El tren de borrascas que azotó distintas zonas productoras ha dejado su huella en los campos de espárrago de la comarca granadina de Huétor-Tájar, epicentro de la actividad de la cooperativa Centro-Sur (Cesurca). Sin embargo, el balance global no invita al pesimismo. Antonio Francisco Zamora, presidente de la entidad, describe la campaña con confianza: “Tiene retos iniciales, pero con perspectivas positivas de crecimiento y mejora en producción y calidad”.
Los daños, según Zamora, han sido localizados. Alrededor del 5-6% de la superficie de cultivo de Cesurca ha sufrido afectaciones graves a causa de las inundaciones, con pérdidas parciales o totales en algunas parcelas. Sin embargo, en el conjunto de la zona, las precipitaciones han tenido un efecto favorable: han permitido recuperar los niveles de humedad del suelo y han mejorado notablemente el calibre del espárrago.
A nivel general, Zamora prevé un incremento de entre el 5 y el 8% en la cosecha nacional respecto al ejercicio anterior, siempre que las condiciones climáticas acompañen durante el resto de la temporada.
Sequía vs episodios extremos
Aunque la recuperación hídrica ha sido positiva, no resuelve el déficit de fondo. “El problema estructural de disponibilidad de agua en la zona aún persiste y requiere planificación a medio y largo plazo”, señala Zamora, subrayando que en un cultivo perenne como el espárrago, la visión cortoplacista resulta insuficiente. La repetición de episodios climáticos extremos está obligando a replantear la distribución de parcelas, los sistemas de drenaje y las estrategias de gestión de riesgos. “La frecuencia de estos episodios obliga a fomentar una mayor resiliencia y adaptación al cambio climático”.
Referente también en especialidades
En el mercado exterior, España consolida su posición de liderazgo en la producción de espárrago verde en Europa, respaldada por la “alta calidad del producto y la diversidad varietal disponible”. La demanda en el continente se mantiene sólida, con un consumidor cada vez más inclinado hacia productos saludables, versátiles y de rápida preparación. Según Zamora, hay un interés creciente por especialidades como el espárrago púrpura, el ecológico y el amparado por IGP, lo que refuerza su apuesta por la diversificación.
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Por otro lado, el aumento de costes, en un contexto de tensiones geopolíticas y presión inflacionaria, “se está trasladando, en parte, a lo largo de toda la cadena de valor, llegando también al consumidor”. No obstante, la demanda de productos saludables y de calidad aguanta bien esa presión: “La diversificación de la oferta y el respaldo de marcas consolidadas están siendo clave para mantener la confianza del consumidor”.
Futuro tecnológico y robótico
Los recursos humanos siguen siendo el talón de Aquiles del sector. El espárrago es un cultivo intensivo en mano de obra, con una recolección especializada y concentrada en momentos críticos. Este año, la planificación en almacén ha permitido a Cesurca cubrir sus necesidades, aunque Zamora reconoce que se trata de un factor que “exige atención constante”. A medio plazo, “la introducción de soluciones tecnológicas y robóticas empieza a plantearse como alternativa viable para reducir esa dependencia”.
El horizonte pasa también por la digitalización de las explotaciones, un uso más eficiente del agua y, de manera urgente, el relevo generacional. “La incorporación de productores formados y competitivos es imprescindible para garantizar el futuro del espárrago en zonas tradicionales como Huétor Tájar”.
































































































