Campaña 2018/19: Récord de producción, pero sin récord de ingresos

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Cajamar presentó este martes el Análisis de la campaña hortofrutícola y habló del descalabro de la sandía, el resurgimiento de la lechuga y cuestiones tan candentes como los fondos de inversión.

Un texto de referencia en el sector agrícola almeriense que congregó a más de 200 profesionales del sector en una cita marcada en rojo en el calendario agrícola.

El documento, elaborado por su Servicio de Estudios Agroalimentarios Almería, llega este año con novedades muy destacables. La más importante, el nuevo formato digital interactivo, que agiliza la búsqueda de datos, potencia las comparativas interanuales y usa una imagen visual más atractiva y fácil de leer. Y otra novedad a reseñar es la inclusión de los precios de especialidades. Por segundo año consecutivo se incluye además el análisis de datos la industria auxiliar, a través de la colaboración de Tecnova, que aporta su Tecnómetro. Grandes avances a los que seguirán en próximas ediciones (quizá ya en la vigésima, la de 2019/20), la inclusión de datos de las comercializadoras, como avanzó el presidente de Cajamar, Eduardo Baamonde.

El director del Servicio de Estudios de Cajamar, David Uclés, resumió las principales cifras de la campaña en un contexto económico de “enfriamiento”, tanto a nivel de España (que pese a todo creció por encima de la media de la UE-28), como del resto de UE, si bien señaló que “la buena noticia es que el consumo crece”, en concreto, un 1,6% en el caso de las frutas y un 1,8% en el de las hortalizas.

Crece también el empleo. Un +0,4 % más que en la campaña 2017/18 con 75.825 trabajadores en todo el sector agrario de la provincia (promedio mensual de 2018/19), pero la cruz de la moneda ha sido, y seguirá siendo, el aumento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) que se instauró a principios de año. Esta medida ha incrementado en un 12,1% el coste de la mano de obra (actualmente fijado en 6,55€/hora), motivando en buena parte el aumento medio del 6,8% en los costes productivos. Se rompe así la tendencia a la estabilidad que se venía dando en los últimos años.

¿Fue bueno el ejercicio 2018/19?

Todo depende del cristal con que se mire. Se registraron récords de superficie (+1,4% bajo plástico, totalizando 32.048 ha y un 5,4 % más de superficie total dedicada a cultivos intensivos con 58.600 ha en las sucesivas fases de la campaña, principalmente por la recuperación de la lechuga al aire libre).

También hubo récord de producción con 3,7 millones de toneladas, un 6,4 % más que en el ejercicio precedente. Y nuevo hito histórico en las exportaciones, con 2,7 millones de toneladas (más del 80 % de la producción total), por un valor conjunto de 2,6 millones de euros.

Si embargo, todos estos éxitos no se vieron acompañados por un récord de precios.  La variación supuso un incremento, sí, del 5,3%, totalizando 2.244 millones de euros de ingresos totales en la campaña, pero hubo grandes varapalos según qué productos. Especialmente destacable es el caso de la sandía, que sumó un 15% más de superficie pero registró un 40% menos de cotizaciones. Y en el otro lado de la balanza, la lechuga, que recuperó en gran parte la superficie productiva perdida en el ejercicio anterior (+25,5%) y experimentó un aumento del precio medio (0,99€/kg frente a 0,80 y 0,67 de las dos campañas anteriores).

Cajamar confirma en su informe la espiral a la baja de productos como el tomate (antes estrella del campo almeriense); la judía verde, cuya presencia, con apenas unas 250 ha, ya es prácticamente testimonial en los invernaderos almerienses; y la sandía, aquejada de sobreproducción y un retraso en el aumento de las temperaturas que condicionó su consumo, muy ligado a la estacionalidad.

Los más exportados: pimiento, pepino y tomate

Como se ha señalado anteriormente, en 2018/19 el sector almeriense registró un nuevo récord histórico de ventas al exterior con 2.712.085 t (+10,1 % en volumen) y 2.684 millones de euros (un 11,7 % más en valor). En líneas generales, la exportación creció en todos los productos, destacando el caso del pimiento y el pepino, cuyo volumen exportado aumentó por encima del 7%. Incluso el tomate creció en ventas con un 0,2%, mientras que cabe destacar el caso de la judía, que pese a sufrir un nuevo retroceso en las cantidades producidas creció en exportación, poniendo de relieve el papel de Almería como “reexportador” de este producto.

Los países europeos siguen siendo el destino mayoritario de las hortofrutícolas de Almería, destacando el crecimiento en un 9% las expediciones al Reino Unido a pesar de la incertidumbre que sigue habiendo en torno al brexit, y el aumento de ventas en la ‘Europa ampliada’, que siguen avanzando año tras año (18,1 %, en 2019), impulsadas por Polonia (+15,5% en volumen) y República Checa (+15,1%), ambas con un aumento del valor del 19%.

El futuro pasa por la industria auxiliar

La industria auxiliar cerró 2018/19 con un crecimiento del 16,1 % en empleo (genera 6.244 puestos de trabajo) y del 9,9 % en facturación (1.367 millones de euros), según el Tecnobarómetro de Tecnova.  Este clúster, constituido por 152 empresas, el 81,5% pymes y micropymes, está apostando cada vez más por la exportación. En 2018, un 75,5% de las empresas realizó algún tipo de venta al exterior, aunque el porcentaje de facturación en mercados internacionales se sitúa aún en el 35%. Su principal baza es su compromiso con la innovación: el 92,6 % han llevado a cabo i+D+i en los útlimos 5 años.

¿25% de energía de renovables en 5 años?

Durante su intervención, Roberto García Torrente, director de Innovación Agroalimentaria, recordó la capacidad que ha tenido el sector para ir superando todas las dificultades que se ha encontrado en sus más 50 años de historia, así como la apuesta decidida que debe realizar por la sostenibilidad del modelo de producción, su correcta ordenación territorial y social, y por el carácter saludable de nuestros productos. “Ahora mismo el 3% de la energía que consume el agro procede de renovables. ¿Por qué no marcarnos el reto de llegar al 25% en 5 años?”, preguntó. “La sostenibilidad va a condicionar la compra, no podemos permitirnos el más mínimo fallo”.

Asimismo, explicó que, aunque hay que ser consciente de que “no podemos seguir creciendo indefinidamente” y que las crisis van a ser recurrentes, sí es cierto que pueden “fortalecernos”. Seguridad y salud van a seguir siendo los drivers principales de consumo; y el gran reto es que el crecimiento del sector venga por la capacidad de la industria auxiliar de exportar.

Por su parte, el presidente de Cajamar recordó que buena parte de los grandes retos que debe afrontar el modelo Almería a corto plazo, como el de la eficiencia, el aumento de la productividad y la reutilización de los residuos generados, dependen del desarrollo de la denominada ‘agricultura inteligente’, para lo que el sector cuenta con un potente músculo empresarial generado en torno a los invernaderos de Almería, altamente especializado y competitivo, enfocado a atender las necesidades del mercado y especialmente abierto a desarrollar e incorporar innovaciones, tanto en productos como en procesos.

“Ya no somos exclusivos en determinadas épocas del año” – en Polonia, por citar un ejemplo, ya están empezando a plantar en febrero debido al aumento de entre 4 y 5 grados de las temperaturas derivado del cambio climático-. Pero “el sector almeriense hace mucho y cuenta muy poco, tenemos que hacer el esfuerzo de comunicar lo que se hace aquí para que se reconozca lo que hacemos. La agricultura tiene futuro”.

Dicotomía: de sonoras caídas a grandes inversiones

La caída de empresas del agro (las más recientes, en Murcia), derivada en algunos casos de errores de cálculo al pasarse de frenada en grandes inversiones en la época de la crisis, contrasta con el hecho de que grandes fondos de inversión hayan dirigido sus ojos a empresas del agro. Para García Torrente esas operaciones son un “buen indicativo de que estamos ante un sector de futuro”.

“El incremento en la demanda de alimentos irán al alza por el aumento demográfico que se espera en los próximos años. ¿Es bueno o malo? Depende. Muchas veces pueden traer nuevas tecnologías, modelos de inversión y formas de hacer las cosas que pueden suponer un soplo de aire fresco, pero el sector agrícola es muy particular y específico, hay que tener un conocimiento del mismo. No todo el mundo que llega a este sector lo tiene”.

“Antes cuando venía un agricultor le pedíamos que enseñase sus manos y le preguntábamos, porque queríamos saber si realmente quería dedicarse a esto toda la vida o venía a especular. El que viene con esta segunda intención probablemente ponga todos los medios a su alcance para no cometer errores, pero si piensan que en poco tiempo van a ganar mucho de dinero, se equivocan”.

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