, pese a que el 56,6% de la superficie todavía no ha entrado en producción.
Las exportaciones de frutos secos alcanzaron además un récord de 825,4 millones de euros en 2024/25, aunque las importaciones también se situaron en máximos ante el crecimiento de la demanda.
La pera toca mínimos de consumo
No todos los productos siguen una evolución positiva en el mercado doméstico. El consumo de pera en los hogares españoles cayó hasta 45.797 toneladas, un 35% menos que hace una década y mínimo histórico.
La manzana apenas recupera terreno, con un consumo de 102.111 toneladas, después de varios años de descenso.
El informe analiza también la evolución de los precios a lo largo de la cadena. En el caso de la manzana Golden, el precio a la salida de la central de acondicionamiento se situó un 41,6% por encima de la media de los últimos cinco años.
Clima y competencia exterior, entre los grandes retos
El estudio identifica la meteorología como uno de los principales factores que están condicionando la evolución productiva del sector. A ello se suma la creciente competencia de terceros países, entre ellos Marruecos, Egipto, Sudáfrica y Argentina, especialmente en el ámbito citrícola.
En este contexto, el informe apunta también a la necesidad de avanzar en la profesionalización de la citricultura en amplias zonas del Levante, en un momento que considera decisivo para el futuro del sector.
El conjunto de los datos dibuja así un sector hortofrutícola español que afronta una menor producción en determinadas categorías, pero que mantiene una fuerte capacidad exportadora y una posición de liderazgo en el mercado europeo.



















































