La Denominación de Origen quiere mantener su presencia en Europa, su principal mercado, y garantizar el suministro a los clientes que año tras año sostienen la comercialización del producto, incluso si para ello debe reducir su presencia en otros destinos.
Cirilo Arnandis, presidente de la D.O., lo plantea con claridad: ante una campaña corta, Europa será lo primero. “Donde no podemos fallar es en Europa”, afirma. El objetivo pasa por mantener a consumidores y clientes tradicionales y prolongar la presencia del kaki en el mercado durante todo el tiempo que permita la producción disponible.
Un pedrisco especialmente severo
La merma tiene su origen principalmente en los fuertes episodios de pedrisco sufridos en la zona productora. Arnandis explica que, a diferencia de otros años, los daños han sido muy intensos en determinadas áreas, con parcelas en las que la afección ha llegado incluso al 100%.
Las primeras estimaciones sitúan la producción de la Ribera por debajo de los niveles de una campaña normal y apuntan a un volumen que podría quedar por debajo de los 200-225 millones de kilos.
El impacto adquiere especial relevancia por la dimensión que representa esta zona dentro del cultivo nacional. La Ribera del Xúquer concentra alrededor del 93% de la producción española de kaki, de modo que cualquier incidencia meteorológica importante repercute directamente sobre la disponibilidad global del producto.
La menor cosecha podría favorecer cierta revalorización en origen por una cuestión básica de oferta y demanda, especialmente después de años en los que los costes de producción han seguido aumentando mientras los precios no siempre han acompañado esa evolución.
Menos cantidad no significa menos calidad
La reducción de cosecha tendrá otra consecuencia: habrá más fruta afectada estéticamente y, por tanto, un mayor volumen fuera de los estándares exigidos por la Denominación de Origen. Pero eso no supondrá rebajar el nivel del kaki comercializado bajo el sello Ribera del Xúquer.
Arnandis insiste en que la D.O. solo ampara producto que cumple los estándares establecidos. “La Denominación de origen solo tiene una categoría”, recuerda.
Es precisamente ahí donde sitúa uno de los principales valores de la figura de calidad: el consumidor que encuentre kaki Ribera del Xúquer en el lineal deberá recibir el mismo nivel de producto independientemente de que la campaña sea abundante o corta.
Por tanto, habrá menos kilos disponibles, pero no un producto de menor categoría bajo la D.O. La selección será más exigente precisamente porque la calidad constituye la razón de ser de la denominación.
Europa, antes que los mercados emergentes
La situación obliga también a revisar la estrategia exportadora. En los últimos años, la D.O. había trabajado en la apertura de mercados fuera de Europa con el objetivo de diversificar destinos y descargar presión sobre su mercado tradicional. Pero esta campaña el escenario cambia.
Con menos producto disponible, la prioridad será abastecer a los clientes europeos habituales. La Denominación de Origen asume que puede haber menor disponibilidad para determinados destinos emergentes, pero no contempla abandonar Europa para atender otros mercados.
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La razón es tanto comercial como estratégica. Son los clientes europeos quienes han mantenido un consumo continuado del kaki campaña tras campaña y, en un ejercicio con oferta limitada, la organización considera fundamental proteger esas relaciones. “Si tiene que faltar producto en algún sitio, será en los países emergentes”, resume el directivo.
Oreto, la búsqueda de un calendario más largo
La cooperativa valenciana mantiene una línea de investigación con el IVIA, y fruto de esta colaboración nació el kaki Oreto, la nueva variedad procedente de su programa de mejora desarrollado. Se trata de un kaki más temprano que Rojo Brillante y concebido precisamente para abrir la campaña antes.
Arnandis explica que el objetivo varietal es claro: disponer en el futuro de materiales que permitan producir tanto antes como después de Rojo Brillante y, de este modo, extender la presencia del kaki de la Ribera durante seis o siete meses, evitando concentrar prácticamente toda la oferta en una única variedad.
Investigación frente a la pérdida de fitosanitarios
El otro gran frente de trabajo está en la sanidad vegetal. La retirada progresiva de materias activas está obligando al sector a buscar sistemas alternativos de control frente a problemas como cotonet y mosca blanca.
La D.O., junto con el IVIA, universidades, cooperativas y técnicos, trabaja en estrategias como control biológico, trampeo masivo y confusión sexual, siguiendo modelos que ya han demostrado eficacia frente a otras plagas.
Para Arnandis, disponer de soluciones efectivas resulta imprescindible porque la falta de herramientas está incrementando costes y provocando pérdidas productivas cada campaña.
La campaña llegará, por tanto, con menos fruta y con una selección especialmente exigente. Pero Ribera del Xúquer quiere que ese descenso cuantitativo tenga el menor impacto posible sobre la relación construida con sus clientes.

























































