El sueño de Patatas Beltrán es conseguir una marca que sea reconocida por todos los consumidores y que se convierta en un símbolo de excelencia total en patata.
Su gran apuesta para conseguir esto es apostar por la patata nacional, para ello cuentan con campos propios y con una amplia red de agricultores en las principales zonas productivas de España: Sevilla, Murcia, Albacete…
En estos momentos, han empezado a recolectar en la zona de Cartagena (Murcia) y, desde la empresa, prevén una calidad excepcional del producto.
Diferenciación en packaging
Aunque desde siempre la compañía alicantina ha hecho de la comunicación y el marketing uno de los pilares estratégicos de su ‘know how’, en los últimos años ha realizado una fuerte inversión en el diseño de sus cajas que le ha permitido lograr una visualización distintiva en los mercados.
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En un gran afán por la diferenciación, Patatas Beltrán ha lanzado un conjunto de cajas temáticas y ha creado un packaging exclusivo para variedades específicas, como la variedad Levante de Agrico, un tubérculo reconocido por su versatilidad gastronómica y alta calidad. “Uno de nuestros objetivos es enseñar al consumidor a identificar las distintas variedades y usos culinarios más adecuados”, señalan fuentes de la empresa.
Gran apuesta por la tecnología
Con una inversión que supera los 4 millones de euros, la firma ha dado el salto hacia la inteligencia artificial con su nueva maquinaria de procesamiento y clasificación de patatas. “La maquinaria, conectada a una base de datos mundial, aprende según los parámetros que le vamos proporcionando, de tal manera que no comete los mismos errores dos veces”.
Instalaciones actuales
La firma de Daya Vieja dispone de 16 cámaras de conservación, con una capacidad de almacenamiento de 15 millones de kilos, lo que le permite mantener un suministro de calidad y responder a la demanda que se puede originar en cualquier momento del año.
El problema fitosanitario
El problema de la reducción de materias activas origina importantes dolores de cabeza a los productores. En este sentido, fuentes de la empresa aseguran que “si los insecticidas que están prohibidos son los únicos efectivos y los que se permiten no funcionan como debieran, en ocasiones nos podría llevar a utilizar mayor cantidad de producto, asunto que cuestiona la raíz del problema, que es buscar una mayor sostenibilidad y seguridad alimentaria.”
































































































