Viveros Brokaw encara 2025/26 con el objetivo de alcanzar las 900.000 plantas anuales e incluso superarlas, con un peso cada vez mayor del aguacate clonal, que ya representa casi 600.000 unidades. El resto de la producción se reparte entre aguacate de semilla (200.000-250.000 plantas), mango (150.000-180.000), chirimoyo, litchi o maracuyá.
Para 2030, sus metas son: superar el millón de plantas, consolidar un EBITDA superior al 20%, ampliar su presencia internacional y seguir liderando la innovación en viverismo subtropical.
Planta clonal, producto estrella
“La planta clonal ha transformado el sector y hoy supone más del 80% de nuestras ventas”, afirma el CEO, José María Fernández Ginés. Sus ventajas son claras: uniformidad genética, entrada en producción más rápida, mayor rendimiento y tolerancia a enfermedades críticas como la Phytophthora cinnamomi. Según sus ensayos, una finca clonal puede superar en más de un 25% la productividad respecto a semilla, reduciendo los plazos de amortización y mejorando la rentabilidad.
Aunque el aguacate es su motor, el mango gana protagonismo creciendo a doble dígito, especialmente en zonas con limitaciones hídricas. También crece el interés por el maracuyá, impulsado por la industria de zumos, y el chirimoyo y litchi siguen estables.
En cuanto a las reservas, observan dos dinámicas: los grandes proyectos de fondos de inversión que planifican con hasta tres años de antelación, y el agricultor tradicional, que suele reservar con un horizonte de un año o solicita planta según disponibilidad.
Expansión y fondos
El vivero, con 43 años de vida, trabaja en proyectos de expansión en España -con foco en C. Valenciana, Cádiz, Huelva y cornisa cantábrica, donde está consolidándose con proyectos innovadores gracias a su similitud climática con regiones de México-, en Portugal y en la cuenca mediterránea, donde exporta a Italia, Grecia, Turquía o Líbano, además de abrir mercado en el norte de África.
NOTICIA RELACIONADA: “Espero que lo que le sucede al cítrico, no alcance al aguacate”
A ello se suma el interés creciente de los fondos de inversión, que apuestan por proyectos agrícolas a gran escala con garantías de gestión del agua y soporte técnico. “Buscan proyectos sólidos, bien planificados y con garantías de gestión del agua y soporte técnico. El perfil predominante son inversiones de cientos o miles de hectáreas, donde la previsibilidad, capacidad de respuesta, garantizar el volumen de planta que requiere un proyecto de esta envergadura y la seguridad de trabajar con la trayectoria y calidad que ofrece un vivero como Brokaw, marcan la diferencia”.
I+D, sostenibilidad e imagen
La innovación es uno de los pilares de Brokaw, que desarrolla nuevos portainjertos clonales más tolerantes a estrés hídrico, salinidad o frío, y promueve el uso de tecnologías de fertirrigación, sensorización y sistemas antihelada. El patrón Dusa®, referencia mundial por productividad y resistencia, ocupa un papel central, seguido de alternativas como Duke 7, Toro Canyon o Borchard. Además, desarrollan estudios para evaluar en campo nuevos patrones.
La sostenibilidad, por su parte, se ha integrado en todos los procesos: eficiencia energética, reducción del consumo hídrico, reutilización de insumos y certificaciones internacionales (ISO 9001, 14001 y 45001).
Además, han renovado su nueva identidad corporativa y su web. “Nuestros productos se aprovechan por hectáreas, pero se controlan al milímetro. Queremos ser percibidos como el socio más fiable e innovador. No vendemos solo plantas, acompañamos a cada agricultor para que su proyecto sea sostenible y rentable a largo plazo”.
































































































