“El albaricoque siempre supera la crisis”

Con líneas de investigación abiertas, tanto en el segmento temprano como tardío, el hibridador Escande, asegura que “un albaricoque de calidad es un arma contra la crisis”

La experimentación más reciente de Escande se sitúa en dos segmentos diferenciados, por un lado, variedades autofértiles más tempranas que la variedad Banzai, y por otro, el segmento de las variedades tardías, en conjunto media docena de ellas que se situarían después de Kioto. Pero, en este mismo sentido, el ejecutivo, destaca que “no tenemos prisa, primero debemos plantarlas nosotros y asegurarnos de su calidad ya que en el segmento tardío existe mucha competencia, y sólo mediante la calidad nos aseguramos que el comprador consumirá albaricoque.”
La firma posee un campo de experimentación de casi 30 hectáreas en Perpignan, dedicadas exclusivamente al albaricoque. Aquí se mantienen más de 30.000 híbridos en observación. “Nuestra principal baza es que nosotros también plantamos porque somos productores y esto nos da ciertas ventajas a la hora de conocer el comportamiento de las diferentes variedades,” explica, Benoît Escande.
Para la firma hibridadora, cinco son los puntos sobre los que se asienta una buena variedad: bajos costes de producción (variedades que requieran poco abono, poco esclarecimiento y la menor poda posible), escasa sensibilidad a enfermedades como la sharka, la bacteriosis, la monilia y el viento, buena conservación en el transporte sin un deterioro de la piel, y finalmente variedades que puedan ser autofértiles, “aunque existen algunas que no lo son, y por ello, no dejan de ser muy adecuadas.”
Entre las variedades más exitosas destacan Tsunami, una variedad de gran recorrido, a la que le siguen Tornado, Samourai (cuyas expediciones comienzan esta temporada), Big Red, Ninja y finalmente Kioto. Para las zonas más precoces la más apta es Banzai, con muy buenos resultados en Sevilla, Murcia y Valencia.
Los agentes de la cadena buscan distintos parámetros en cada variedad: las preferencias del consumidor se encaminan hacia gran calidad gustativa, una fruta redonda, de piel lisa y con un color mitad rojo, mitad amarillo. Y por otro lado, los productores buscan una alta productividad y los comercializadores, una buena conservación postcosecha.
“La diferencia con otras frutas de hueso, es que en albaricoque, los compradores piden variedades específicas, como Kioto, Tsunami o la formidable Big Red, y no una característica generalista, como podría ser carne amarilla”, explica el ejecutivo.
Destacado: “Somos productores y conocemos, de antemano, los comportamientos de las variedades.”

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