Las fuertes lluvias dañan la cosecha de naranja

naranjas árbol

«Se ha arruinado toda la temporada de la naranja en la zona donde está la mejor fruta de Tavernes, la que hace marca». Así de tajante, a la vez que desolado, se mostraba el viernes Javier Escrihuela, Concejal de Agricultura de Tavernes de la Valldigna (Valencia), al comprobar el estado en el que han quedado muchos campos del término municipal tras el desbordamiento del río. Especialmente grave es la situación en las zonas que lindan con la carretera N-332, que es por donde primero se desbordó el río Vaca por culpa de las lluvias torrenciales que azotaron la Valldigna entre la tarde y la madrugada del pasado jueves.

Se trata de fruta que es «irrecuperable», como apuntaba el propio Escrihuela, por lo que ha arruinado la temporada, el esfuerzo y la inversión de muchos agricultores. Además, los árboles ya no van a producir más este año. «Lo peor de todo es que el agua se mantenga dos o tres días porque eso puede acabar no solo con esta temporada, sino con las siguientes, porque los árboles se resienten». En todo caso, tratar de paliar los efectos de la riada hará que los ya castigados agricultores tengan que aumentar su inversión en productos fitosanitarios para evitar daños en la tierra que afecten a la fruta en el futuro.

El concejal no se atrevió a hablar de cifras, pero cree que no estaría equivocado si hablara de más de un 50% de la producción de la actual temporada podría haber quedado dañada, teniendo en cuenta que los árboles se encontraban en plena campaña.

Tanto el concejal de Agricultura como el propio alcalde, Jordi Juan, confirmaron que el ayuntamiento va a solicitar al Gobierno que declare el municipio como zona catastrófica, especialmente por los daños sufridos en la agricultura. Esa será una de las posibles vías que tendrán los propietarios para reclamar indemnizaciones. La otra serán los seguros privados de los que cada uno disponga y a los que se podrá reclamar.

Preocupación por los bajos precios

La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) expresa su preocupación ante el curso de las negociaciones del convenio para recolección de cítricos y su manipulado posterior en almacén.

Según la organización, el resultado del mismo tendrá una repercusión directa sobre las cotizaciones que perciben los agricultores debido a que se encuentran en la posición más débil de la cadena comercial y cualquier incremento de los costes termina por incidir negativamente en la cotización final que ellos reciben.

Por tal motivo, esta organización reclama contención, mesura y responsabilidad a las partes implicadas en estas negociaciones: los sindicatos, por una parte, y el Comité de Gestión de Cítricos -entidad que agrupa al comercio privado- y la Federación de Cooperativas Agroalimentarias, por otra. En ese sentido, AVA-ASAJA remarca que sus fundadas inquietudes al respecto obedecen al hecho de que el precio de los cítricos se fija desde la cúspide de la cadena de valor, es decir, desde la gran distribución, de tal manera que todos los aumentos de los costes que se registren a lo largo de un proceso en el que intervienen desde operadores comerciales, hasta transportistas y trabajadores, se deducen del precio final que cobra el agricultor, quien ya no puede repercutir esas subidas sobre ningún eslabón de una cadena en la que ocupa el último lugar.

Además, en el caso de la Comunitat Valenciana las perspectivas que se abren con la negociación de este convenio, conocido popularmente como de «collidors», son aún más inquietantes en la medida en que las actuales condiciones salariales que establece el convenio vigente en territorio valenciano se sitúan en torno a un 25% por encima de las que rigen en el resto de comunidades citrícolas españolas: Andalucía, Murcia y Cataluña.

«Esta circunstancia ya supone una clara desventaja competitiva -razona el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado- y mientras en esas comunidades crece la superficie de cítricos en la nuestra seguimos perdiendo terreno con miles de hectáreas abandonadas. Por tanto, no podemos seguir ahondando en esas diferencias porque lo único que conseguiremos es agravar la maltrecha situación de este sector. No olvidemos que de la naranja nace todo, sale todo, y lo que no puede ser es que la naranja siga dando de comer a todo el mundo y que sea precisamente el que la produce quien se quede sin comer».

Pérdidas en la campaña

Buena prueba de las serias dificultades, en términos de rentabilidad, por las que atraviesan los agricultores valencianos dedicados al cultivo de cítricos se están viendo plasmadas durante la actual campaña citrícola, que se complica cada día que pasa. Tanto es así, que en estos momentos las cotizaciones medias por kilo de las naranjas navelinas se sitúan 4 céntimos por debajo de los costes de producción, mientras que esa diferencia negativa, que se traduce en pérdidas directas para el citricultor, es de 5 céntimos por kilo en el caso de las mandarinas clementinas.

«El ejercicio naranjero ha entrado en una espiral muy alarmante -señala el máximo responsable de AVA-ASAJA- que es todo un síntoma que debería hacer reflexionar a las partes que están negociando el convenio de «collidors», puesto que cualquier paso en falso tendrá consecuencias indeseables para todos, ya sea a medio o a largo plazo».

Respecto a la complicada coyuntura de la campaña, Aguado se muestra muy crítico «con la intolerable pasividad ante el problema que muestran las administraciones, y especialmente la Generalitat, a la que hemos pedido que ponga en marcha un plan para retirar la fruta de menor calibre comercial y de la que no hemos obtenido respuesta alguna».

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